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Programa de Intervención Psicológica en Dolor Crónico
El Programa de Intervención Psicológica en Dolor Crónico está dirigido a personas que presentan dolor con una frecuencia e intensidad que ocasiona un elevado malestar emocional: miedo, tristeza, incertidumbre… y afecta a su calidad de vida.
Estructura y plan de actuación, claros y definidos
10 sesiones individuales de duración
Presencial u online
Programa con validación científica
Eficacia demostrada en la mejora del bienestar
«No te quedes sentado sobre tu dolor.
Ponte en acción y mejora tu vida»
Solicítanos información más detallada, nuestros especialistas pueden resolver tus dudas
Las claves del programa
La base de nuestro Programa de Intervención Psicológica en el Dolor Crónico se fundamenta en 2 pilares básicos: conocimiento y gestión
Conocimiento
Conocer qué es el dolor y todos los mecanismos implicados en él. ¿Qué significa crónico en el dolor? La relación entre el dolor y las emociones, los pensamientos y las conductas.
Gestión
El objetivo es que el paciente acepte, se adapte y gestione su dolor. Recuperar el control percibido, adquirir autoconfianza y desarrollar respuestas de afrontamiento eficaces.
Los objetivos del programa
Este programa está dirigido a que la persona pueda aceptar, adaptarse y controlar su Dolor Crónico.
Para ello se trabaja en todos los aspectos esenciales en Psicología que contribuyen a disminuir el dolor: la reducción de síntomas de ansiedad, miedo y tristeza, la modificación de pensamientos y conductas disfuncionales y la adquisición y mejora de habilidades y técnicas de afrontamiento. Se aprende a aceptar y gestionar el dolor, evitando que controle y ocupe nuestra vida.
Aceptación
Comprender el proceso del Dolor Crónico y aprender a manejar sus manifestaciones y limitaciones.
Ajuste
Aprender a aplicar estrategias efectivas para mejorar las consecuencias de este problema.
Alivio
Aplicar técnicas que disminuyan la percepción del dolor.
Emociones
Identificar, entender y regular las emociones que produce el dolor, como miedo, ansiedad, enfado o ira, tristeza o depresión…
Estilo de vida
Aprender a realizar cambios necesarios en nuestro estilo de vida, activando hábitos saludables necesarios en el afrontamiento del problema.
Resiliencia
Adquirir los recursos y fortalezas para manejar las consecuencias del Dolor Crónico.
El programa
Nuestro Programa de Intervención Psicológica en Dolor Crónico es eficaz en la mejora del estado emocional y la calidad de vida de la persona. Está diseñado y desarrollado a partir de estudios y programas que han demostrado científicamente su eficacia. Su duración es de 10 sesiones clínicas
Sesión 1
Sesión 1
Acogida y Evaluación
Acercamiento a tu personal experiencia del dolor, para comprender tu vivencia, tus sentimientos, tu situación y tu contexto social. Evaluación y análisis, para valorar el problema de forma pormenorizada, explorando variables personales y consecuencias del impacto del dolor en tu vida. Identificación de las fuentes de estrés y otras emociones displacenteras que puedan interferir y limitar la gestión del dolor.
Sesión 2
Sesión 2
Psicoeducación
Conocer qué es el dolor, las diferencias entre el dolor agudo y el crónico, y los elementos implicados en tu dolor. Comprender los factores de origen y mantenimiento de tu dolor. Entender la influencia de la emocionalidad negativa sobre tu cuerpo, la relación entre dolor y la tensión o el estrés, u otras emociones desfavorables.
Sesión 3
Sesión 3
Técnicas de desactivación fisiológica
Entrenar las técnicas más adecuadas a tus características para reducir la tensión y elevar tu autocontrol: relajación avanzada, control de respiración…
Sesiones 4 a 6
Sesiones 4 a 6
Regulación emocional
Técnicas para conocer, entrenar y mejorar tus capacidades de manejo y regulación de los pensamientos, emociones y conductas, para mejorar tu estado de ánimo, motivación, actividad y afrontamiento. Se elegirán las técnicas más apropiadas y eficaces para tus características.
Sesión 7
Sesión 7
Entrenamiento Atencional
Manejo de la atención. Comprender la naturaleza de la atención va a permitirte ejercer un control sobre tu percepción del dolor. Aprenderás técnicas de entrenamiento de la atención y de la distracción.
Sesión 8
Sesión 8
Técnicas asertivas y de comunicación
Entrenamiento en distintas técnicas y habilidades para la expresión adecuada del dolor, eliminando la queja, y mejorando las interacciones con los profesionales de la salud, con la familia y amistades. El objetivo es que incrementes la sensación de control y mejores la calidad de tu apoyo social.
Sesión 9
Sesión 9
Definición de valores vitales
Un objetivo fundamental es promover la identificación de los valores y la áreas importantes de tu vida, definiendo prioridades y actividades que sean coherentes con ellos.
Sesión 10
Sesión 10
Actividades gratificantes | Consolidación
Elección de actividades agradables y planificación para su puesta en marcha. Complementariamente se desarrollará un Plan de Acción que describa los pasos que has de dar para prevenir y resolver las potenciales dificultades que tu Dolor Crónico pudieran generar en el futuro.
Julia Vidal Fernández
Directora de los Programas de Intervención Psicológica
Psicóloga Sanitaria, fundadora y directora clínica de Área Humana, especialista en Emociones y Salud, responsable del desarrollo y coordinación de los Programas de Intervención Psicológica.
Más de 30 años trabajando como Psicóloga Sanitaria. Ha participado en proyectos muy relevantes en esta materia, como el Proyecto «Emociones y Salud» (Sociedad para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, y Colegio Oficial de la Psicología de Madrid), que culminó con la creación de 10 publicaciones: Emociones y Salud, Dolor Crónico, Tabaquismo, Trastornos Cardiovasculares, Cáncer, Enfermedad Inflamatoria Intestinal, Esclerosis Múltiple, Obesidad, Disfunciones Tiroideas y Diabetes.
Ha trabajado en Investigación en dolor lumbar desde la Fundación Kovacs. Intervención del dolor en el Hospital 12 de Octubre.
Es miembro del Comité de Expertos de la FEC (Fundación Española del Corazón) y ha participado en su programa de «Empresas Cardiosaludables», así como en congresos de la SEC (Sociedad Española del Corazón), y conferencias sobre el abordaje psicológico del Infarto de Miocardio y de otras enfermedades cardiovasculares.
Lo que opinan sobre el programa
Muchas personas han realizado nuestro programa en Dolor Crónico, mejorando su bienestar y su vida.
"Creía que mi vida iba a ser todo dolor, no tenía esperanza, no imaginaba todo lo que podía hacer y he hecho. ¡Mi vida ha cambiado, vuelvo a disfrutar!"
★★★★★
Laura del R.
"¡Es un programa muy completo! Toca todo lo que afecta e influye en mi dolor. Gracias a todo el material de apoyo puedo comprender y guiarme para avanzar. La psicóloga me guió maravillosamente."
★★★★★
Jorge L.
"¡Qué pena no haber sabido todo lo que he aprendido antes! Estoy muy agradecida por el cambio positivo que ha traído a mi vida. Y espero que la gente que sufre dolor descubra este programa cuanto antes."
★★★★★
Inmaculada M.
Un enfoque integral y estructurado desde la mente hacia el cuerpo
En tu proceso ante la enfermedad no olvides tu herramienta más poderosa: tu mente
Durante mucho tiempo la definición del dolor comúnmente aceptada ha sido la de la International Association for the Study of Pain (IASP): “Una experiencia sensorial o emocional desagradable, asociada a un daño tisular real o potencial, o descrita en términos de ese daño”.
Recientemente esta definición se ha revisado, y la nueva definición consensuada desde septiembre de 2019 es:
“El dolor es una experiencia sensorial y emocional aversiva típicamente causada o similar a la causada por una lesión tisular real o potencial.”
Es muy importante la incorporación del término “experiencia emocional” en esta definición.
En cuanto a la diferencia entre dolor crónico y dolor agudo, el dolor crónico es un dolor que persiste durante un período prolongado, generalmente más de 3 a 6 meses, a diferencia del dolor agudo, que es temporal y generalmente indica una lesión o una enfermedad que necesita atención inmediata.
En función de la duración podríamos distinguir dos categorías:
Dolor agudo: Es aquel que comporta una duración limitada en el tiempo y que por lo general, se conoce cual es fuente que lo ha provocado.
Dolor Crónico: Cuando la sensación de dolor se hace persistente en el tiempo y el propio síntoma se convierte en un trastorno. No siempre se conocen las causas del mismo. Como consecuencia al dolor crónico la persona muestra alteraciones a nivel emocional (depresión, ansiedad, irritabilidad, etc.).
Las personas que padecen dolor crónico están experimentando continuamente emociones desagradables, y algunas de ellas presentan alteraciones del estado de ánimo lo que lleva en muchos casos a consumir fármacos antidepresivos y ansiolíticos, además de la medicación específica para mitigar el dolor. Hoy en día la intervención del profesional de la Psicología es muy eficaz para este tipo de problemas.
Y en función del origen del dolor:
Dolor de origen orgánico: El origen del dolor es un trastorno biológico más o menos identificable.
Dolor de origen psicógeno: Cuando el origen es psicológico. Esto no significa que la persona se esté imaginando el dolor, sino que las emociones y la conducta tienen un papel fundamental en el origen, mantenimiento o evolución del dolor.
Los principales dolores crónicos suelen estar relacionados con condiciones comunes que afectan a millones de personas en todo el mundo. Estos son los más habituales ordenados por su frecuencia o prevalencia:
Dolor lumbar (dolor de espalda baja): Es uno de los tipos de dolor crónico más comunes. A menudo asociado con malas posturas, lesiones, hernias discales, y desgaste degenerativo de la columna.
Dolor de cabeza y migrañas: Las cefaleas tensionales y las migrañas afectan a una gran parte de la población, causando episodios recurrentes de dolor de cabeza moderado a severo.
Dolor articular (artritis): El dolor crónico en las articulaciones, especialmente en las rodillas, caderas, y manos, es común en personas con osteoartritis o artritis reumatoide.
Dolor neuropático: Este tipo de dolor surge por daños o disfunciones en los nervios, como en la neuropatía diabética, el síndrome del túnel carpiano, o la ciática.
Fibromialgia: Una condición que provoca dolor muscular y esquelético generalizado, junto con fatiga, problemas de sueño y memoria.
Dolor cervical (cuello): El dolor crónico en la zona del cuello es común, especialmente en personas que mantienen posturas inadecuadas o realizan movimientos repetitivos.
Dolor relacionado con el cáncer: Los pacientes con cáncer a menudo experimentan dolor crónico debido a proceso oncológico o como consecuencia de los tratamientos–quimioterapia o radioterapia–.
Dolor pélvico crónico: Este tipo de dolor afecta principalmente a mujeres y puede estar relacionado con condiciones como la endometriosis, cistitis intersticial o síndrome de dolor pélvico.
Dolor postquirúrgico crónico: Algunas personas desarrollan dolor crónico después de una cirugía, incluso mucho tiempo después de que las incisiones y el trauma hayan sanado.
Dolor del miembro fantasma: Afecta a personas que han sufrido amputaciones y experimentan dolor en la extremidad que ya no está presente.
El dolor crónico puede afectar significativamente la calidad de vida de las personas.
Representa una vivencia que modifica la relación con nuestro entorno afectando a nuestra capacidad para trabajar, participar en actividades diarias, dormir bien o mantener relaciones sociales.
Muchas personas cambian su vida como consecuencia del dolor crónico: pierden amistades, relaciones de pareja o se ve afectada su vida laboral.
De todos los mitos sobre el dolor crónico, estos son algunos de los más frecuentes:
“Tiene dolor psicógeno”. El dolor psicógeno o psicológico no existe. El dolor es dolor y todo dolor tiene un componente emocional, incluso un dolor agudo, pero eso no quiere decir que sea algo psicológico.
“Es imposible que le duela a todas horas”. Hay gente que sufre dolor continuo que sólo se calma en momentos puntuales o ni siquiera eso.
“No le duele, es que le gusta llamar la atención”. El nivel de simuladores en pacientes con dolor es prácticamente inexistente. Que no entendamos, o que los médicos no den con el origen de su dolor, no puede ser motivo para dudar de lo que dice el paciente.
“Si le duele es porque algo ha hecho mal”. Este tipo de mitos mágicos culpabilizan al paciente y no son ciertos, ya que nadie se provoca dolor a propósito.
“Si no se quita el dolor una operación lo soluciona”. El dolor no se opera, se puede operar una patología y hay pacientes a los que una operación le ayuda a disminuir su dolor, pero en la mayoría de pacientes con dolor crónico la causa del dolor es multifactorial o está directamente en el sistema nervioso o inmune, y no es operable.
“Yo no voy al psicólogo porque no tengo un problema mental”. Los psicólogos especialistas en dolor ayudamos a personas que están sufriendo constantemente por dolor a sobrellevar la situación.
“La Fibromialgia es cosa de histéricas o histéricos”. La Fibromialgia es una patología real que sufren muchas mujeres y algunos hombres, pero al igual que ocurre con la endometriosis, al ser enfermedades más frecuentes en mujeres son menos reconocidas, como demuestra un amplio número de investigaciones realizadas al respecto.
“Es imposible que le duela un brazo que no tiene”. El dolor de “miembro fantasma” es real, es un trastorno provocado por la alteración del sistema nervioso central, que no reconoce la ausencia de un miembro y por lo tanto transmite la sensación de dolor como si el brazo existiera.
El dolor es una “experiencia compleja y multidimensional” que incluye aspectos físicos, emocionales y sociales, es por ello que los tratamiento deben considerar un enfoque multidisciplinar y personalizado, y abarcar intervenciones médicas y psicológicas. Los más habituales son:
Tratamientos farmacológicos.
Intervenciones físicas: fisioterapia, masajes, etc.
Programas de intervención psicológica: Terapia cognitivo-conductual (TCC), que enseñe a cambiar patrones de pensamiento y a desarrollar estrategias de afrontamiento eficaces, facilitando cambios que permitan manejar y gestionar el dolor crónico y mejorar la calidad de vida.
Modificación del estilo de vida: apoyado en la adquisición de habilidades y competencias emocionales, incorporar hábitos saludables de alimentación, ejercicio, sueño… y mejorar las relaciones sociales –terapia ocupacional, incremento del apoyo social y grupal–.
Al ser el dolor una experiencia multidimensional, hay un gran número de profesionales que pueden jugar un rol importante en el manejo del dolor.
Si hay un daño tisular o un problema orgánico resoluble, los médicos son los responsables de manejar gran parte del problema. Esto es especialmente importante en el dolor agudo.
En el dolor crónico se hacen necesarios otros profesionales, que, dependiendo del problema, realizan una intervención específica para tratarlo.
Por ejemplo, los terapeutas ocupacionales pueden proporcionar ayudas técnicas y pautas ergonómicas para aliviar el dolor. Los fisioterapeutas, contribuyen a manejar muchos tipos de dolor, pero sobre todo el musculoesquelético, los podólogos, los nutricionistas, el personal de enfermería, y en general, cualquier profesional que pueda, desde su área de conocimiento y experiencia contribuir a minimizar el impacto del dolor en la vida del paciente.
De todos los profesionales, destaca el papel de los psicólogos y psicólogas, expertos en dolor crónico, que van a contribuir de modo decisivo, no sólo al manejo del dolor, sino a la interferencia que el dolor produce en múltiples áreas de la vida –trabajo, familia, sexo, autoestima…–
Debido a estas características múltiples, el dolor crónico conviene ser tratado desde un enfoque multidisciplinar que tenga en cuenta las dos vertientes de la persona, cuerpo y mente, para obtener los mejores y más estables resultados.
En el dolor no es posible separar los aspectos físicos de los psicológicos o emocionales. Ambos interactúan de forma muy intensa y en las dos direcciones, es decir, el dolor genera emociones, pensamientos y conductas desadaptativas, y todo esto intensifica y aumenta la frecuencia del dolor.
La mayoría de los pacientes con dolor crónico pasan por varias fases:
Inicialmente una fase con síntomas de ansiedad, caracterizada por la búsqueda de soluciones constantes.
Posteriormente se produce una fase con síntomas depresivos, cuando se hace evidente la imposibilidad de solucionar el problema.
Y por último, si se realiza el adecuado afrontamiento, se puede pasar a una fase de aceptación, en la que estos síntomas disminuyen y el paciente encuentra la mejor forma de vivir en esta situación.
Hay diferentes elementos que hay que explorar y analizar cuando hablamos de dolor:
La experiencia dolorosa.
La intensidad del dolor.
La tolerancia al dolor.
En la Psicología del dolor, la tolerancia al dolor, también llamada umbral del dolor, es un factor importante. Es subjetiva y depende de cada persona y afecta a nuestra percepción y reacción al dolor provocando reacciones afectivas desagradables y difíciles de manejar.
Podríamos decir que no es más fuerte o más débil aquella persona que tiene un umbral del dolor más alto o más bajo –esta es una cuestión fisiológica, biológica, que depende de características físicas personales que no podemos moldear–, pero sí podemos disminuir y actuar sobre la experiencia subjetiva de dolor.
Otro factor fundamental en el manejo o intensificación del dolor es la atención. En la Psicología del dolor tiene un papel primordial concienciar, enseñar y entrenar a la persona en dirigir su atención y de ese modo regular y manejar el dolor percibido.
En definitiva con una adecuada gestión emocional, aplicada desde un Programa de Intervención Psicológica, podemos aprender a manejar el dolor crónico.
En las investigaciones científicas realizadas se observa que pacientes que sufren la misma lesión sienten distinto dolor, incluso en una misma persona, el dolor es tan subjetivo que en diferentes momentos de la vida, ante la misma lesión, no se siente el mismo dolor.
Nuestras características personales, los aspectos biológicos, la personalidad, nuestras tendencias, influyen en nuestros comportamientos, actitudes y procesamientos cognitivos. Es habitual encontrarnos con personas más resistentes al cambio o más inflexibles, con mayor tendencia a sentir ansiedad o depresión, con propensión a la preocupación, a la obsesión, a la queja, a magnificar y exagerar….
Las actitudes, rasgos, predisposición y estilos de afrontamiento repercuten directamente en nuestras experiencias de dolor.
Si nos centramos en rasgos característicos en diferentes desórdenes emocionales, nos encontramos un aumento de la interferencia y la limitación en relación a la experiencia del dolor:
Personas con rasgos histéricos, tienden a mostrar cierta inmadurez en sus emociones y comportamientos, siendo de carácter extrovertido y dramático. Los sujetos de estas características que presentan dolor tienden a magnificar los síntomas, llegando a ser exagerados en sus gestos y conductas, dificultando la tolerancia al dolor.
Personas con rasgos hipocondríacos tienden a una preocupación excesiva por el funcionamiento del propio cuerpo y sus disfunciones y anomalías. Perciben dolor ante la más mínima señal disfuncional que detectan. Suelen conllevar bastantes dificultades diagnósticas y terapéuticas hasta que se descubre el origen orgánico –o no– de su sintomatología, debido a sus interpretaciones inadecuadas.
Personas con rasgos obsesivos, tienden a cometer, lo que llamamos, sesgos atencionales hacia las manifestaciones dolorosas, es decir, centrar la atención excesiva ante el menor síntoma, rumiar, preocuparse y obsesionarse convirtiéndose el dolor en el centro de su vida y de sus conversaciones.
Desde el ámbito de la Psicología del dolor, los profesionales de la Psicología trabajamos sobre dos componentes:
Componente cognitivo–evaluador, es decir, el pensamiento, anticipaciones y la predisposición de la persona ante el dolor y durante el dolor.
Componente subjetivo-emocional, identificando y gestionando las emociones que surgen ante el dolor, que pueden interferir manteniendo o agravando la sensación dolorosa.
Es por ello que la intervención psicológica se adapta al momento en el que se encuentre el paciente. El momento adecuado para intervenir es cuando el paciente lo necesite, a veces lo demandan ellos directamente y otras veces son los profesionales que les atienden, o su entorno familiar y social, quienes les muestran esta necesidad.
En la intervención psicológica del dolor crónico los objetivos fundamentales son elevar el conocimiento de la persona sobre el dolor y sus mecanismos físicos y emocionales. Y cambiar la percepción que se tiene del dolor, a la vez que la actitud y comportamiento sobre el mismo.
Sigue fielmente las pautas y consejos de tu médico.
Afronta activamente tu problema: pide información a especialistas sobre tu dolor, por qué te duele, y qué lo mantiene. El dolor crónico no tiene por qué ser peligroso.
Expresa e informa de tu dolor a los que te rodean para que te entiendan, pero no estés pendiente de él, elimina la queja constante y no centres tus conversaciones solo en el dolor.
Recupera progresivamente tus actividades diarias, laborales, sociales y de ocio, aunque te cueste. Notarás una gran mejoría.
Andar, moverte o hacer deporte –si tu médico lo aconseja–, es un gran “antídoto” contra el dolor.
Aprende a reducir las emociones desfavorables –tristeza, ansiedad, rabia, frustración…–, hará que disminuya tu percepción del dolor.
Aprende técnicas de relajación para contrarrestar la tensión que el dolor provoca.
Desarrolla tu imaginación para resolver los problemas que haya causado tu dolor. Cuenta con tus seres queridos para buscar soluciones.
Adapta tu vida: piensa en todo lo que sí puedes hacer a pesar de tener dolor, seguro que es mucho.
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