El deseo sexual es la primera fase del ciclo de la respuesta sexual humana. Se activa por la combinación de ciertos neurotransmisores y hormonas sexuales responsables del apetito sexual. Cuando esa activación no se produce o se produce en bajas dosis de manera recurrente, podemos hablar de bajo deseo sexual o de falta de deseo sexual.

Falta de Deseo Sexual

¿Por qué se produce la falta de deseo sexual?

La falta de deseo sexual o la disminución del apetito sexual tiene su origen en diversos factores que comprenden aspectos psicológicos y sociales o educacionales. Algunos de ellos son: baja autoestima, depresión, ansiedad, habilidades, educación sexual, problemas de comunicación…

Se tiende a relacionar la menopausia con una disminución del deseo sexual en las mujeres, pero tal y como se explica en este artículo de nuestro blog, la menopausia, o climaterio femenino, es una etapa más de la vida de toda mujer, perfectamente normal, donde la sexualidad no tiene por qué verse afectada.

La falta de deseo sexual puede tener distintos grados:

  • Falta de deseo sexual global. Se produce una inhibición total del deseo sexual sea cual sea la forma o el contexto en el que se practica el sexo.
  • Falta de deseo sexual secundario o selectivo. Existe una falta de interés a determinadas prácticas sexuales, o sólo se está receptivo a algún tipo o estilo de práctica. O también el grado de receptividad está determinado por las características de la otra persona, en uno u otro sentido.

¿Es posible aumentar el deseo sexual?

La respuesta es si, el deseo sexual puede incrementarse. Pero sin duda para aumentar el deseo sexual, es decir para tener relaciones sexuales plenas y satisfactoria (que en definitiva es la mejor manera de desear seguir teniéndolas), es necesario abordar el problema desde una perspectiva integral, puesto que en la falta de deseo sexual intervienen aspectos de diferente índole: emocionales, de pensamiento, de conducta, sociales (conocimiento sexual, educación, creencias, roles, estereotipos…) y por supuesto físicos (características físicas personales, zonas erógenas, respuesta a la estimulación…).

Por todo ello la fase de evaluación es esencial para comprender aspectos psicológicos de la persona:

  • Expectativas
  • Autoestima
  • Autoexigencia o perfeccionismo
  • Niveles de ansiedad y estrés
  • Ira o agresividad

Y también, considerar aquellas cuestiones que tienen que ver con la forma en la que nos relacionamos con el compañero o compañera sexual: habilidades de comunicación, empatía (saber percibir y escuchar), control y regulación emocional ante el compañero o compañera, etc.

Una vez que se dispone de un modelo que explica por qué se produce la falta de deseo sexual, solo queda ponerse en acción. Se inicia entonces un tratamiento planificado y organizado que te llevará a recuperar tu deseo sexual o a potenciarlo.

Hay estudios que indican que la distribución por géneros de la falta de deseo sexual no es como cabría esperar. Te lo contamos en este artículo: