(Tiempo de lectura 10 minutos)Si cierras los ojos un momento, podrás imaginar el eco de las calles. Una multitud celebrando, abrazos entre personas que jamás se habían visto, cánticos al unísono y una sensación de alegría compartida que lo inunda todo. Tal vez hayas participado, pero si no lo has hecho, habrás visto las imágenes de la fiesta que inundó plazas de España y otros lugares del mundo, celebrando la reciente victoria de la selección española en el mundial de fútbol.
Es muy probable que, incluso si no sigues habitualmente este deporte, hayas sentido cómo se te erizaba la piel o cómo una sonrisa se dibujaba en tu rostro al ver la celebración.
A menudo tendemos a pensar que estas explosiones de alegría son superficiales o meras anécdotas de ocio. Sin embargo, en Psicología sabemos que es más complejo y profundo. Lo que presenciamos en estos momentos de celebración es a nuestro «cerebro social» en plena acción. Las emociones colectivas cumplen una función vital para el ser humano: nos vinculan, nos dan sentido de pertenencia y nos recuerdan que, por encima de nuestras diferencias individuales, necesitamos a los demás.
En este artículo, te propongo observar esta celebración desde la Psicología para comprender qué mecanismos mentales y emocionales se activan cuando compartimos un triunfo, por qué a veces el “grupo” puede llevarnos a actuar de formas inesperadas y, también, cómo cuidar de nuestra salud emocional cuando esta euforia, en lugar de unirnos, nos hace sentir soledad.