(Tiempo de lectura 9 minutos)A veces nos levantamos con apatía, desgana, o llevamos días con una profunda tristeza. Lo primero que hacemos es culpar a los “sospechosos habituales”: el trabajo, la falta de sueño, el ritmo acelerado de la semana o el tiempo. Nos decimos: “¡Tengo que levantar el ánimo! No me ha pasado nada grave”. Sin embargo, aunque no lo identifiques, estas emociones están enviándote un mensaje: ¿Y si lo que sientes es el duelo por una pérdida? No una pérdida reconocible –como el fallecimiento de una persona cercana–, una menos visible, con menos “validación social”, pero una pérdida que a ti, te afecta, y lo hace de forma intensa y prolongada. En este artículo voy a hablar de los duelos invisibles o duelos desautorizados.
Ayer, traté este tema en mi colaboración semanal en el programa Cuídate con Radio 5. Puedes escuchar la primera media hora del programa, centrada en los aspectos psicológicos de estos duelos.