¿Por qué el estrés y las emociones se manifiestan en nuestro cuerpo?
Muchas veces, sentimos molestias físicas como opresión en el pecho, hormigueos, dolores de estómago o tensión muscular sin que exista una causa médica evidente. Es una experiencia muy común que, en ocasiones, nos genera inquietud. En esta intervención en Cuídate con Radio 5, la psicóloga sanitaria Julia Vidal nos acerca la somatización, explicándonos de forma amable y comprensible la profunda conexión que existe entre nuestra mente y nuestro cuerpo.
Factores que influyen en la tensión corporal
Cuando nuestro cuerpo expresa aquello que sentimos o nos preocupa, se activan una serie de mecanismos naturales que responden a cómo gestionamos las situaciones complejas del día a día:
- La activación fisiológica: Ante emociones prolongadas, nuestro organismo segrega sustancias (como la adrenalina o el cortisol) que nos preparan para reaccionar. Esta respuesta natural genera alteraciones físicas en el ritmo cardíaco o tensión muscular y articular.
- La sensibilidad biológica: Cada persona tiene una mayor vulnerabilidad en ciertas zonas (el aparato digestivo, la piel, el sistema cardiovascular), siendo esos lugares donde el cuerpo evidencia la tensión de forma preferente.
- Las emociones contenidas: En muchas ocasiones, la tristeza, los conflictos, el miedo o el exceso de responsabilidades que no encontramos la manera de gestionar o comunicar se manifiestan físicamente buscando una salida.
Pautas para comprender y cuidar nuestro bienestar físico y emocional
Escuchar las señales que nos envía nuestro organismo es el primer paso para recuperar la calma y el equilibrio. Estas son algunas recomendaciones prácticas para cuidarnos mejor:
- Consultar primero a profesionales de la medicina: Es el paso fundamental para descartar que exista una lesión o dolencia orgánica. Saber que nuestro cuerpo está sano a nivel médico nos aporta tranquilidad y nos permite enfocarnos en el aspecto psicológico.
- Identificar las fuentes de preocupación: Dedicar un momento al día para preguntarnos cómo nos sentimos nos ayuda a tomar conciencia de si estamos atravesando un periodo de sobrecarga laboral o emocional.
- Introducir pausas conscientes: Detenerse un momento, hacer respiraciones profundas para recuperar la calma o incorporar rutinas pausadas permite rebajar la activación del sistema nervioso.
- Expresar nuestras emociones y buscar ayuda psicológica: Hablar de lo que nos inquieta y contar con el acompañamiento de la Psicología nos brindará herramientas para gestionar las emociones que nuestro cuerpo está evidenciando.
Comprender que la mente y el cuerpo forman un equipo es esencial para vivir con mayor bienestar. Aprender a escuchar y gestionar de forma saludable nuestras emociones nos permite cuidarnos mejor y construir una vida más plena y serena.


