El estrés es una respuesta natural y fisiológica de nuestro organismo, diseñada para activarnos frente a situaciones de peligro o demanda inmediata. Sin embargo, en la sociedad actual, rara vez nos enfrentamos a amenazas vitales; en cambio, vivimos inmersos en un mar de «microestresores» cotidianos. Agendas sobrecargadas, exigencias laborales, problemas de conciliación y la sensación perpetua de «no llegar a todo» mantienen nuestro sistema nervioso en un estado de alerta continuo. En esta intervención en «Cuídate con Radio 5» (RNE), la psicóloga Julia Vidal analiza por qué nos estresamos tanto en nuestro día a día y cómo esa acumulación de tensiones acaba manifestándose en nuestro cuerpo (con dolores de cabeza, mandíbula o problemas gástricos) y en nuestro estado de ánimo. Abordamos estrategias para recuperar la calma, como la importancia de los descansos, la reestructuración de la agenda y la meditación.
El estrés como respuesta fisiológica
Inicialmente, el estrés segrega adrenalina y noradrenalina para darnos energía. El problema surge cuando este estado se prolonga y aparece el cortisol, afectando a nuestro sistema inmunológico y digestivo.
Microestresores cotidianos
Las pequeñas amenazas del día a día (llegar tarde, conflictos, exceso de tareas) se acumulan y sobrecargan nuestra capacidad de respuesta. Señales de alarma: El cuerpo nos avisa del colapso inminente a través de síntomas como bruxismo, tensión muscular, dolores de cabeza crónicos y alteraciones gastrointestinales. También aumenta la irritabilidad y la impaciencia.
La trampa de la hiperproductividad
Vivimos con la exigencia de cumplir con todo, incluso en nuestro tiempo de ocio. Debemos aprender a dejar tareas en «lista de espera» sin sentirnos culpables.
Estrategias de desactivación
Es vital incluir pausas reales en nuestra rutina, hacer ejercicios de respiración, practicar la relajación muscular y organizar la agenda contemplando un margen para imprevistos.


