Nuevos tiempos, nuevos compradores

Medio de comunicación: El Mundo | Participa: Julia Vidal

La demanda de vivienda ha dejado de ser compulsiva y se ha vuelto mucho más cauta, reflexiva y paciente. La decisión de compra puede madurarse fácilmente durante un periodo de seis meses. Por Jorge Salido Cobo

Compra de casa

Al margen del habitual acelerón de las transacciones de casas en los meses de noviembre y diciembre por temas fiscales o de inversión, el verano –especialmente, junio y julio– es una temporada alta de compras.

Normalmente, estas operaciones se producen tras un largo periodo de maduración y acaban cuajando en el periodo estival, esté o no esté el sector en crisis. Según los notarios, hasta 80.755 compraventas se cerraron sólo en julio de 2007 (segunda cifra mensual más alta de la serie histórica) y 33.448 en 2014 –segundo gran mes del mercado ese año–.

«El verano motiva a tomar decisiones y a no quedarse en ideas o propuestas», explica Julia Vidal, psicóloga y directora de Área Humana Psicología, quien apunta que esta disposición positiva se debe a la disminución del trabajo, por tener más tiempo libre y por el aumento de las horas de luz solar, lo que produce más serotonina y favorece un mejor estado de ánimo. «En verano todo se ve con más optimismo y las desventajas y miedos pueden no resaltar tanto», expone Vidal.

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