Imagen corporal… Haz las paces con el espejo
Llega el verano y, para muchas personas, esta época no significa descanso, sino alerta. La exposición del cuerpo puede activar lo que en Psicología llamamos hipervigilancia: estar constantemente pendientes de si nuestra imagen es correcta o aceptable, basándonos en un modelo de belleza impuesto socialmente.
Cuando dejamos de habitar nuestro cuerpo para convertirlo en un objeto que observamos y analizamos de forma exigente e idealizada, el resultado es agotador. Vivir así, con un espejo mental encendido las 24 horas, consume tu energía y te impide conectar con lo importante. Tu cuerpo es un instrumento para vivir; sirve para sentir el sol y la arena, para nadar, para bailar o pasear.
Claves para hacer las paces con el espejo
- Vuelve a tus sentidos: Para detener el juicio constante, intenta reconectar con tus sensaciones físicas. Enfócate plenamente en aquello que disfrutas hacer y vivir.
- Cambia el foco de evaluación: Tu cuerpo no está ahí para ser evaluado, juzgado o comparado. Está ahí para permitirte sentir y experimentar el momento presente.
- Sé amable contigo: La aceptación es el primer paso hacia el bienestar. Mereces un tiempo pleno de descanso, libre de autoexigencias y centrado en cuidarte.