312016May
¿Cuándo fue la última vez que te propusiste mejorar tu vida sexual?

¿Cuándo fue la última vez que te propusiste mejorar tu vida sexual?

¡Hablemos de sexo!… ¿Veis… a que ahora tengo vuestra atención? Si a todas y a todos la palabra sexo nos resulta inspiradora y sugerente, es probable que estemos de acuerdo en que la sexualidad es una de las esferas más importantes de nuestra vida. Y si ante esta afirmación estamos asintiendo con entusiasmo, me pregunto… ¿Por qué mostramos tanta pereza, apatía, incluso abandono, por mejorar nuestra Vida Sexual, una de nuestras facetas más apasionantes y excitantes, que es además esencial en nuestra relación de pareja?. Y la última pregunta… ¿Por qué no contar para esta mejora con la ayuda de un sexólogo o sexóloga?

Una buena vida sexual significa un correcto estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. Esta afirmación es de la Organización Mundial de la Salud. ¿Cómo crees que un sexólogo o sexóloga podemos ayudarte a lograr esta meta?

La vida sexual es sin lugar a dudas una fuente de placer, y tengo que deciros que “el placer cuesta”, es necesario invertir energía para obtener placer. Seducir, conquistar, compartir, expresar, comprender, sentir, aprender… la buena noticia es que la recompensa merece la pena, las bondades del sexo son notables a todos los niveles.

Beneficios de mejorar la vida sexual

Los sexólogos sabemos que hay unos beneficios inmediatos en una buena vida sexual:

  • Mejora el aspecto de nuestra piel.
  • Realizas ejercicios cardiovasculares, rebaja el colesterol y aporta oxígeno a los tejidos.
  • Aumentan los niveles de testosterona, hormona que reduce la inflamación de las articulaciones y los dolores de artritis, fortalece los huesos y los músculos. Y aumentar la frecuencia de las relaciones sexuales aumenta el deseo sexual. Algo que siempre debemos tener en cuenta.
  • Fortaleces los músculos pubocoxígeos.
  • Disminuyes el nivel de estrés, gracias a las endorfinas que segrega nuestro cerebro, así como el riesgo de contraer enfermedades coronarias.
  • En las mujeres puede elevar los niveles de estrógenos, hormonas que protegen también el corazón y mantienen un buen tono de los tejidos y músculos vaginales. Además puede reducir el dolor menstrual y el síndrome premenstrual.
  • Durante el orgasmo, se genera una hormona, denominada dehidroepiandrosterona, que intensifica nuestra capacidad intelectual, potencia el funcionamiento del sistema inmunológico, inhibe el crecimiento de tumores, favorece el crecimiento de los huesos y funciona como antidepresivo.
  • Durante la práctica sexual, liberamos una serie de hormonas; la mujer oxitocina y el hombre vasopresina, ambas fomentan los sentimientos de apego, fortaleciendo la unión de la pareja. Además, los momentos placenteros hacen que también se libere testosterona, hormona que fomenta la producción de dopamina, la cual también fomenta el romance.
  • Produce bienestar emocional y genera sensación de satisfacción, permite que nos gustemos más y a su vez produce beneficios para la salud.

Pero sobre todo, una correcta vida sexual nos hace sentir muy bien, con nosotros mismos, con los demás y por supuesto con nuestra pareja.

Beneficios de una buena vida sexual

La respuesta sexual: la clave para mejorar la vida sexual

Aunque podría parecer algo suficientemente conocido, cómo sexóloga me encuentro con frecuencia con dudas importantes sobre cómo funciona la respuesta sexual, un “mecanismo” básico en la sexualidad.

Quiero revisarlo para que todas y todos estemos atentos a cómo se comporta nuestro cuerpo y participemos más activamente.

Aunque presenta diferencias en hombres y mujeres, en ambos la respuesta sexual tiene 4 fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución.

Excitación

Iniciar una relación sexual con una buena estimulación depende de las caricia, miradas, palabras… todos estos elementos activan las zonas erógenas del cuerpo y el deseo de iniciar un contacto sexual.

Cuando las zonas erógenas se activan, envían una señal al cerebro y a la médula espinal, transmitiendo un mensaje claro y conciso “se inicia el acto sexual”.

Si la estimulación es la adecuada, a los 20 segundos aproximadamente el cuerpo pone en marcha un plan de ataque que inunda al organismo de un profundo deseo de continuar. Las células del sistema nervioso autónomo parasimpático (el que actúa autónomamente), localizadas en la médula espinal, segregan rápidamente dos sustancias, la acetilcolina y el óxido nítrico. Ambas relajan las paredes arteriales de los genitales, como resultado la sangre fluye con mayor libertad.

Los órganos sexuales se dilatan. Simultáneamente el cerebro sigue recibiendo señales de excitación que provocan la respuesta del hipotálamo. Éste aviva la actividad del sistema parasimpático e interviene en la liberación de hormonas que intensifican la sensación de placer.

Meseta

Llegados a este punto de excitación, las señales nerviosas viajan a través de todas las neuronas, el cerebro está al servicio de la relación sexual, cualquier recuerdo, pensamiento o acción que nos sea desagradable, puede “colarse” en nuestra mente y bloquear la excitación, dificultando el paso a la fase de meseta. Si somos muy conscientes de esta interrupción podemos incluso retroceder en la excitación y perder el deseo de continuar.

Orgasmo

Si todo va bien, el proceso normal de la actividad sexual continúa y se llega al climax. El sistema nervioso parasimpático toma el control de la situación, las células que lo forman dan contracciones en la región pélvica cada segundo, el ritmo cardiaco se acelera, el ritmo respiratorio aumenta para oxigenar más deprisa.

El hipotálamo segrega en el torrente sanguíneo una cantidad de oxitocina y dopamina que hará que vaya aumentando el placer hasta llegar al orgasmo.

Resolución

Tras el orgasmo, aparece un estado de bienestar, somnolencia y relax. Las endorfinas y serotonina son las hormonas responsables de estas sensaciones. Para excitarse otra vez, el hipotálamo tiene que reabsorber la serotonina liberada, mientras esto sucede, se sentirá un profundo estado de relajación y plenitud.

Este mecanismo que he descrito de un modo tan sencillo, reviste en ocasiones una gran complejidad emocional. Una vida sexual activa y satisfactoria significa también comunicación, empatía, conexión… en ocasiones es aquí donde se produce el problema, y el “mecanismo” que es la respuesta sexual, no funciona con su natural fluidez. Los sexólogos y sexólogas enseñamos a conocer, entender y tener un mayor control de la respuesta sexual.

El sexólogo enseña a conocer, entender y tener un mejor control sobre la respuesta sexual Clic para tuitear

Fingir el orgasmo

Quiero detenerme en un asunto relacionado con la respuesta sexual, y que los sexólogos sabemos que puede resultar muy perjudicial para la vida sexual si se produce con cierta continuidad y consciencia: fingir un orgasmo o fingir placer.

Una vida sexual inadecuada: fingir placer

Aunque puede suceder y ser tan sólo una anécdota. Fingir en nuestra vida sexual de una forma recurrente y consciente, tiene importantes consecuencias emocionales y por supuesto sexuales, que nos afectan personalmente y condicionan nuestras relaciones.

Los sexólogos disponemos de datos que nos permiten tener una imagen clara del alcance de este problema en la vida sexual.

Motivos por los que fingimos en nuestra vida sexual

Las razones por las que se finge placer, se oculta que no estamos disfrutando de una relación sexual, o también se finge el orgasmo, son muy variadas.

Un estudio de la Universidad de Kansas (Muehlenhard & Shippee, 2010) muestra que las razones más reportadas por las que se finge son:

  • Por ser poco probable que el orgasmo llegue.
  • Se quiere terminar cuanto antes.
  • Para evitar consecuencias negativas (por ejemplo, herir los sentimientos de la pareja) y obtener consecuencias positivas (por ejemplo, complacer a la pareja).

A las razones anteriores, se pueden sumar:

  • Quedar bien: Estoy tardando demasiado, seguro que se está aburriendo. Y si no llego al orgasmo, ¿qué va a pensar de mí?
  • Complacer y premiar a la pareja sexual: Se debe tener un orgasmo delante de la pareja sexual para complacer. Si uno de los miembros se siente responsable de hacer disfrutar a la pareja sexual y no lo obtiene, se puede sentir frustrado.
¿Qué motivos nos llevan a fingir en el sexo? ¿Crees que un sexólogo estaría de acuerdo? Clic para tuitear

¿Con qué frecuencia hombres y mujeres fingen el orgasmo?

La Universidad de Kansas publicó en la revista científica The journal of sex research (Muehlenhard & Shippee, 2010) que el 28 % de los hombres y el 67% de mujeres informaron de haber fingido disfrutar durante el acto sexual.

Una de las encuestas más recientes, la Trojan Charged Sex Life, llevada a cabo en 2012 en diez ciudades norteamericanas arrojaba los siguientes datos: el 60% de las mujeres y el 19% de los hombres admiten haber fingido un orgasmo.

Los portales AskMen.com y TresSugar.com hicieron otro estudio en el 2012 entre 50.000 personas en EEUU, Reino Unido y Australia en el que la proporción de mujeres que fingían era del 54%, frente al 34% de los hombres.

¿Qué consecuencias tiene para nuestra vida sexual fingir de forma recurrente?

Cuando de manera habitual se finge disfrutar durante la actividad sexual las consecuencias negativas son tanto para la persona que finge como para la relación de pareja. Por supuesto que fingir no significa incorporar a la relación sexual fantasías, juegos o exageraciones, donde podemos asumir roles y estereotipos que nos parezcan excitantes, esto forma parte de la seducción y hay una complicidad compartida.

Fingir es un acto “unidireccional” realizado de modo consciente y que perjudica a nuestra vida sexual:

  • Cuando se simula el placer en un acto sexual se va favoreciendo y estableciendo prácticas sexuales que no estimulan nada y pueden desencadenar disfunciones sexuales como falta de deseo, dificultad para excitarse, para mantener la erección, anorgasmia…
  • Mantener en el tiempo estos comportamientos no placenteros hacen más difícil cambiarlos. Se estarán haciendo conductas sexuales que no producen placer, y la pareja seguirá haciéndolas pensando que sí lo son.
¿Qué crees que te aconsejaría un sexólogo para mejorar tu vida sexual? Clic para tuitear

10 consejos prácticos para mejorar la vida sexual

10 consejos sexualidad

  1. Para tener una buena sexualidad tenemos que estar libres de tabúes. La información sobre sexualidad es siempre muy conveniente. Algunos libros que recomiendo: Tu sexo es tuyo: todo lo que has de saber para disfrutar de tu sexualidad o El Deseo de Sylvia de Bejar. Buen sexo de Anna Costa. Cómo vivir mejor la sexualidad en pareja de Franãois-Xavier Poudat.
  2. Siéntete seguro o segura en la relación sexual. Infórmate adecuadamente y utiliza métodos anticonceptivos para prevenir enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados.
  3. Analiza lo que sabes sobre tu sexualidad y si estás dispuesto a cambiar o aprender cosas nuevas. La creatividad en las relaciones sexuales es fundamental para prevenir la monotonía y disfrutar con intensidad. Puedes ayudarte de literatura erótica, videos, imágenes… y también estimular tus fantasías.
  4. Comunícate con tu pareja sexual. Una buena comunicación sexual, con naturalidad, siendo sinceros y sinceras, buscando el momento adecuado, planificando ese encuentro, favorece que se cumplan los deseos sexuales. Por ejemplo, si tienes pareja estable es importante dedicar al menos 30 minutos al día de comunicación basada en la afectividad: dar abrazos o besos, expresar afectos y sentimientos…
  5. ¡Fuera presiones, relájate!. La relajación permite percibir los estímulos sexuales y placenteros. La sexualidad no entiende de tiempo ni de reglas escritas.
  6. Sintoniza con el canal sexual de tu mente para concentrarte en las propias sensaciones corporales y abandonarse al placer que producen. Cuida y dedica tiempo a la fase previa de excitación, intensificando así las reacciones que preceden al orgasmo. Utiliza los cinco sentidos y tu imaginación.
  7. Toma las riendas de tu propio disfrute. Si quieres conseguir placer, céntrate en tu propio placer, conócete, responsabilízate de tu placer y no lo dejes en otras manos.
  8. Abandónate a las sensaciones, déjate llevar, no te resistas al placer. Para ello es importante ganar confianza, en ti y en tu pareja, sentirse a gusto, no dejarse llevar por las emociones negativas, sentir el propio cuerpo y sus reacciones. Todo ello facilita ese “abandono” a las sensaciones, dejando que el cuerpo, en absoluta libertad, pueda moverse, jadear o gritar.
  9. Cuida tu estado de salud. Intenta mantener una buena alimentación, practica ejercicio físico, y evitar el consumo de tabaco y sustancias (alcohol, drogas…) ya que está demostrado que afectan a la respuesta sexual. Ten en cuenta que si tienes alguna enfermedad médica, algunos medicamentos, sustancias, alguna lesión… pueden interferir en la respuesta sexual. En este sentido, infórmate con tu médico.
  10. Por último, si siguiendo estos consejos no obtienes el placer deseado, te cuesta sintonizar con tus sensaciones erógenas, ganar confianza para abandonarte al placer o alcanzar el orgasmo supone un problema para ti en cualquier situación, los sexólogos y sexólogas podemos ayudarte, resolver tus dudas y enseñarte a adquirir y entrenar habilidades.

Un último consejo, tal vez el más importante: nuestra vida sexual no tiene que ser perfecta. La perfección no existe, tampoco en la sexualidad.

Nuestra vida sexual no tiene que ser perfecta. La perfección no existe… tampoco en la sexualidad Clic para tuitear

El sexo, como todo en la vida, hay que aprender a disfrutarlo, no pensando que vayamos a conseguir una sexualidad plena por arte de magia. Lo importante es que nos responsabilicemos de nuestro placer, desarrollemos nuestra propia sexualidad de manera sana para disfrutar de algo natural y consustancial a todos y todas.

Nuestra sexualidad favorece el acercamiento y la comunicación en nuestras relaciones de pareja y encuentros sexuales, las emociones placenteras… en definitiva el bienestar personal, físico y mental.

Autora

Psicóloga Madrid. Mariola BonilloMariola Bonillo

Psicóloga Sanitaria. Sexóloga experta en Terapia de Pareja y Sexualidad. Especialista en conflictos de pareja e intervención familiar.

Más información sobre sexología y vida sexualEstamos a tu disposición para cualquier duda o consulta que desees hacernos | Sexólogos Madrid Centro de Psicología Área Humana

Puntúa y comparte

¿Crees que esta información puede ser útil a tus seguidores en las Redes Sociales? A continuación puedes añadir tu valoración y compartir este artículo. Podremos aprender mucho entre todos.
(Número de votos: 10 • Nota Media: 5)