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Miedo a la soledad y dependencia emocional

Miedo a la soledad y dependencia emocional

El miedo es una emoción primaria, forma parte de nuestros mecanismos de supervivencia. Sin embargo, aunque no se vea amenazada nuestra supervivencia, seguimos sintiendo miedo: a la enfermedad, a la pérdida, a la muerte, al futuro… miedo al fracaso, al cambio, a la crítica… Pero hoy quiero hablaros de uno de los miedos más frecuentes, ese, que invariablemente aparece en las primeras posiciones de todas las listas: el miedo a la soledad. Un miedo decisivo en nuestra vida, que afecta y define asuntos esenciales, como son nuestras relaciones afectivas, y condiciona la respuesta a cuestiones tan importantes como:

¿Cuándo convendría concluir una relación de pareja que no está funcionando?.

Cuando el miedo a la soledad toma las decisiones por ti

“¿Y si no encuentro a nadie más? ¿Quién se fijará en mí con esta edad? Tengo que hacer que esto funcione o habré fracasado…”

En la labor que realizo cómo psicóloga, para que las personas encuentren, creen y desarrollen sus recursos, para recuperar o mantener su bienestar emocional, tal vez, una de las situaciones en las que más participo, sea en el sufrimiento que producen las rupturas o los problemas en las relaciones de pareja.

Aunque las decisiones vitales no tienen porqué ser objetivas, sino subjetivas, es decir, son decisiones que conviene que estén impulsadas por las motivaciones, aspiraciones y deseos de cada persona, puedo afirmar que el miedo a la soledad, en muchas ocasiones, se encarga de tomar por nosotras o nosotros, esas importantes decisiones.

Muchas personas mantienen una relación de pareja que no está funcionando con justificaciones como:

“No puedo separarme por mis hijos. En realidad me quiere, pero a su modo. Creo que soy yo quien no le entiende. No valoro lo que tengo, con lo que hay por ahí. Lo importante es mantener la familia, por encima de todo Aunque cabe la posibilidad de que estas explicaciones reflejen en parte la realidad, en muchas ocasiones pueden expresar miedo a la soledad.

Decisiones cómo cuándo poner fin o continuar con una relación de pareja, son muy importantes en nuestra vida, y conviene que los motivos y reflexiones que las orienten no estén determinados y condicionados por el miedo. El miedo a la soledad puede generar confusión y equívocos al identificar las razones que nos llevan a tomar una u otra decisión.

Controlar nuestro miedo a la soledad significa aprender a identificarlo y comprenderlo; y es esencial para poder tomar decisiones de un modo libre y responsable.

¿Cuál es el origen del miedo a la soledad?

Origen del miedo a la soledad

El miedo a la soledad está conectado con otras emociones y factores, que lo explican y nos permiten comprenderlo y a continuación, manejarlo:

Hay 3 factores esenciales para comprender cómo actúa y funciona el miedo a la soledad Clic para tuitear

1. La influencia social: El miedo al qué dirán

Factores de carácter cultural y social han ejercido y ejercen una gran influencia creando modelos y estereotipos que condicionan la consideración de lo que es o no “normal”.

La intensa influencia que ejercen estos modelos sobre nuestras expectativas, hace que muchas personas una vez llegan a ciertas edades consideren un fracaso no haber alcanzado algunos “hitos”: tener pareja estable, haber formado una familia… o tener un determinado estatus de vida. Se sienten diferentes, inadecuadas, fallidas o tristes, pero sobre todo sienten miedo.

En estos modelos no podemos obviar la perspectiva de género, que influye en lo que se espera de hombres y mujeres en muchos ámbitos de la vida. Tradicionalmente los estereotipos de género femeninos presuponen como propio de ser mujer el formar una familia o ser madre, mientras que en los hombres, los estereotipos de género masculinos, han resaltado la independencia y la autonomía personal. En ambos casos, estos estereotipos conllevan una valoración social y personal, que influyen en las ideas y significados de la soledad.

El temor a no tener pareja y quedarse soltera en las mujeres es muy frecuente. Términos peyorativos como “solterona” están muy arraigados en nuestro ideario social. Así, queda asociada la auto-realización en la mujer a circunstancias como formar una familia o ser madre, y se crean importantes desequilibrios al tener que conciliar estos estereotipos con otras demandas actuales de la mujer, como su desarrollo profesional.

En el caso de los hombres los estereotipos suelen apuntar en otra dirección, considerando que la soledad es un signo de independencia y creando otro tipo de desajustes como el miedo al compromiso, que nuestra compañera Mariola Bonillo trató de un modo brillante en su artículo:

Es evidente que no se puede encajar a toda una sociedad en un prototipo único. Nuestras elecciones, conviene que no estén condicionadas por el miedo a la imagen que proyectamos en los demás.

Cuestiona tus tendencias y hazte las preguntas adecuadas para detectar tus verdaderas aspiraciones y motivaciones.

  • ¿Puedo ser feliz a pesar de no cumplir las exigencias sociales?
  • ¿Es posible cumplir todos estos requisitos?
  • ¿Sería feliz si los cumpliera?
  • ¿Estaría siendo yo, viviendo la vida que quiero?
  • ¿Hay personas que no encajan en este patrón y aun así son felices?
  • ¿Mi esfuerzo por encajar en dichas expectativas me garantiza la felicidad?

2. Exceso de responsabilidad, autoexigencia o perfeccionismo: El miedo a fracasar

Es inevitable sentir intensas emociones al enfrentarnos a una relación de pareja que no está funcionando y tomar la decisión de terminarla o tratar de reconducirla: culpa, arrepentimiento, dudas, ansiedad, miedo, indefensión, impotencia o rabia…

Es muy importante manejar estas emociones, identificarlas y regularlas, para lograr que nuestra decisión esté guiada, no por los impulsos, sino por objetivos y aspiraciones.

Un estilo de manejo emocional que condiciona en gran medida tomar decisiones de este tipo es el perfeccionismo o la elevada autoexigencia y responsabilidad.

Si nos colocamos en el centro de la situación, atribuyéndonos toda la responsabilidad, no seremos capaces de ver la situación con claridad y nos confundiremos al valorar hasta donde alcanza nuestra capacidad para cambiar y mejorar la relación.

“Tendría que haber encontrado la manera. Si hubiera hecho algo distinto, o algo más. Si hubiera sabido que esto iba a pasar. Tendría que haber sido capaz de que la relación funcionara…” Son pensamientos que están relacionados con este estilo auto exigente de afrontar los acontecimientos.

No podemos olvidar que una relación de pareja es siempre una interacción bidireccional y que nuestra capacidad de intervención está afectada siempre por la otra persona y por todas las circunstancias de la pareja. “La pareja es equilibrio, cada uno mantiene el suyo, pero afecta al equilibrio del otro”. Una frase que extraigo del artículo “imperdible” sobre los conflictos de pareja.

3. La dependencia emocional: El miedo al abandono

El miedo a la soledad está muy relacionado con los estilos de apego y el aprendizaje vital de cada persona.

Las tendencias o rasgos de personalidad del individuo, unidos a las creencias erróneas o distorsionadas adquiridas a lo largo de la vida, hacen que la persona se llegue a sentir sola, desamparada o abandonada, buscando en la compañía el escape inmediato a esas emociones.

La persona, para evitar estas sensaciones, tiende a crear vínculos afectivos impulsivos y con poca exigencia o con criterios muy frágiles. Se elige la pareja para sentir más seguridad o para acallar ese temor a la soledad o temor al abandono; y se mantiene en los momentos de crisis por los mismos motivos.

Estas situaciones no logran mejorar las dificultades emocionales que subyacen en la relación de pareja, dificultades como la baja autoestima, que hace que las relaciones se mantengan en base a la dependencia emocional más que al desarrollo y el crecimiento personal.

Cómo actúa el miedo a la soledad: 4 creencias erróneas básicas

En el miedo a la soledad hay creencias incorrectas o pensamientos distorsionados que se repiten con frecuencia, quiero destacar los tres esenciales:

  1. Pensamientos de tipo catastrofista: “Nunca encontraré a nadie. Esta es mi última oportunidad. Cada vez es más difícil encontrar a alguien adecuado…”
  2. Creencias absolutas del estilo “todo o nada” sobre la pareja y el amor: “Estar en pareja es el único modo de ser feliz. Tengo que encontrar a mi media naranja. Estar solo o sola, significa que nadie me quiere, que no soy válido o válida…”
  3. Pensamientos relacionados con una elevada auto-exigencia: Si la relación ha fallado es por algo que he hecho mal. Tengo que conseguir que esto funcione. Qué podía haber hecho para evitarlo. Voy a destrozar la vida a mis hijos…”
  4. Creencias anticipatorias en relación a nosotros mismos y a los demás: “No sabré estar sola o solo. Perderé la relación con mis hijos. No sabré encajar entre mis amistades. No sabré qué hacer, no me reconoceré sin estar en familia…”

Estas creencias son las principales responsables de la aparición del miedo a la soledad, poniendo en marcha a continuación respuestas de afrontamiento inadecuadas, como son la evitación de dicho miedo o la rumiación como falsa estrategia de control.

En el miedo 4 creencias ponen en marcha un círculo emocional que es necesario 'romper' Clic para tuitear

Diagrama del miedo a la soledad

Los costes de tomar decisiones basadas en el miedo

Cada pareja es diferente. No es posible desde un artículo como este, y tampoco es mi objetivo, alcanzar todas y cada una de las posibles y complejas situaciones que podrían afectarnos. Mi objetivo es invitar a pararnos y reflexionar, para identificar si el miedo a la soledad está decidiendo por nosotras o nosotros.

En ocasiones las consecuencias de afrontar una crisis de pareja desde la evitación o la huida tiene consecuencias más importantes, y conviene incluir en nuestras reflexiones y valoraciones estas consecuencias:

  • Renunciamos a la posibilidad de encontrar una relación de pareja más satisfactoria y afín, más próxima a nuestras verdaderas aspiraciones. Incluso renunciamos a la alternativa de cambiar la relación que no funciona, haciéndola evolucionar en un sentido diferente.
  • A veces ponemos a los hijos como motivo para evitar afrontar la crisis, pero paradójicamente los hijos pueden sufrir las repercusiones negativas de una relación insatisfactoria.
  • Asumimos que estar en pareja es la única forma “normal” de estar, o de ser feliz. Esto puede llevarnos a no vivir otras alternativas, que podrían depararnos beneficios como el autoconocimiento o el crecimiento personal, y que podría transformarnos en una persona con mayor criterio para decidir si tener una nueva pareja, o mantener una vida independiente.
Las decisiones basadas en el miedo, aunque producen un alivio inmediato tienen un importante coste Clic para tuitear

6 técnicas para superar el miedo a la soledad

6 técnicas para superar el miedo a la soledad

  1. Aprende a flexibilizar tus ideas y pensamientos y no aceptes como verdades inmutables las creencias adquiridas de tu entorno. Aprende a poner en cuestión creencias y a generar ideas alternativas.
  2. Identifica tus miedos, este es el primer paso para vencerlos. Si conocemos bien nuestro funcionamiento y entendemos el porqué de dichos miedos, será más fácil establecer un plan de acción: ¿Cuándo siento ese miedo, en qué situaciones? ¿qué pienso en ese momento? ¿qué emociones me genera? ¿qué hago ante esa sensación, cómo actúo ante el miedo?.
  3. Reflexiona sobre tus miedos. ¿Qué es lo que más temes al quedarte solo o sola? ¿Qué ha ocurrido en circunstancias parecidas en otros momentos del pasado? ¿Qué pasaría si empezaras a afrontar estos miedos en vez de evitarlos? ¿Existen otros miedos que ya has superado? ¿Qué beneficios has obtenido? ¿Qué pierdes o sacrificas al tener miedo, qué costes te genera?.
  4. Afronta tus miedos progresivamente. Establece pequeños retos o metas que van a ayudarte a tener percepción de avance y de logro. Ganar autonomía en determinadas situaciones o contextos, ir tomando pequeñas decisiones o haciendo cosas, a pesar del miedo o incluso el pudor que te produzca hacerlas sola o solo.
  5. Priorízate, dedica tiempo a actividades gratificantes para ti. Recuerda que el auto-cuidado te mejora y también mejora la calidad de tus relaciones con los demás.
  6. Pide ayuda. Si detectas que el miedo comienza a limitarte en tu día a día. Los psicólogos podemos enseñarte a adquirir las herramientas y los recursos necesarios para afrontar de manera efectiva estas dificultades.
6 consejos esenciales para afrontar el miedo a la soledad Clic para tuitear

El miedo a la soledad, al igual que otros miedos condicionan, limitan e interfieren en el modo en el que tomamos decisiones vitales. No se trata de decidir de uno u otro modo, de seguir una determinada ideología, se trata de ser fieles a nosotras o nosotros mismos, de realizar elecciones con el mayor grado de libertad y responsabilidad que nos podamos permitir.

Tomar decisiones no es una tarea fácil, logremos que este proceso, expresión de la libertad de las personas, no esté, al menos, limitado por nuestros miedos.

Autora

Psicóloga Madrid Natalia FrancoNatalia Franco

Psicóloga Sanitaria. Especialista en intervención clínica. Experta en desórdenes emocionales.

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