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Las 8 ideas obsesivas y las 5 compulsiones o rituales, más frecuentes en el TOC

Las 8 ideas obsesivas y las 5 compulsiones o rituales, más frecuentes en el TOC

Creo que si leemos el significado de obsesión en el diccionario, –el cual lo asocia a la agitación o malestar que nos genera una idea persistente y tenaz que se niega a abandonarnos– de algún modo y en algún momento de nuestra vida, coincidiremos en que todos y todas hemos pasado por algo así. Pero si esta idea obsesiva nos produce un padecimiento intenso que se mantiene en el tiempo, estaremos ante un trastorno que considero dentro de mi práctica profesional, como uno de los que más sufrimiento causan: el Trastorno Obsesivo-Compulsivo o TOC.

Algunas características de este trastorno lo hacen más difícil y complicado, como el retraso en el diagnóstico, debido al tiempo que transcurre hasta realizar una consulta con un profesional, o el hecho de que alrededor de un 34 % de las personas que lo padecen, también presenten síntomas de depresión.

Una de las claves para comprender el suplicio de este trastorno, es saber cómo funciona a nivel del pensamiento. Se establece una “lucha interna” entre las ideas obsesivas y la voluntad del sujeto de suprimirlas, de que abandonen su mente, de tal forma que se alimenta aún más un círculo que aboca a la persona a la impotencia y la desesperación, y la hace más vulnerable a las misma ideas obsesivas. Este proceso genera frustración, aislamiento e incomprensión, y puede devenir en depresión. La persona necesita ayuda, pero su aislamiento la aleja de esa necesaria oportunidad.

Este mecanismo psicológico es, por otro lado, una condición físicamente agotadora, afecta a las relaciones sociales, el desempeño laboral y la satisfacción personal.

Pero lo importante, es que el trastorno obsesivo-compulsivo tiene solución. Si se ponen en marcha los recursos terapéuticos que sabemos que son eficaces, la calidad de vida mejora notablemente, consiguiendo que esta sea “normal”.

El TOC tiene solución. La actuación terapéutica temprana mejora la calidad de vida notablemente Clic para tuitear

¿Qué es el Trastorno Obsesivo-Compulsivo o TOC?

El TOC es un trastorno con diferentes manifestaciones clínicas y con distintos niveles de gravedad; pero que en líneas generales se manifiesta cuando en nuestro pensamiento, experimentamos la presencia de ideas, imágenes o impulsos, de un modo repetitivo e insistente, que generan malestar y ansiedad.

También a nivel de conducta, pueden aparecer compulsiones, que son acciones o rituales reiterativos, que van a tratar de disminuir la angustia producida por las ideas obsesivas, aunque pueden no tener una relación directa con ellas.

Ambos fenómenos, las ideas obsesivas y las compulsiones o rituales, son vividos como una intrusión, los pacientes suelen reconocer el carácter irracional e ilógico de ellas pero no pueden impedir que irrumpan en su mente y en su conducta.

El mecanismo es un bucle que genera una gran ansiedad, ya que cuando la persona trata de oponerse a que aparezcan los pensamientos o a realizar los actos compulsivos, que liberan en un primer momento su angustia, los niveles de ansiedad se disparan, y se es más vulnerable al pensamiento obsesivo o a la acción compulsiva.

Esta presencia de la ansiedad como una de las emociones características en el TOC, hizo que hasta el DSM V (sistema de clasificación diagnóstica que usamos los profesionales de la Salud Mental) se incluyera dentro de la categoría de «Trastornos de Ansiedad». Pero en la nueva revisión se ha establecido un capítulo específico e independiente dedicado al «TOC y enfermedades relacionadas»; dado que en los estudios más recientes se ha comprobado que el trastorno obsesivo-compulsivo tiene unas características diferenciadas.

Una de las preocupaciones de los profesionales de la Psiquiatría y la Psicología, es la prevención y en ese sentido la comprensión y la identificación de síntomas tempranos es fundamental para actuar cuanto antes.

Con este afán he recopilado los ejemplos más frecuentes de los pensamientos obsesivos y de las compulsiones o rituales.

Para prevenir y actuar en el TOC es esencial la comprensión e identificación de síntomas Clic para tuitear

Las 8 Ideas obsesivas más frecuentes

TOC o trastorno obsesivo compulsivo: La 8 ideas obsesivas más frecuentes

Pondría especial énfasis en la gran variabilidad que puede existir entre diferentes personas con trastorno obsesivo-compulsivo, en cuanto a la temática de las obsesiones y compulsiones, la gravedad del problema y el grado en el que afecta a su vida diaria.

Es importante advertir que gran parte de las ideas obsesivas que voy a enumerar comienzan con la consigna “miedo a…”, esto quiere decir que se teme algo que no tiene porqué producirse o hacerse realidad. Tener estos pensamientos no equivale a que vayamos a experimentar aquello que se teme.

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Nuestra mente puede albergar pensamientos o ideas de muchos tipos: buenos, malos, racionales, irracionales, coherentes o no… pero nuestra voluntad, intención y conciencia están a un nivel superior a la hora de decidir qué hacemos o no.

1. Miedo a contaminarse o contagiarse de alguna enfermedad; por lo que estas personas pueden tener limitadas las salidas a la calle o pueden presentar compulsiones de lavado de manos al tocar objetos o a otras personas; en casos más graves, pueden requerir darse numerosas duchas al cabo del día, frotarse por varias horas, a veces usar lejía u otros desinfectantes.

2. Miedo de causar daño a otros: como tener el pensamiento repetido de “pegar a algún familiar”; lo que puede motivar que la persona deje de visitarlo por el temor a que este pensamiento se traduzca en la acción de querer realmente hacerle daño.

3. Miedo a cometer errores o haber cometido faltas o delitos graves; por ejemplo robos o violencia física o un asesinato; lo que puede motivar que incluso estas personas consulten los periódicos buscando alguna noticia alusiva a su nombre o el supuesto delito que hayan podido cometer.

4. Miedo a comportarse de forma reprobable socialmente; miedo a decir comentarios obscenos, miradas inapropiadas, gritar en una reunión…; que generan en la persona un retraimiento social para evitar estos pensamientos.

5. Necesidad imperiosa de simetría, orden o exactitud en cuanto a objetos, lugar de trabajo, hogar…; que invade y ocupa toda la actividad mental y el tiempo de la persona.

6. Dudas excesivas, incapacidad de tomar decisiones por irrelevantes que sean, demora en gestiones importantes, postergación de tareas necesarias como por ejemplo las revisiones de salud. El pensamiento se encuentra “enmarañado” con las posibles opciones durante horas, días, semanas…; se alarga el tiempo que necesitan para salir de casa, ir al trabajo, comer o cualquier actividad que esté comprometida por la duda.

7. Miedo a que sucedan catástrofes o pueda ocurrir alguna desgracia a la propia persona o los demás: inundaciones, explosiones en el domicilio, robos…; temor que intenta ser neutralizado con rituales de comprobación y chequeo de que todo está en orden.

8. Miedo a cometer actos reprobables desde el punto de vista religioso o sexual.

Las ideas obsesivas en el TOC, a pesar del temor que producen, no tienen por qué hacerse realidad Clic para tuitear

Las 5 Compulsiones o rituales más frecuentes

Rituales en el TOC o trastorno obsesivo-compulsivo

1. Limpieza y/o lavado: rituales de lavado de manos que causan heridas e irritaciones por frotar intensamente, duchas prolongadas y con agua muy caliente, uso de lejía o productos desinfectantes en vajilla, ropa, piel…

2. Comprobaciones y chequeos constantes: de la casa para evitar escapes de gas, estufas, puerta cerrada, de llevar la cartera en el bolsillo…; estas comprobaciones toman varias horas al día y limitan el tiempo que la persona tiene para dormir o le es imposible llegar al trabajo a tiempo o incluso salir de casa; o comprobaciones de las sensaciones corporales cuando el contenido de las ideas obsesivas es de corte hipocondríaco.

3. Orden: no es equivalente a una “persona ordenada u organizada”; si los rituales de orden no se pueden llevar a cabo o alguien los interrumpe pueden causar una crisis de ansiedad o alterar el ritmo del día.

4. Contar, repetir listas de números, frases, palabras…, que tengan un significado para la propia persona o sean oraciones religiosas si se trata de ello, para neutralizar la idea obsesiva; por ejemplo, contar del 1 al 5 cada vez que veo sangre, esto me libra de contagiarme de una enfermedad. Si no lo hago, siento una gran ansiedad, por el temor de contagiarme, aunque sepa racionalmente que es imposible el contagio puesto que no he tocado la sangre.

5. Acumulación de objetos inútiles, inservibles, o que encuentran por la calle: piedras, botellas, papeles…, sin poder deshacerse de ellos y dando lugar a grandes pilas de material desechable.

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Frecuencia y causas del TOC

5 ejemplos de TOC o trastorno obsesivo-compulsivo

El trastorno obsesivo-compulsivo es más frecuente de lo que pensamos Clic para tuitear

Su prevalencia a lo largo de la vida oscila entre el 2 y el 3%.

La edad media de comienzo corresponde a los 22 años, pero puede iniciarse a cualquier edad. Afecta con igual frecuencia a mujeres y a hombres.

El lector o la lectora, habrá caído en la cuenta de la complejidad de este trastorno en cuanto a su diagnóstico: retraso en acudir al especialista, “bucles” de pensamientos y acciones encadenadas, a las que es difícil poner palabras o explicaciones, múltiples temáticas posibles, impacto en la vida personal…. Esto hace que sea un trastorno muy problemático para los pacientes, pero también es difícil de imaginar para quien no lo sufre. A familiares, amigos y amigas, parejas… les cuesta comprender de dónde surgen, cómo y por qué se producen estos pensamientos y conductas. ¿Qué dice la ciencia sobre las causas, sobre el origen del trastorno obsesivo-compulsivo?

Los estudios más recientes apuntan a una multicausalidad en el origen del trastorno obsesivo-compulsivo. Se sabe que un único factor, como puede ser el estrés, no es suficiente para provocar su aparición.

  • Factores genéticos: los estudios observacionales en gemelos, que muestran un gran concordancia para la enfermedad en hermanos gemelos monocigóticos (80-87%, frente al 47-50% en el caso de gemelos dicigóticos), apunta a la existencia de fuertes factores genéticos implicados en su desarrollo, aunque el modo de transmisión es todavía desconocido.
  • Anomalías en la neurotransmisión cerebral (es decir, en neurotransmisores, que son los mensajeros del cerebro entre una célula nerviosa y otra):
    • La serotonina, que participa en la regulación del ánimo y la impulsividad, también es el encargado de mandar la información de una neurona a otra, proceso que parece ser está «ralentizado» en las personas con TOC.
    • La dopamina, regula funciones como la memoria, el aprendizaje, el circuito de recompensa, el ánimo y también funciones motoras, o del movimiento; cuando su balance está incrementado en determinadas áreas cerebrales se producen tics o movimientos repetitivos innecesarios, como aparecen en los rituales del TOC. Por ejemplo, tóxicos como la cocaína pueden agravar o desencadenar un trastorno obsesivo-compulsivo preexistente porque actúa como antagonista de la dopamina.
    • Las regiones cerebrales que más se afectan son la corteza orbitofrontal, giro cingulado y el estriado. Los estudios de neuroimagen indican que estas áreas están “sobreactivadas” en estos pacientes.
  • Factores ambientales: se cree que pueden influir en su aparición la educación recibida en la infancia, sobre todo si se trata de fórmulas demasiado rígidas; también los acontecimientos traumáticos durante la niñez o adolescencia: abusos, muerte de familiares cercanos, enfermedades propias o de familiares, maltrato…, o los eventos estresantes en la edad adulta como la muerte de un ser querido, un nacimiento, cambios estresantes en las dinámicas familiares, divorcios…, estando también relacionados con las recaídas de la enfermedad.

Podríamos resumir esta mezcla necesaria de los factores causales en una frase:

Una persona nace con una predisposición genética determinada a tener un trastorno obsesivo-compulsivo, el cual puede estar “dormido” hasta que algún evento estresante ocurre en su vida y precipita su aparición o activación.

Como se desprende de todo lo anterior, es muy importante para las personas que tienen diagnosticado un TOC aprender estrategias y habilidades de afrontamiento del estrés, saludables y eficaces.

Tratamiento del TOC

El tratamiento más efectivo es el psicofarmacológico combinado con la terapia cognitivo conductual.

En cuanto al tratamiento farmacológico del TOC, se basa en la utilización de antidepresivos, ya sean los clásicos tricíclicos o los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) principalmente. Estos últimos tienen una eficacia de mejora del 40 al 60% de los pacientes.

Aunque en general la evolución del trastorno obsesivo-compulsivo es crónica, con fluctuaciones de los síntomas relacionados con factores estresantes externos. El pronóstico es bueno si se aplica un tratamiento combinado, que se mantenga a largo plazo y se centre, después de la fase aguda, en la prevención de futuras recaídas.

Dado que hay diferentes grados en cuanto a la intensidad y gravedad del trastorno, es imprescindible personalizar la información para cada caso, para poder establecer un pronóstico certero.

Se sigue investigando y avanzando en el conocimiento científico del TOC y de su tratamiento, sobre todo en los casos más graves y resistentes.

El TOC es un trastorno complejo que requiere comprensión y una gran sensibilidad por parte de familiares y personas cercanas a quien lo padece.

6 cuestiones básicas que debemos conocer y tener en cuenta sobre las personas con TOC

  1. Una persona con trastorno obsesivo-compulsivo tiene frecuentemente ansiedad y en ocasiones ánimo bajo; se da cuenta de que tiene un problema y puede sentir culpa y vergüenza, o tener «miedo de volverse loco».
  2. Las personas con TOC “no están locas”, aunque ellas a veces puedan sentirse así, al ser conscientes de que sus pensamientos y conductas son poco apropiados. Por lo general, la persona reconoce la falta de sentido de su conducta (algo que no siempre ocurre en niños pequeños) y no obtiene placer en realizar esa actividad, aunque realizarla disminuye momentáneamente la ansiedad que provoca su obsesión.
  3. Normalmente, sus familiares y amigos también se dan cuenta del problema, pero a veces pueden no entender que no sean capaces de controlar sus síntomas. Otras veces, en su deseo de ayudarles, pueden aparentar que los síntomas no existen, justificarlos o incluso, colaborar en sus rituales –comportamiento que se considera contraproducente–.
  4. El “círculo vicioso del TOC”: genera para el paciente una ansiedad, angustia y malestar intensos y puede limitar muchos aspectos de su vida diaria, desde vestirse o salir de casa, hasta relacionarse con los demás.
  5. Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo a menudo creen que ellas son las únicas que tienen esos pensamientos irracionales y obsesivos, y sienten a menudo vergüenza y temor de contarlo o pedir ayuda. Este hecho retrasa el diagnóstico, en ocasiones hasta que se ven “descubiertos”.
  6. Tener TOC no es signo de debilidad o falta de voluntad para detener los pensamientos o las conductas producidas por el trastorno.

En el trastorno obsesivo-compulsivo es esencial la detección precoz y el tratamiento temprano: un TOC sin tratamiento puede aumentar de gravedad y cronicidad.

Si piensas que algún familiar o conocido pudiera estar sufriendo este trastorno, es valioso escuchar a la persona, no enfadarnos con sus “rutinas” ni formar parte de ellas o favorecerlas, y aconsejar que acuda a los profesionales especializados, psicólogo o psicóloga cognitivo conductual y a un médico especialista en psiquiatría que puedan evaluar su situación y diseñar un tratamiento individualizado de su problema.

Autora

Psiquiatra Madrid Rocio PereaRocío Perea

Médico Psiquiatra en Área Humana. Especialista en Neurociencias. Área de Psiquiatría.

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