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Amargado de quejarte… “Desengánchate” de la queja… vivirás mejor

Amargado de quejarte… “Desengánchate” de la queja… vivirás mejor

¿Eres de los que te quejas habitualmente? ¿Tienes a tu alrededor personas que lo hacen? La queja proyecta una larga sombra sobre ti y sobre los demás, no te deja ser feliz, te hace sentir amargado y desanimado. Pero hay buenas noticias, comprendiendo qué es y siguiendo unas sencillas pautas, puedes transformar tu vida y tu ambiente en algo más agradable y satisfactorio… ¡Síguenos si quieres saber cómo dejar de quejarse!

¿Qué es la queja?

Lo primero antes de saber cómo dejar de quejarse es conocer qué es la queja. La queja es un discurso interno (lo que nos decimos a nosotros mismos) o externo (lo que les contamos a otros), que se trasmite con la intención de expresar, aliviar un malestar, dolor, sufrimiento o con la intención de criticar algo o a alguien.

Expresar es bueno, pero diferenciemos entre:

  • Quejas funcionales o justificadas, que nos ayuda a recibir atención y apoyo cuando es necesario, y a detectar lo que no está bien para poner en marcha soluciones.
  • Quejas disfuncionales, las que nos cargan de energía negativa, nos alejan de la búsqueda de soluciones y producen malestar y estrés entre las personas que te rodean.

¿Cómo son tus quejas?

¿Por qué nos quejamos?

Cuándo y cómo dejar de quejarse

Para saber cómo dejar de quejarse hay que conocer por qué se produce este comportamiento. Hay diferentes motivos:

  • Porque lo hemos aprendido. Lo hemos escuchado desde pequeños de los padres o de algún familiar o de otras personas. Y sin darnos cuenta continuamos con ello toda la vida.
  • Por hábito. No sabemos como empezó pero forma parte de nuestra manera de ser y relacionarnos.
  • Por tener un tema del que hablar. En ocasiones es el camino fácil, que atrae la atención de otros y lo seguimos utilizando. El rol de “amargado” a veces parece interesante (ya veremos que no). También puede que no sintamos que podemos hablar de otras cosas.
  • Porque tendemos a ser pesimistas. Nos centramos en los aspectos negativos, fijándonos en lo que funciona mal o hacen mal otros o nosotros mismos, en vez de aquello que sí funciona o en lo que hacen bien.
  • Porque somos perfeccionistas y exigentes. Esta tendencia y también tener expectativas elevadas sobre el funcionamiento o comportamiento de los otros hace que nuestra forma de medir sea más exigente.
  • Por falta de empatía. La empatía es la capacidad de ponerse uno en el lugar del otro y cuando no lo hacemos, no entendemos al otro y nos quejamos de lo que siente, piensa, hace o le ocurre.
  • Porque nos contagiamos de otros “quejicas”. La queja es contagiosa, como el bostezo, predispone a los demás a quejarse, y la conversación se convierte en un intercambio de quejas.

¿Encuentras en la queja algún sentido?. ¿Suelen cambiar las situaciones ante las quejas injustificadas o “vacías”? Y entonces… ¿para que quejarse?. Pues si no te sirven, vamos a reflexionar sobre las consecuencias que tiene el hacerlo y quizá te convencerás un poco más para que decidas dejarlas…“desengancharte”.

Consecuencias negativas de la queja

Cuando nos quejamos tenemos consecuencias negativas de las que en ocasiones no somos conscientes:

  • Favorecemos un estado de ánimo negativo. Cuando esto sucede, es más probable que interpretemos lo que nos pasa también de forma más negativa.
  • Creamos un mal ambiente entre nuestros amigos, compañeros, pareja, conocidos o familiares.
  • Los que nos rodean se cansan de nosotros, nos evitan, porqué no somos buena compañía, –de verás que a nadie le gusta estar junto a un “amargado”–. Tendrán menos ganas de quedar con nosotros. ¿Tú elegirías tomar un café con alguien que no sonríe y que se queja de todo?
  • Nos hace pasivos porque mientras nos quejamos no resolvemos.
  • No aprendemos nuevas formas de abordar los problemas.
  • La queja produce estrés en ti y en los que la escuchan o la “sufren”. Y recuerda que el estrés afecta a nuestra salud.

En definitiva te hace daño a ti y a los demás. Puedes llegar a convertirte en una persona “tóxica

Beneficios que aporta. Cómo dejar de quejarse puede beneficiarnos

Dejar de quejarnos, empezar a comunicarnos de otra manera, nos aporta muchas ventajas:

  • Favorecemos un estado de ánimo más adecuado y más salud.
  • Estamos activos, en disposición de resolver las dificultades habituales en nuestro trabajo y nuestra vida.
  • La familia, amigos o compañeros de trabajo, disfrutarán más con nuestra compañía.
  • Disminuimos la aparición de emociones negativas tales como celos, envidia, malestar, nerviosismo o tristeza.
  • Favorece que aceptemos y entendamos lo que tenemos que cambiar ya que en vez de quejarnos, podemos buscar soluciones.
  • Fomenta que nos responsabilicemos de las cosas que decimos o hacemos, en vez de culpabilizar a los demás

Las claves en cómo dejar de quejarse

  • Identifica si te quejas y porqué o para qué lo haces.
  • Para detectar si es o no una queja, fíjate en el tono en el que hablas. Cuando informamos o contamos qué nos pasa hablamos normal, y cuando nos quejamos el tono de voz es más apagado, triste, crítico, con rabia o enfado, etc.
  • Detecta sobre qué temas te quejas (tareas casa, salud, los demás, tú trabajo, haciendo críticas a los demás ….).
  • Se breve en las quejas y extiéndete en hablar y comunicar aspectos neutros o positivos, por ejemplo, hablando de noticias de actualidad, el tiempo, vacaciones, viajes, libros, comidas, compras…
  • Aprende o mejora la forma de hablar. Entrena habilidades sociales y de comunicación para expresar de forma adecuada los aspectos negativos de tu vida pero sin que se conviertan en una queja continua.
  • Expresa pero no te quejes.

Cómo dejar de quejarse

10 acciones prácticas para “desengancharte” de la queja

Infografía cómo desengancharse de la quejaAbandona el rol de “amargado”

  1. Decide si quieres dejar de quejarte y adquiere un compromiso de cambio.
  2. Expresa lo que no te hace sentir bien pero no te quejes.
  3. Transforma las quejas en soluciones.
  4. Se consciente de las veces que te quejas. Haz una pequeña marca cada vez que te quejes, en un papel o en una nota de tu móvil.
  5. Ponte en la muñeca una goma de color que te lo recuerde o un pos-it recordatorio en algún lugar visible.
  6. Anota en una hoja las ventajas de no quejarte y léelas cada día.
  7. Entrena tu mirada positiva. Fíjate en tu entorno y piensa en todo lo bueno que hay en ello, en lo que hacen y está bien.
  8. Piensa en una vida libre de quejas.
  9. Ponte el día sin queja para empezar.
  10. Lo más importante contagia la “no queja” a los que te rodean, pásales este decálogo, para que otros sepan también cómo dejar de quejarse.

Autoras

Julia Vidal Psicóloga Madrid CentroJulia Vidal

Psicóloga Sanitaria. Directora del Centro de Psicología en Madrid Área Humana. Especialista en Ansiedad y Estrés. Experta en Emociones y Salud.


Psicóloga Madrid. Mariola BonilloMariola Bonillo

Psicóloga Sanitaria. Experta en Terapia de Pareja. Especialista en Psicoterapia con niños y adolescentes. Experta en altas capacidades intelectuales: superdotación, precocidad y talento. Responsable de Psicología Infantil del Centro de Psicología Área Humana.

Ponte en contacto con nosotrosEstamos a tu disposición para cualquier duda o consulta que desees hacernos | Psicólogos Madrid Centro de Psicología Área Humana

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