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Desarrollo Personal: El temor a ser adulto

Desarrollo Personal: El temor a ser adulto

Tal vez conocéis «El Tambor de Hojalata», una perturbadora novela del premio Nobel de literatura: Günter Grass; en ella un niño al cumplir los tres años decide no crecer más, pero su mente se desarrolla y evoluciona, es la mentalidad de un adulto en el cuerpo de un niño. Su opuesto, el espejo de este personaje de ficción es Peter Pan, un adulto que conserva la mentalidad de un niño. Ambos personajes expresan una psicología desajustada, pero en este artículo vamos a hablar del último personaje, y lo vamos a hacer sobre un término que surgió a partir de ese personaje y de su Miedo a Crecer: El Síndrome de Peter Pan.

Poneros cómodos, vamos a levantar el vuelo.

Antes de entrar a describir en qué consiste este síndrome, os propongo un ejercicio a modo de reflexión. Pensad un momento en el concepto de madurez, y no me refiero a la edad: ¿Qué significa ser maduro? ¿Qué se siente? ¿Qué se piensa? ¿Cómo se actúa? ¿Cuándo sabemos que hemos alcanzado la madurez?.

El personaje creado por James Matthew Barrie, el popular Peter Pan, es eternamente niño, se resiste o tiene miedo a crecer, y es precisamente su incapacidad para madurar, para incorporarse al mundo adulto, sobre la que se construye el símil del Síndrome de Peter Pan.

Este complejo, tendencia o sesgo, alude a esas personas que han decidido mantenerse en una infancia psicológica, que prefieren la comodidad y la evitación a enfrentarse a los desafíos de la vida, que se justifican diciendo que viven el día a día en una especie de mal entendido «carpe diem», cuando lo que sucede es que les cuesta asumir responsabilidades, comprometerse, tomar decisiones, planificar metas y avanzar hacia ellas. Son personas incapaces de enfrentarse a las dificultades optando por la huida, la fantasía o la mentira.

El Síndrome de Peter Pan lastra el desarrollo personal de quien lo padece, pero también dificulta las relaciones con los demás, en la pareja, en la familia o en el trabajo.

Cómo surgió y qué es el síndrome o complejo de Peter Pan

Síndrome de Peter Pan en mujeresEn los años 80, el Dr. Dan Kiley, psicólogo norteamericano, observó que algunos de sus pacientes se negaban a aceptar las responsabilidades implícitas a su edad adulta, al igual que ocurría con los personajes de James Matthew Barrie: Peter Pan y Wendy.

El Dr. Kiley agrupó una serie de comportamientos comunes en sus pacientes que denominó con el término Síndrome de Peter Pan. Sus hallazgos los publicó en 1983 en el libro titulado «The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up» («El síndrome de Peter Pan: los hombres que nunca crecen»).

Según Kiley, el síndrome de Peter Pan se puede definir como el conjunto de características que sufre una persona que no sabe o no quiere aceptar las obligaciones propias de la edad adulta, no pudiendo desarrollar los roles (adulto, padre, pareja…) que se esperan según su ciclo vital o desarrollo personal.

Cómo es el perfil de Peter Pan

El síndrome de Peter Pan es más frecuente en los hombres y habitualmente se asocia a problemas para proporcionar seguridad a otra persona en aspectos relacionados con los cuidados. Esto se hace más evidente en hombres porque socialmente son los que tienen el rol de protección, relacionado con la provisión de sustento y protección frente a otros y en este caso son ellos mismos los que necesitan sentirse protegidos. Este hecho les incapacita en gran medida, asociándose con intensos sentimientos de soledad y sensación de dependencia. Por esa razón, suelen buscar a una persona (el alter ego de Wendy, ya hablaremos en otro artículo de ese rol) para conseguir que les cuide y les proteja.

Aunque no existe evidencia científica que revele que el síndrome de Peter Pan sea una enfermedad psicológica y no se encuentra como tal en el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales, no quiere decir que desde la Psicología Clínica no pueda reconocerse este perfil de comportamiento. Por esta razón, aunque sin hablar de criterios diagnósticos, si podemos hablar del grupo de comportamientos que caracterizan al síndrome de Peter Pan, este miedo a crecer:

Miedo a crecer

  • Siente, piensa y actúa como si fuera un niño.
  • Desea y necesita ser cuidado por otra persona que considera “más fuerte”.
  • Presenta dificultad para comprometerse y cumplir promesas.
  • Se ve incapaz de asumir sus propias responsabilidades. Prefiere que lo hagan otros. Por eso, busca a otra persona que asuma el papel de su “padre” o ”madre” (Wendy).
  • Tiene dificultad para proporcionar afecto a otras personas, tanto a adultos como a niños.
  • No comprende porque los demás crecen, y se queja y los critica.
  • Presenta dificultad para empatizar y un déficit de habilidades sociales, lo que le puede llevar a quedarse solo o sola.
  • Tiene un elevado miedo a la soledad.
  • Tiende al egoísmo, sintiendo que el mundo gira a su alrededor y se ofende cuando esto no ocurre.
  • Presenta dependencia emocional, aunque también puede ser dependiente por otros aspectos como por ejemplo el económico o la gestión de las tareas del hogar (Wendy le hace la vida fácil). Eludir responsabilidades no le faculta en la gestión de cualquier economía, la familiar incluida.
  • Su comportamiento es rebelde, negativista.
  • Presenta baja autoestima, inseguridad y bajísima tolerancia a la frustración.
  • Necesita admiración, cuidado, atención.
  • Suelen sentir una gran insatisfacción con sus logros, pero no hacen nada para mejorar su situación.
  • No afrontan sus problemas.
  • Idealiza la juventud y verbaliza que no quiere envejecer.

Las causas del Complejo de Peter Pan

Esta tendencia de comportamiento puede ser consecuencia de múltiples factores (rasgos de personalidad, estilo de afrontamiento de los problemas, déficit en habilidades sociales, miedos…). Según los estudios, la causa principal de este síndrome tiene que ver con la infancia; una infancia excesivamente feliz que el paciente puede llegar a idealizar, o bien una infancia completamente infeliz, carente de afecto. En el primero de los casos, la persona busca inmortalizar esos momentos “sublimes” viviendo en una permanente niñez. En el segundo caso busca recuperar el tiempo perdido y volver o mantenerse en la infancia.

Los estudios sostienen que este síndrome es frecuente en casos en los que no ha existido un aporte afectivo estable. Las personas son educadas con un estilo hostil, rígido, exigente, con la asignación de responsabilidad excesivas para la etapa infantil.

También es consecuencia de justamente lo contrario, infancias donde se ha recibido una educación demasiado permisiva y no se ha enseñado a asumir responsabilidades. Ambos contextos generan la misma respuesta, el adulto no sabe o no quiere asumir las naturales responsabilidades que tiene como adulto.

Finalmente, existen rasgos de personalidad como la tendencia a la evitación o la dependencia emocional que están íntimamente ligados con este síndrome, no tanto en el origen sino en lo que se refiere a su mantenimiento.

Consecuencias del Síndrome de Peter Pan

Todos de algún modo hemos aprendido de adultos que la vida no es solo jugar y deleitarse como si de un mundo de fantasía se tratase, es un cuidado equilibrio entre disfrutar y afrontar dificultades y responsabilidades, salvo que estas últimas las eludamos, posterguemos o se las traslademos a las personas que nos rodean. En este sentido, el Síndrome de Peter Pan tiene consecuencias negativas: importantes alteraciones conductuales y sobre todo emocionales:

  • Son frecuentes elevados niveles de ansiedad y de tristeza, pudiendo evolucionar esta última hasta la depresión si no se trata adecuadamente.
  • La persona se siente poco realizada y satisfecha con su vida, ya que el no asumir responsabilidades tampoco disfruta de los retos y de los logros, lo que indudablemente repercute en sus niveles de autoestima que son muy bajos.

Qué hacer ante el Síndrome de Peter Pan

La clave es la prevención, el éxito reside en educar a los más pequeños desde el amor, estableciendo unas pautas de conducta firmes y adecuadas, que permitan al niño o niña la aceptación de las responsabilidades propias de su edad.

Al igual que no se puede volar, tampoco se puede vivir sin asumir responsabilidades. Hay que despedir a Peter Pan, y vivir como un adulto afrontando los retos y dificultades con la misma determinación que disfrutamos de los placeres.

Crecer y madurar implica vivir emociones displancenteras, pero vivir siendo Peter Pan puede dar lugar a graves alteraciones emocionales y conductuales.

7 consejos que puedes seguir y entrenar. Te ayudarán a progresar frente a este síndrome

  1. Comprender qué es el síndrome de Peter Pan, por qué se tiene miedo a crecer, tratar de ser consciente de las causas, consecuencias y de la importancia que tiene decirle adiós a ese rol.
  2. Tratar de convencerse de algo ineludible: no se puede vivir sin responsabilidades.
  3. Adquirir conciencia del significado de los roles que es necesario asumir: adulto, pareja, padre o madre…
  4. Aprender a manejar los pensamientos, cambiar la forma de interpretar la realidad, en vez de considerarse “víctima de la situación”, regodeándose en las emociones negativas. Afrontar la realidad y ponerse en acción.
  5. Generar un autodiálogo más resolutivo en vez de mantenerse en la queja.
  6. Aprender a hacer frente a las responsabilidades cotidianas entrenando estrategias de toma de decisiones y resolución de problemas.
  7. Fomentar un estilo de afrontamiento adecuado ante las dificultades, aprendiendo a ajustar expectativas y ser más resistente ante la adversidad (resiliencia).

La clave del desarrollo personal es progresar en la comprensión, expresión y regulación de nuestras emociones, mejorar nuestros estilos de afrontamiento, nuestra autoestima, elevar nuestra tolerancia a la frustración y a los cambios.

Si en este reto quieres ayuda, los psicólogos estamos aquí para ayudarte, para lograr que te despidas del personaje de Peter Pan, dejes de tener miedo a crecer y avances en tu camino hacia la madurez.

Autora

Psicóloga Madrid. Mariola BonilloMariola Bonillo

Psicóloga Sanitaria. Experta en Terapia de Pareja y Sexualidad. Especialista en conflictos de pareja e intervención familiar.

Ponte en contacto con nosotrosEstamos a tu disposición para cualquier duda o consulta que desees hacernos | Psicólogos Madrid Centro de Psicología Área Humana

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