202015Ene
Comer bien es “digerir” las emociones

Comer bien es “digerir” las emociones

Equilibrio emocional. Comer bien supone también “digerir” bien las emociones

Para estar saludable también tienes que “comer buenas emociones” o poner entre los condimentos de tu vida el “equilibrio emocional”
Los últimos estudios sobre la pirámide de alimentación ponen de relieve que además de comer en adecuadas proporciones proteínas, frutos secos, verduras, etc., también nos recomiendan tener equilibrio emocional como vía para conseguir la salud nutricional que necesitamos.

Sin duda es importante lo que comemos, es decir el cuidado de nuestro cuerpo, pero no es menos importante el cuidado de nuestra mente. Nuestras emociones –conocerlas, expresarlas y regularlas– son fundamentales en nuestro equilibrio general. No es cuestión sólo tener un cuerpo saludable, sino de tener también una mente equilibrada para ser una persona sana.

Según refiere el artículo publicado en El Correo «La actualización de la Pirámide de la Alimentación Saludable de la SENC supone disponer de una herramienta útil en las acciones de planificación nutricional, educación para la salud, programas de intervención nutricional e incluso en la formulación e información nutricional de productos por parte de la industria alimentaria», subraya el profesor Lluìs Serra Majem, presidente de la Academia Española de Nutrición y Ciencias de la Alimentación.”

Estas recomendaciones han sido diseñadas con el objetivo de mejorar el nivel de salud de la mayor parte de la población, y en la era de las emociones, cada vez se hace más presente que para tener una buena alimentación, mente y cuerpo han de estar cada vez más cerca.

Ya nadie tiene ninguna duda de la relación entre las emociones y la salud, las dos esferas de la persona interactúan en uno y otro sentido: hay enfermedades cuyo origen y/o mantenimiento se explica en gran medida desde el ámbito de las emociones, de igual modo que las emociones están extraordinariamente condicionadas por nuestra salud física o por las enfermedades. Atender a ambos espacios del individuo es la clave para tener una buena calidad de vida.