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Bloqueo Mental versus Bloqueo Emocional

Bloqueo Mental versus Bloqueo Emocional

Ante el primer encuentro con una persona que empieza su terapia psicológica, siempre me siento con gran responsabilidad ante el hecho de que mi trabajo tiene por objetivo contribuir a cambiar algo de su vida, de un modo de pensar y sentir que le está causando sufrimiento. Y es en ese pensamiento donde me surgen cuestiones como: ¿Desde cuándo está afectada esta persona? ¿Qué factores internos y externos influyeron en el inicio de esta situación? ¿Qué factores influyen ahora? ¿Qué cualidades son sus principales puntos fuertes? ¿Cuáles son las principales vulnerabilidades que hacen que el problema se mantenga? ¿Cuáles son sus figuras de apoyo más importantes? ¿Y los lugares y contextos en los que se siente más cómoda? ¿Se encuentra esta persona dentro de un bloqueo mental o un bloqueo emocional?

¿Cómo se relaciona el bloqueo mental y el bloqueo emocional?

Un término que se utiliza con frecuencia es el de bloqueo mental: Me quedé bloqueado, en blanco, no supe qué decir. Me hubiera gustado decirle lo que opinaba en ese momento, pero me bloqueé. En los momentos más importantes me vienen esos bloqueos mentales. Mañana tengo un examen espero no tener un bloqueo mental. Pero ¿que relación hay entre esta especie de parada de la mente, esta incapacidad de dar una respuesta adecuada ante una situación y el bloqueo emocional?

Cuando hablamos de bloqueo mental hablamos de esas ocasiones en las que nos quedamos en blanco, no somos capaces de pensar y expresarnos con claridad, nos sentimos estancados, sin poder articular una palabra, un pensamiento coherente, y creo que la imagen que representaría esa situación sería algo así como una “maquinaria” que se paraliza. Pero si pensamos en lo que nos sucede en ese momento, más aun si ese momento es importante, es indudable que nos embarga una gran angustia, se disparan sensaciones de nerviosismo, desasosiego, alarma…; alguno de los síntomas de nuestro bloqueo mental es que se eleva nuestra ansiedad, y se produce un efecto rebote: nos bloqueamos aun más, en definitiva, en este momento donde las ideas se paralizan también sentimos una intensa emoción, esa es la clave. Bloqueo mental y bloqueo emocional están íntimamente relacionados. La pregunta sería: ¿qué es antes la emoción que nos bloquea o el bloqueo mental que genera las incómodas emociones?

El bloqueo mental está relacionado indudablemente con las emociones, de tal modo que detrás de esa falta de fluidez en el discurso de los pensamientos, hay una clara dificultad en el reconocimiento, expresión y regulación de las emociones. El bloqueo mental es la expresión del bloqueo emocional, y las técnicas de liberación emocional contribuyen a que los síntomas de bloqueos mentales, como es la ansiedad, desaparezcan. Emociones y pensamiento una vez más interactúan, y lo hacen en las dos direcciones, a veces las emociones son las detonantes y otras los pensamientos, lo que sabemos es que manejando ambos, podemos superar el bloqueo mental y el bloqueo emocional. Hoy vamos a hablar de cómo lograrlo. Y lo primero para hacerlo es entender que estos bloqueos son en su origen un mecanismo de defensa.

Por qué decimos que el Bloqueo Emocional es un mecanismo de defensa

El bloqueo en las emociones, en origen, es un proceso que tiene como objetivo protegernos de una situación que nos desborda. En situaciones con elevada carga emocional: pérdidas súbitas de seres queridos, rupturas de pareja inesperadas, situaciones de elevado estrés o ansiedad, accidentes (cómo una catástrofe o tragedia) se pone en acción este mecanismo de defensa que amortigua el dolor insoportable. Los psicólogos y psicólogas que actuamos en primeros auxilios ante emergencias masivas sabemos bien cómo se produce esta desconexión emocional. En este sentido y en este contexto el bloqueo emocional, esta paralización temporal de las emociones, tiene una utilidad, es claramente un mecanismo de defensa ya que nos permite avanzar, seguir adelante el tiempo necesario e ir afrontando el trauma.

El problema no es que se produzca un bloqueo emocional temporal ante situaciones traumáticas (salvo que se prolongue demasiado en el tiempo y por lo tanto no se avance en superar la tristeza y el dolor), el problema aparece cuando este mecanismo de defensa surge ante situaciones en las que no sólo no es necesario, sino que es más conveniente expresar las emociones, comunicarse… entonces nos encontramos ante una barrera emocional, ante la que hay que aplicar estrategias, técnicas anti bloqueo para que las emociones fluyan de nuevo.

Los síntomas de bloqueo emocional nos limitan en nuestra vida personal, familiar, de pareja o laboral, ya que nos impiden expresarnos con claridad, decir no, o decir lo que pensamos y sentimos: ser asertivos. Tras el bloqueo emocional hay temor, miedo a salir de una zona de confort que lejos de ser la solución, se convierte en el problema. Lo que inicialmente era un mecanismo de defensa ahora se ha convertido en una limitación.

¿Cuantas veces has querido expresar tus emociones con naturalidad, serenidad y confianza en ti mismo? Esta sería la situación ideal, en cambio el bloqueo emocional genera una lucha interior que se expresa en forma de sentimientos de impotencia, culpa, enfado o tristeza.

Una de las estrategias en el desarrollo de la inteligencia emocional es el entrenamiento en técnicas que te permitan conectar con tus emociones, reconocer y liberar tu expresión emocional, y también reconocer las emociones en los demás, aumentando la empatía y en consecuencia mejorando la calidad de las relaciones en todos los ámbitos: personal, familiar y laboral.

Qué son los bloqueos emocionales

Cuando las personas estamos bloqueadas emocionalmente, podemos sentir estas barreras psicológica en distintos niveles. Hay dos principalmente, uno inicial que llamaremos “nivel 1”, y uno posterior, “nivel 2”.

    1. Nivel 1: No tenemos la claridad suficiente sobre cómo nos sentimos ni sobre por qué nos sentimos así.
    2. Nivel 2: Sabemos con bastante certeza cómo nos sentimos y los motivos de ello, pero aun así, no sabemos cómo resolverlo o no disponemos de las herramientas necesarias para cambiar ese estado.

Puedo identificar estos niveles de bloqueo emocional en las conversaciones de las primeras sesiones de terapia.

      • La verdad es que no sé bien cómo me siento.
      • Desde hace un tiempo es como si hubiera un muro entre las cosas que me pasan y mi forma de sentirlas.
      • Hay momentos en los que parezco insensible y las cosas que suceden pasan por mi lado sin rozarme, y otros en los que pequeñas tonterías me afectan mucho.

Todas estas afirmaciones, son ejemplos de un posible bloqueo de “nivel 1”: No tengo claro lo que siento.

      • Sé lo que me pasa y por qué me pasa, pero no sé cómo resolverlo.
      • Soy una persona analítica, me gusta pensar en mi forma de ser y en mis sentimientos, y sé poner nombre a cada uno de ellos. Sin embargo, no sé qué puedo hacer para dejar de sentirme así. Siento mucha ansiedad en estas situaciones, y no sé cómo manejarla.

Estas afirmaciones en cambio, son propias de un bloqueo de “nivel 2”: Sé lo que siento y por qué lo siento, pero no sé cómo resolverlo.

Según algunos estudios de género y estrategias de regulación emocional, en términos generales, las mujeres suelen tener más dificultades en los procesos que conllevan bloqueos a “nivel 2”: Sé cómo me siento y por qué, pero no sé cómo resolverlo, mientras que los hombres suelen ser más vulnerables en los procesos que dan lugar a bloqueos en el “nivel 1”: No sé bien cómo me siento realmente, ni suelo estar atento y abierto a ello. Así lo afirman por ejemplo las investigaciones de afrontamiento ante el estrés (Martínez, Piqueras, Ingles, 2011).

Dependiendo del nivel de los bloqueos emocionales elijo la estrategia de regulación emocional más adecuada para superarlos y avanzar en la terapia, pero en muchas ocasiones considero que además del trabajo individual en la terapia psicológica, sería de gran utilidad asistir a talleres en grupo de “Inteligencia emocional” o de “Bloqueo Emocional” y eso les recomiendo en ocasiones en terapia. Hasta tal punto lo considero importante que yo mismo estoy impartiendo estos talleres en nuestro Aula de Educación Emocional, sin duda estos talleres son un espacio ideal para practicar y aplicar técnicas de liberación emocional y de desbloqueo emocional de un modo ameno y estimulante.

Taller anti bloqueo emocional para hombres

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Bloqueo mental y bloqueo emocional, cómo afecta a la pareja

Uno de los ámbitos donde el bloqueo mental y emocional genera importantes dificultades es el de las relaciones afectivas. Aprender a superar los bloqueos mentales y emocionales es fundamental para una adecuada comunicación en pareja.

Las 4 dificultades esenciales que provocan bloqueo mental y emocional y las 4 herramientas básicas para salir de él

  • 1. Dificultad (nivel 1): Cierre Emocional. Solución: Apertura Emocional
  • No sé qué siento y no me interesa especialmente saberlo.
  • Pararme a pensar en lo que siento, me hace ponerme aún peor y no solucionará la situación.
  • Prefiero no pensar y no dar importancia a lo que siento, porque si lo hiciera… mi vida se pondría patas arriba.

Ante esta dificultad es fundamental concienciarnos de que hay una parte de nuestra felicidad que depende de nuestra capacidad para dejarnos sentir, hay que liberar las emociones, tanto las emociones agradables como las desagradables. De las desagradables tendremos que aprender a aceptar, afrontar y aprender de lo sucedido. De las agradables, tendremos que pararnos, atender, saborear, y darle el significado que merecen en nuestra vida. No hemos de tener miedo a estar abiertos a lo que sentimos: dejarnos sentir es un primer paso, que no implica necesariamente un cambio drástico en nuestra vida.

  • 2. Dificultad (nivel 1) : Escaso lenguaje emocional. Solución: Vocabulario de Emociones
  • No sé qué nombre exacto poner a lo que siento aunque lo intente. Es como si… no sé, no sé cómo expresarlo

En nuestros talleres y en las terapias psicológicas, damos especial importancia a las herramientas de “etiquetación emocional”, el objetivo es que la terminología, el lenguaje, no sea el problema para expresar emociones.

Es llamativo el alivio que sentimos cuando al hablar de las emociones abandonamos el limitado vocabulario de “buenas o malas”. Cuando estoy bloqueado emocionalmente, inmóvil en ese bloqueo, si en lugar de decir: ”me siento mal” soy capaz de decir: me siento “desilusionado”, o “traicionada”, o “sola”, o “ansioso”… ¿a que algo empieza a cambiar?. Poner nombre a la emoción (por supuesto un nombre apropiado) nos alivia, porque sugiere el camino hacia el adecuado proceso de cambio y adaptación.

  • 3. Dificultad (nivel 1): Negación o supresión emocional. Solución: Aceptación Emocional
  • Soy demasiado joven para sentirme así.
  • Ya soy mayorcita como para sentir eso.
  • Sentir esto no me ayuda.
  • No debo sentir rabia hacia una persona a la que quiero.
  • Siento vergüenza por sentirme vulnerable.

Todas estas afirmaciones, podrían perfectamente emerger del pensamiento de personas que viven dentro de un bloqueo emocional, producido por un proceso de negación de sus propios sentimientos. Esta es una situación especialmente frecuente y “ladrona” de bienestar.

Os propongo un ejercicio para romper este proceso de negación: Piensa en todo aquello que se supone que una persona “no debería” sentir, o al menos ”no debería sentirlo en algunas situaciones”: envidia, rabia, tristeza, fragilidad, indecisión… Y a continuación, hazte consciente de que las personas no elegimos lo que sentimos, simplemente lo sentimos, y siempre esos sentimientos tienen una explicación. Por lo que no es cierto que “no debería” sentir ciertas cosas, sino todo lo contrario: Es normal sentirme como me siento, porque aunque a veces parezca lo contrario, los sentimientos, siempre tienen una explicación.

Detectar lo que siento y entender que es normal sentirlo llegando a esa explicación, es un proceso necesario para salir del bloqueo que produce la negación, para romper estas barreras mentales.

«El problema no es tropezar, sino encariñarnos con la piedra». De igual forma, el problema no es detectar que siento tristeza, rabia, celos… sino negarlo y encariñarme con la insatisfacción que me produce, el no poder resolver aquello que sigo negando.

  • 4. Dificultad (nivel 2): Errores en análisis emocional y su respuesta posterior. Solución: Buen análisis emocional y respuesta coherente.
  • Me siento ansiosa continuamente, y sé que mi trabajo es el principal problema, pero no puedo dejar de trabajar ni cambiar de empresa ¿qué puedo hacer?.
  • Me siento bastante solo desde que se rompió mi matrimonio. Mis amigos y familia, cada uno tiene su vida, y me encuentro desubicado por primera vez desde hace muchos años sin saber cómo resolverlo.

Recurriendo a otro ejemplo, complicado, pero bastante frecuente, analicemos esta situación: “Estoy desilusionada/o con toda mi vida, no veo sentido a nada”.

Todas las emociones tienen un mensaje, pero no siempre ese mensaje es cierto, o al menos, no siempre ese menaje es totalmente cierto. Hay una parte de éste que puede ser una “falsa alarma”. ¿Qué parte de mensaje verdadero y qué parte de falsa alarma lleva escondida cada una de las anteriores afirmaciones emocionales?. Analicemos el último ejemplo.

Mensaje verdadero: Si sientes desilusión con toda tu vida, esta emoción te pide que “eches un vistazo” porque buena parte de lo que esperabas que fuera tu vida, no lo está siendo. Ello conlleva aceptar la pérdida de lo que ya no lograrás, y ponerte en marcha con algunos cambios para conseguir lo que aún puedes lograr.

Mensaje verdadero: Parece que necesitas algunos cambios en tu vida, y con esos cambios, empezar a dedicar tu día a día a aquello que conecta con tus objetivos vitales, con tus valores.

Respuesta adecuada al análisis: Puesto que es un mensaje verdadero, hasta que no comencemos dichos cambios, no se irá desvaneciendo ese sentimiento de desilusión, y seguiremos sintiéndonos en ese estado de bloqueo emocional.

Falsa alarma: Aunque sintamos en ocasiones como real, que nada en nuestra vida merece la pena, que todo nos desilusiona, es difícil que esto sea así. Siempre hay aspectos de uno mismo, de los demás, y de la vida, que podemos valorar gratamente y de los cuales sentirnos orgullosos. Puesto que probablemente es una falsa alarma, el hacer una ruptura drástica con toda la vida actual, conllevaría sentimientos de tristeza a medio plazo por haber desterrado de nuestro lado personas y contextos valiosos. Aunque sintamos que nada tiene valor en nuestra vida en alguna ocasión, poco a poco, tendremos que continuar este análisis diferenciando lo que queremos cambiar, lo que no podemos cambiar, y lo que queremos mantener.

Un bloqueo mental y emocional, no es más que una gran llamada de atención de nuestro organismo que conlleva un gran mensaje:

!Detente de una vez! Posterga tus habituales prioridades para resolver este enigma emocional. La recompensa: mejorar tu funcionamiento personal, laboral, de pareja, y lograr una mayor calidad en tus relaciones sociales y en tu bienestar. (Cabello, Fernández-Berrocal, Ruíz-Aranda y Extremera, 2006)

Espero que tras haber leído lo anterior, puedas entender tu bloqueo mental y emocional como una oportunidad, un necesario punto de inflexión para girar hacia tu bienestar.

Autor

Psicólogos Madrid José SerranoJosé Serrano

Psicólogo Sanitario. Especialista en Psicología Clínica. Experto en trastornos del estado de ánimo, estrés y ansiedad.

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