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Estigmas y prejuicios sobre la Salud Mental

Estigmas y prejuicios sobre la Salud Mental

Cuando entramos en un Hospital o en un Centro de Salud y vemos señalizada el área de Salud Mental, o incluso cuando vamos por la calle y vemos anunciado un Centro de Psicología, ¿qué es lo primero que nos viene a la cabeza? ¿A qué asociamos la Salud Mental?

Si en tu respuesta está incluida cualquiera de las acepciones de la expresión “estar loco” creo que te conviene leer este artículo.

“La locura” una imagen llena de prejuicios

Llevo años ejerciendo la profesión de psicóloga, y siempre he creído que el progreso y el conocimiento terminarían por alejar los prejuicios, estereotipos y estigmas del ámbito de la Salud Mental. Y aunque se ha producido un importante avance, aun me sigo encontrando personas que se resisten a acudir a la consulta de un psicólogo, o si lo hacen mantienen un pudoroso secretismo con sus familiares y amigos. ¡Todo sea por evitar que les consideren “locos”!

Los profesionales que trabajamos en Salud Mental, tenemos un especial cuidado con el uso de la palabra “locura”, y no es que tengamos ningún tabú sobre el término, sino que somos conscientes de la “imaginería” que en torno a esta expresión han creado la literatura, el cine o la propia historia incluso, con esas “controvertidas” biografías de algunos “ilustres personajes” –tal vez hayas adivinado que estoy recordando a Juana La Loca–. En fin, todo ha contribuido a que cuando detectamos cualquier signo de que algo en nuestra forma de pensar o nuestras emociones no es “normal” –y luego hablaremos de “normalidad”– sentimos una enorme incomodidad y temor.

“In-Formándonos en Salud Mental” un excelente vídeo de la Confederación Salud Mental España


Salud Física vs Salud Mental

Curiosamente, en estos tiempos, hay una preocupación de la que, muy al contrario, solemos alardear: La Salud Física. Le contamos a todos nuestros familiares y amigos que vamos al gimnasio, que hemos empezado una super dieta, que entrenamos nuestro cuerpo… e incluso –si el bolsillo nos lo permite– que tenemos un “entrenador personal”. Y nadie nos juzga por ello, es más probable que nos feliciten.

La Búsqueda de la Felicidad

¿No os parece paradójico que no sintamos ningún pudor en entrenar nuestro cuerpo y en cambio no nos parezca conveniente entrenar nuestra mente? ¿No creéis que deberíamos hablar con la misma naturalidad de aspirar a una buena Salud Mental que a una buena Salud Física?

Y no me resisto a hacer una pregunta más ¿No os parece que si contamos con un especialista en el cuerpo humano para ese entrenamiento de la Salud Física, no deberíamos contar con un especialista de la mente, un psicólogo, para entrenar la Salud Mental, que es al menos, igual o más compleja?

Aspirar a mejorar nuestros recursos, capacidades y habilidades emocionales, aprender a pensar mejor, a relacionarnos mejor… en definitiva a vivir más felices y satisfechos, no es una aspiración de “locos”.

La salud mental tiene que ser una prioridad mundial de desarrollo

¿Quien acude a la consulta de un psicólogo?

A nuestra consulta acuden personas para entrenar su capacidad para hablar en público, mejorar su “higiene del sueño”, relacionarse y comunicarse socialmente de un modo natural siendo asertivos y honestos con ellos mismos, tener una vida sexual más plena, o mejorar su capacidad de liderar equipos humanos en puestos de responsabilidad… ¿crees que estas personas, con estas aspiraciones… están locas?. Por supuesto que no.

Hay muchos ejemplos como los anteriores de personas que acuden a nuestra consulta y que tiene un funcionamiento adecuado en su día a día pero deciden solicitar ayuda para mejorar, cambiar, reflexionar, decidir… en definitiva, ponerse en acción y superar nuevas metas. Porque cada día tenemos más claro que nuestro bienestar, nuestra felicidad depende en gran parte de nosotros, de nuestro comportamiento, actitud y pensamiento.

Y aquí aparece un nuevo prejuicio: “Es que yo soy así, no puedo cambiar”

Biología vs Comportamiento

En muchas ocasiones creemos que la felicidad depende de nuestro entorno, de la situación que estamos viviendo, de si tenemos salud, pareja, dinero, trabajo…, pero ¿sabías que esta variable –la situación– sólo influye en un 10% en nuestra felicidad? ¿Y el restante 90%?

Veamos algunos datos sobre la percepción de felicidad.

Variables de Felicidad
Variables de la Felicidad

Un 50% depende de nuestra genética, de nuestras naturales tendencias, de las variables de la personalidad, de nuestra biología. Y un 40% depende de nosotros, de nuestro comportamiento, de nuestro afrontamiento, de nuestra forma de manejar las emociones.

Y os voy a contar un pequeño secreto, en ese 40% es donde la felicidad se percibe de un modo más intenso, o dicho de otro modo, cuando conseguimos ser felices gracias a algo que hemos logrado, y no algo que nos viene dado, la sensación de felicidad es mucho más plena.

Cada uno de nosotros tenemos la capacidad de aumentar nuestro bienestar, nuestra felicidad, en un 40%. ¿No crees que merece la pena? ¿No crees que en este reto es buena toda la ayuda?.

¿Para qué sirve la Psicología?

Parte de la labor de los profesionales de la Psicología es orientar, descubrir recursos, entrenar y dirigir para tu gran reto personal, igual que cuando preparas una carrera de fondo y cuentas con un entrenador.

Por supuesto que los psicólogos tratamos psicopatología, trastornos de ansiedad, depresión, trastornos de personalidad o de la conducta alimentaria…, pero son muy frecuentes los motivos de consulta no asociados a trastornos, sino a desajustes y problemas cotidianos, de nuestro día a día: insomnio, problemas de pareja, deshabituación tabáquica, duelo, toma de decisiones, mal control de los enfados, problemas de comunicación con los hijos, autoestima…

En definitiva, la Psicología Clínica no es sólo una ciencia al servicio de las patologías, también tiene el propósito de ayudarte a descubrir los componentes de tu personalidad, y orientarte para que decidas qué hacer con ellos, que mejorar, complementar y superar, te ayuda a convertirte en el dueño de tus emociones, pero no bloqueándolas o eludiéndolas –eso es imposible, tienen un papel fundamental en nuestra vida– el objetivo es aumentar la percepción de control ante ellas y decidir cómo actuar, siendo plenamente conscientes de lo que sentimos y hacemos, tomando las riendas de nuestra vida, sin ser como una veleta que se deja llevar por el viento, por cualquier viento.

Hay muchos mitos relacionados con nuestra profesión.

8 mitos sobre la Psicología y los psicólogos

  1. Sólo necesitan ayuda aquellas personas que son débiles.
  2. Los psicólogos te pueden adivinar tus pensamientos, son como adivinos.
  3. Todos aquellos que van al psicólogo es porque están locos.
  4. Todos los profesionales de la psicología están mal de la cabeza, son raros.
  5. Te lavan el cerebro.
  6. Te dicen lo que tienes que hacer.
  7. Todos los tratamientos psicológicos son largos.
  8. Si dejas de ir al psicólogo te vuelven tus problemas.

¿Qué hace un psicólogo?

Los psicólogos somos profesionales de la salud expertos en el comportamiento y las emociones. Proporcionamos estrategias para adquirir habilidades y recursos emocionales que mejoren la salud física y psicológica de las personas que acuden a nosotros, siempre respetando las decisiones, motivaciones y necesidades de nuestros pacientes.

Pero… ¿cuál es la línea que separa lo normal de lo anormal? ¿Cuándo sé que necesito ayuda? ¿Cuándo las emociones se convierten en un problema?

Cuando las emociones son un signo de que algo no va bien

  • Si generan un malestar psicológico varias veces al día durante un período de tiempo prolongado.
  • Si las emociones generan una alta activación fisiológica y se mantiene en el tiempo.
  • Si afectan negativamente a nuestra salud.
  • Si dificulta nuestro rendimiento.
  • Si generan un comportamiento desadaptado (aumento de discusiones, aislamiento, ausentismo laboral, abuso de sustancias, atracones, etc).
  • Si percibimos no tener el control sobre ellas, que nos dominan y condicionan nuestro día a día.

No olvides que para todos, conocer nuestros propios límites es un descubrimiento muy importante en la vida. Demandar la ayuda adecuada, en el momento preciso, no es un síntoma de debilidad, sino de inteligencia, y también de fortaleza y de valentía.

Autora

Marta de la FuenteMarta de la Fuente

Psicóloga Sanitaria en Área Humana. Especialista en Ansiedad y Estrés. Experta en Habilidades Sociales y Asertividad. Directora del Área de Formación | Aula de Emociones.

Ponte en contacto con nosotrosEstamos a tu disposición para cualquier duda o consulta que desees hacernos | Psicólogos Madrid Centro de Psicología Área Humana

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