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¿Cuándo la preocupación por la salud deja de ser saludable?

¿Cuándo la preocupación por la salud deja de ser saludable?

El último estudio de nuestro equipo de investigación presentado en las V Jornadas de Bienestar y Emociones reveló interesantes hallazgos, uno de ellos, tal vez el más significativo, abre la puerta a importantes avances en la terapia cognitivo conductual y en la eficacia de los tratamientos psicológicos Estoy hablando de nuestra Investigación Clínica en Transdiagnóstico, y en especial del motivo de este artículo, el tratamiento para la ansiedad por la salud:

¿Cuándo la preocupación por la salud deja de ser saludable?

Vivimos en una sociedad que utiliza con entusiasmo palabras como “natural” o “salud” y sin duda todos estamos de acuerdo en lo beneficioso de impulsar hábitos para una vida sana, no obstante, estudios científicos permiten leer entre líneas y no siempre es todo tan evidente.
En términos generales la preocupación por el estado de salud es algo relativamente saludable, sin embargo, cuando esta “preocupación” supera ciertos límites y se convierte en ansiedad por padecer una enfermedad o cuando tiene determinadas características, nos hallamos ante algo “nada saludable”, es lo que se denomina en su extremo más grave: trastorno de ansiedad por la enfermedad y en niveles más moderados: ansiedad por la salud, que es una preocupación excesiva por la posibilidad de padecer una enfermedad, y que implica un incremento del malestar y de la atención a la más mínima sensación, que suele ser interpretada como algo que no va bien en nuestra salud, poniéndonos en alerta y magnificando su verdadera importancia.

6 signos de que puede existir ansiedad por la salud

6 indicadores de ansiedad por la salud

  1. Estar demasiado atento a cualquier pequeña molestia o dolor físico. Cuando varias veces al día te preguntas reiteradamente sobre una molestia, insistiendo en cuando, como y por qué te duele, aun siendo una molestia poco significativa.
  2. Indagar sobre estas pequeñas molestias, tratando de identificar si son síntomas de algo más grave y llegando a dedicar bastante tiempo a buscar información, por ejemplo a través de internet.
  3. Darle demasiadas vueltas a la posibilidad de que la molestia sea un indicador de una enfermedad.
  4. Entrar en un proceso de rumiación, o pensamiento obsesivo, sobre las posibles consecuencias de esa “probable” enfermedad.
  5. Convertir esta preocupación en un tema reiterado de conversación con tu pareja, familiares o amigos.
  6. Estar especialmente obsesionado por prevenir cualquier enfermedad, atajando cualquier molestia o supuesto síntoma y modificando pautas de alimentación, automedicándote o incluyendo en exceso suplementos dietéticos.

Más información en Psicología y Psiquiatría

Radio 5 (RNE): “Piense que va a enfermar y enfermará” (3:44 min.)

He querido compartir este programa de Antonio Rial en Radio 5, que explica la influencia que en la salud tienen nuestros propios temores. Aunque no estemos del todo de acuerdo con la frase con la que el propio Antonio Rial introduce el programa: “El cerebro es muy raro y muy traidor”; creemos más bien, que el cerebro, aunque puede ser en ocasiones nuestro adversario, también sin duda, podemos hacer que sea nuestro mejor aliado.



No te alarmes, sólo reflexiona sobre tu grado de preocupación por la salud

El interés por la salud es en la mayoría de las personas una motivación para cambiar conductas y hábitos poco saludables, y con mesura, contribuye a la prevención y a la mejora de nuestra calidad de vida.

Pero si el nivel de preocupación o temor por padecer una enfermedad te lleva a un pensamiento rumiativo y ansioso, estaríamos ante un problema, una situación que produce sufrimiento e infelicidad, y que crea la paradójica situación de que aun no estando enfermo, nuestra calidad de vida, justo por la ansiedad que sufrimos, es la de una persona enferma.

Lo primero es afrontar estos pensamientos negativos, cuestionarlos. Aquí van algunos consejos.

Consejos para combatir la preocupación excesiva por la salud

  1. Hay una realidad estadística: las probabilidades de padecer una enfermedad grave son pequeñas, seguramente muy inferiores a lo que tu pensamiento anticipatorio te hace suponer.
  2. Detén los fantasmas de la “catastrofización”, las probabilidades de poner remedio a una posible enfermedad son, en estos tiempos, bastante elevadas.
  3. Realiza de forma natural tus controles médicos periódicos, pero sin precipitarlos o retrasarlos por la ansiedad.
  4. Si tu preocupación se dispara y controla tu día a día, permite que un profesional de la psicología te ayude a adquirir los recursos y entrenamiento necesarios para afrontar esos momentos.

Tal vez, estés preguntándote por qué consideramos tan importante la preocupación excesiva por la salud o ansiedad por la salud ¿tan habitual es?.

Como decíamos al principio una de las conclusiones de la investigación que hemos realizado, enmarcada en el ámbito de la terapia y el tratamiento desde el enfoque transdiagnóstico, nos ha revelado que la ansiedad por la salud está presente y es un denominador común previo a muchos trastornos psicológicos, o dicho de otro modo, este hallazgo es un indicador que confirman la validez y el valor de prevención de este enfoque terapéutico, pero…

¿Qué es y qué significa para el avance de la terapia y los tratamientos, el transdiagnóstico?

El transdiagnóstico significa cambiar la óptica con que se miran los trastornos psicológicos, en lugar de fijarse en lo específico y diferencial, nos centramos en lo común y genérico que tienen entre sí diferentes trastornos (o grupos de trastornos) poniendo el acento en los elementos o factores comunes que participan en el origen, mantenimiento o desarrollo de los mismos.

Ansiedad por la salud y TransdiagnósticoUn tratamiento o terapia desde el enfoque transdiagnóstico se centra en los principales mecanismos de pensamiento, emocionales y conductuales presentes en un gran número de problemas psicológicos muy frecuentes en la población. Si se modifican esos elementos comunes, que incluyen entre otros procesos de atención, memoria, pensamientos, expectativas y algunas dimensiones de personalidad, se pueden prevenir posibles trastornos psicológicos que son muy habituales en la población general.

Por ejemplo, una persona que sufre ansiedad y acude a este tipo de tratamiento o terapia, aprenderá a identificar ante qué situaciones, pensamientos o reacciones físicas se disparan sus reacciones de ansiedad y que es lo que hace en consecuencia, sus tendencias de pensamiento habituales, tales como la preocupación, darle vueltas a todo, anticipar consecuencias graves si ocurre lo que teme. A partir de este proceso de reconocimiento de su propia vivencia emocional, podrá desarrollar formas nuevas de interpretar las situaciones y sus posibilidades de hacer frente a la situación, aumentando su capacidad para tolerar y superar situaciones de malestar o incomodidad. Como consecuencia, su percepción de control ante situaciones mejorará, disminuyendo los sentimientos de tristeza e impotencia. Con lo cual se estaría previniendo el desarrollo de síntomas depresivos, mejorando su autoestima y su capacidad para afrontar las dificultades.

¿Ves ahora la importancia del tema de este artículo: la ansiedad por la salud?

En este sentido, quiero despedirme con una pregunta que dejamos al final de nuestra investigación y que esperamos responder en futuras Investigaciones Clínicas:

¿Es la preocupación excesiva por la salud una dimensión o rasgo generador de fragilidad para el desarrollo de diversos trastornos de ansiedad o de otro tipo?

Autora

Psicóloga Madrid. Marta GiménezMarta Giménez

Psicóloga Sanitaria en Área Humana. Especialista en Perspectiva de Género y Transdiagnóstico. Directora del Área de Investigación e Innovación de Área Humana.

Ponte en contacto con nosotrosEstamos a tu disposición para cualquier duda o consulta que desees hacernos | Psicólogos Madrid Centro de Psicología Área Humana

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Estudio científico: La ansiedad por la salud podría aumentar el riesgo de enfermedad del corazón

Persona preocupada y ansiedad por la salud

A continuación recogemos un artículo publicado en The Guardian, sobre una amplia investigación que arroja datos muy interesantes sobre este importante tema en salud, y que es además una de las variables relevantes en el Tratamiento Psicológico con Enfoque Transdiagnóstico.

Quienes padecen ansiedad por la salud son un 70% más propensos a enfermedades del corazón Clic para tuitear

La investigación apunta a que las personas saludables que se preocupan por la posibilidad de desarrollar una enfermedad, pueden estar aumentando su riesgo de enfermedades del corazón por preocuparse innecesariamente por su salud.

Este estudio a más de 7.000 personas de más de 12 años encontró que aquellos al inicio de la investigación con ansiedad por la salud, eran aproximadamente un 70% más propensos a desarrollar enfermedad cardíaca que aquellos sin ese estado de ánimo. Además, los investigadores encontraron que cuanto mayor es la ansiedad reconocida, mayor es el riesgo de enfermedad cardíaca.

La ansiedad es un factor de riesgo conocido para las enfermedades del corazón, pero los autores noruegos de la investigación, creen que lo primero en analizar específicamente la ansiedad por la salud, que se caracteriza por una preocupación persistente por tener o adquirir una enfermedad grave y en consecuencia buscar ayuda médica, a pesar de la ausencia de síntomas físicos por los que preocuparse.

Los hallazgos, publicados en BMJ Open el pasado 3 de noviembre, apuntan a que la ansiedad por la salud, lejos de proteger a las personas de enfermedades del corazón a través de un mayor control y frecuencia de los chequeos, puede tener el efecto contrario.

El director de esta investigación, el Dr. Line Iden Berge, de la división de psiquiatría del Hospital Sandviken University en Bergen, Noruega, decía: “Hemos formulado la hipótesis de que las personas con ansiedad por la salud deberían haber reducido su riesgo porque se cuidarían mejor. En cambio los resultados sugieren que es mejor, en lugar de preocuparse por lo que está pasando con su cuerpo y correr al médico para cualquier problema de salud física, buscar un diagnóstico adecuado y ayuda para el trastorno de ansiedad”.

Estudio de relación entre ansiedad por la salud y cardiopatías

En la investigación se analizaron a 7.052 participantes nacidos entre 1953 y 1957, dentro de un proyecto a largo plazo de salud en Noruega. Realizaron cuestionarios sobre su salud, estilo de vida y logros educativos y realizaron un chequeo físico entre 1997 y 1999.

Los niveles de ansiedad por la salud se evaluaron utilizando una escala validada y el 10% de la muestra –710 personas– se consideró que tenían ansiedad por la salud.

Se valoró la salud cardiovascular de todos los participantes hasta finales de 2009. Se excluyó a cualquier persona que hubiera recibido tratamiento o cuya muerte estuviera relacionada con una enfermedad coronaria, que ocurriera dentro del año de ingreso en el estudio. Del mismo modo se excluyeron a las personas que estuvieran enfermas.

Un total de 234 (3,3%) de la muestra tuvieron un evento isquémico –un ataque cardíaco o ataque de angina aguda– durante el período de monitorización. Pero la proporción de aquellos que fallecieron a la enfermedad cardíaca, fue dos veces más alta (poco más del 6%) entre los que mostraron ansiedad por la salud, en comparación con los que no lo hicieron (3%).

Después de tener en cuenta otros factores potencialmente influyentes, se encontró que aquellos con ansiedad por la salud al comienzo del estudio, tenían un 73% más de probabilidades de desarrollar enfermedad cardíaca que aquellos que no tenían ansiedad desde el principio.

Como se trataba de un estudio de observación, no se pueden sacar conclusiones firmes sobre la causa y el efecto. Las limitaciones incluyen la coexistencia frecuente de ansiedad por la salud con otros problemas de índole psicológica, dificultando la diferenciación, así como el hecho de que el índice de ansiedad por la salud se basa en síntomas autoinformados y no diferencia entre la enfermedad imaginada y razones legítimas de preocupación por la salud.

Emily Reeve, enfermera en cardiología de la British Heart Foundation (Fundación Británica del Corazón) explicaba: “Es natural que la gente se preocupe si sienten que podrían estar enfermas. Pero la ansiedad y el estrés pueden desencadenar hábitos no saludables, como fumar o comer mal, lo que le pone en mayor riesgo de enfermedad cardíaca. Aunque no podemos afirmar que la preocupación excesiva por la salud pone directamente en riesgo de un problema cardíaco, está claro que reducir la ansiedad innecesaria puede tener beneficios para la salud. Si usted está experimentando ansiedad por la salud, hable con su especialista”.

Fuente: The Guardian

Un estudio más, ahora en Finlandia, revela que el “pesimismo” hacia la salud es un factor de riesgo

Ansiedad por la salud y enfermedad del corazón

Una investigación realizada por el Departamento de Psiquiatría del Hospital Central de Päijät-Häme, en Finlandia, concluían tras el estudio que habría 2,2 veces más riesgo de muerte en las personas “mas pesimistas”.

Mikko Pänkäläinen, explicaba: “Los altos niveles de pesimismo se han relacionado previamente con factores que afectan a la salud cardiaca, como la inflamación, pero los datos sobre la conexión entre el riesgo de muerte por enfermedad coronaria y el optimismo y el pesimismo como rasgos de personalidad son relativamente escasos “.

Más información en Psicología y Psiquiatría

Pesimismo y riesgo de muerte por enfermedad coronaria en finlandeses de mediana edad y mayores | Estudio de seguimiento de once años

No obstante, es importante mencionar que los dos estudios expuestos anteriormente, así como otros de este tipo, hasta ahora señalan posibles conexiones entre el aumento de riesgo de enfermedad coronaria y la ansiedad por la salud, pero no suponen una relación causa y efecto, ya que son numerosos los factores, de diversa índole, que intervienen, y en consecuencia, condicionan los resultados.