(Tiempo de lectura 10 minutos)Al aproximarse el verano se activa una maquinaria social y comercial, un fenómeno que queda reflejado en la popular expresión: “operación bikini”, un término –nada inofensivo–, y que lleva implícita una narrativa tóxica: tenemos la “obligación” de preparar nuestro cuerpo para alcanzar un ideal, ser mostrado y, también,… ser juzgado.
La “operación bikini” es una fuente de presión psicológica para muchas personas. Tras este término está la imposición de un «cuerpo ideal para el verano», un modelo normativo de belleza, poco realista y difícilmente alcanzable –al menos sin un elevado coste personal– , que puede producir graves consecuencias sobre la salud emocional, especialmente en personas vulnerables.
En este artículo, desde la Psicología científica, vamos a abordar las claves para comprender este fenómeno, sus efectos, quiénes son las personas más expuestas a sus consecuencias y, sobre todo, qué estrategias podemos poner en marcha para afrontarlo de manera saludable y proteger nuestro bienestar.