(Tiempo de lectura 9 minutos)Hemos pasado el «segundo viernes de enero», el llamado –en el mundo anglosajón– «Quitter’s Day», que podría traducirse –más o menos– como “Día de tirar la toalla”–. Y si miramos las estadísticas —y somos honestos con nosotros o nosotras mismas—, coincidiremos en que, en estas fechas tan tempranas, la motivación inicial de propósitos de Año Nuevo podría estar empezando a desvanecerse. Es probable que sientas cierta frustración o culpa. Tal vez pienses: «Otra vez igual, no tengo fuerza de voluntad» o «No soy capaz de mantener la constancia».
Desde Área Humana, queremos decirte algo importante: puede que no sea por falta de fuerza de voluntad. Es muy posible que el problema no sea tu indisciplina, sino un fallo en el enfoque atencional que estás utilizando. Tu cerebro tiene un mecanismo muy potente para lograr objetivos, pero a menudo, sin saberlo, lo programamos para que nos muestre obstáculos en lugar de oportunidades.
Hoy queremos hablarte de la neuropsicología de las metas y, sobre todo, del Sistema de Activación Reticular (SAR). Sigue leyendo, te va a interesar… ¡Seguro!