132016Jun
¿Cómo comportarme con alguien muy cercano que sufre un Trastorno de la Conducta Alimentaria?

¿Cómo comportarme con alguien muy cercano que sufre un Trastorno de la Conducta Alimentaria?

Se está terminando la primavera y en este mes de junio ya se percibe como las temperaturas han ido subiendo, el calor se acerca, los días son más largos, hay más ambiente en las calles. ¡El verano está a la vuelta de la esquina! Y con lo que eso conlleva, las vacaciones, la playa, los chiringuitos, las piscinas, la ropa ligera, el tapeo con los amigos…, son unos meses que la mayoría disfrutamos mucho y que adoramos por las sensaciones placenteras y agradables que experimentamos. Pero… ¿sabías que hay personas que esta época del año la viven con estrés y ansiedad? Inseguridad, perfeccionismo, deseo de agradar, autoevaluación y comparación, obsesión por la imagen corporal…, son todos ellos ingredientes de un problema que oscurece esta luminosa época estival: el Trastorno de la Conducta Alimentaria o Trastornos del Comportamiento Alimentario (TCA).

Qué es el Trastorno de la Conducta Alimentaria o Trastornos del Comportamiento Alimentario (TCA)

Si en estos momentos nos vamos a un gimnasio y nos metemos en cualquier clase, son frecuentes las expresiones de los monitores haciendo alusión a la importancia de lucir un buen cuerpo este verano “operación bikini” “a fortalecer los glúteos, vais a ser la envidia de la piscina” “darle duro, queda poco para vuestras vacaciones y tenéis que estar perfectos y perfectas”. ¿Qué fomenta este tipo de comentarios?: Obsesión por un físico excepcional, prima lo estético frente a lo saludable a pesar de que en ocasiones pongamos en riesgo nuestra salud, física y emocional. Es lo que sucede en el Trastorno de la Conducta Alimentaria que vemos con frecuencia en nuestra consulta.

Los Trastornos del Comportamiento Alimentario (TCA) son un problema que afecta a millones de personas jóvenes, principalmente a mujeres, y que suponen un gran sufrimiento y dolor, tanto al que lo padece como a las personas de su entorno.

Es posible que siempre hayan existido estos trastornos, pero actualmente el aumento de su frecuencia genera en los profesionales e investigadores de la Psicología un especial interés.

Sabemos que en la actualidad un Trastorno de la Conducta Alimentaria constituye una enfermedad muy frecuente entre la población femenina adolescente y juvenil de las sociedades desarrolladas.

Cuando hablamos de los Trastornos del Comportamiento Alimentario (TCA) nos estamos refiriendo a un conjunto variado de cuadros como son:

  • Anorexia nerviosa (AN)
  • Bulimia nerviosa (BN)
  • Obesidad
  • Trastorno por atracón

Cómo se siente una persona con un problema de la alimentación

Más información sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria

Reportaje de «Las Mañanas» (RNE): “La batalla de Belén Olías contra la anorexia”

Conversamos con Belén Olías, una joven madrileña de 21 años que ha publicado un libro, Clara frente al espejo, en el que narra su dura batalla contra la anorexia, una enfermedad que, según confiesa, la llevó a querer quitarse la vida. “Nadie realmente puede entender del todo por lo que pasas”, afirma.


 
Infografía. Factores que afectan al comportamiento en trastorno de la conducta alimentaria

Factores que afectan a nuestro comportamiento. Basado en el modelo de determinantes múltiples y recíprocos (Bandura, 1986; Mahoney, 1991)

Los problemas de alimentación no surgen de un día para otro, van evolucionando y consolidándose poco a poco y a menudo la familia, los amigos, la pareja no se dan ni cuenta.

Muchos de los aspectos más habituales de este tipo de trastornos los vemos “normales”, las dietas, la preocupación por la figura, los alimentos “prohibidos”, saltarse comidas, las comparaciones… Sin embargo un trastorno de la conducta alimentaria conlleva un comportamiento anormal y desorganizado de la ingesta a la vez que un malestar psicológico, sentimientos de tristeza, soledad, falta de satisfacción y autoestima.

Para comprender a tu hijo o hija, hermano, hermana, amigo, amiga o pareja con este tipo de trastornos hay que conocer que su principal problema no es la alimentación en sí, si no lo que representa para ellos y ellas. Su malestar proviene de un conjunto de emociones y pensamientos que han ido afianzándose a lo largo del tiempo. La comida se relaciona con sensaciones negativas no sólo sobre su cuerpo, sino sobre otras facetas de su vida, como la popularidad dentro de su grupo de amigas o amigos, el éxito en sus estudios, el trabajo, etc.

Cuáles son los comportamientos más habituales de las personas con un trastorno de la conducta alimentaria

Comportamiento en una Trastorno de la Conducta AlimentariaEn la Anorexia y en la Bulimia la mayor parte de las conductas están determinadas por la comida. Supresión o restricción de cierto tipo de alimentos, ayuno casi total durante uno o varios días o reducción de las cantidades de lo que se consume en cualquier tipo de alimento (Raich, 1994).

En la Anorexia los comportamientos más relevantes irán encaminados a la reducción de la ingesta y el incremento del ejercicio físico.

En la Bulimia la reducción de la ingesta se alterna con periodos de atracones. En ambos casos suele haber manipulaciones y engaños para evitar que la familia o amigos se enteren y puedan controlar estas conductas.

Suelen tener dificultades en el establecimiento de las relaciones sociales ya que su interacción con los demás viene determinada por la preocupación excesiva que tienen hacia su aspecto físico. Van a tratar de evitar las situaciones en las que sientan que serán juzgados su aspecto físico o forma de ser por parte de los demás, salir de su rutina les supone una fuente constante de estrés.

Por ejemplo, en la época de vacaciones en la que nos acercamos, cuando familiares y amigos pasan más tiempo juntos; las actividades se realizan al aire libre y se suele salir a comer o tomar un aperitivo más a menudo. Esta situación, que para la mayoría supondrá pasar un momento agradable, es percibida por las personas afectadas de un Trastorno de la Conducta Alimentaria como una amenaza a su forma de vida.

Temen ser controladas o controlados en cuanto a los alimentos que comen, y por tanto no poder continuar con sus prácticas habituales (no comer, vomitar…).

Estarán en constante tensión para no ser descubiertos y buscarán nuevas estrategias, engaños y mentiras, o incluso evitarán salir con amigos si antes han quedado para cenar.

Cómo se sienten las personas que tienen un Trastorno de la Conducta Alimentaria

Suelen aparecer cambios de actitud y de estado de ánimo (irritabilidad, ira, sentimientos depresivos, inseguridad, culpa por haber comido o haber dejado de comer, aislamiento social).

Sus intentos por controlar la comida y cambiar su cuerpo hace que suceda lo contrario, que la comida y el aspecto físico les controle y les obsesione.

Es habitual que se sientan gordas y gordos aunque no lo estén, porque no es lo mismo ver que percibir. Desde la retina se ve, pero la información que se recoge se procesa en nuestro cerebro junto a nuestros miedos y expectativas, esto hace que el resultado pueda ser una percepción (que no visión), que no se corresponda con la realidad.

Cómo podemos ayudar para que se recupere una persona con un Trastorno de la Conducta Alimentaria. Pautas a llevar a cabo

Nosotros como padres, madres, pareja, familiares, amigos y amigas… ¿qué podemos hacer?

Por supuesto sois, junto con los especialistas, esenciales para una adecuada evolución de un Trastorno de la Conducta Alimentaria. Hay que ser conscientes que es un proceso largo y duro, en ocasiones deberás hacer cosas de una determinada manera, conductas que no te gustan o que incluso te pueden hacer sentir mal, comportamientos que a corto plazo os pueden repercutir negativamente pero que en el futuro las consecuencias serán positivas para todos.

7 Consejos para ayudar Trastorno Conducta Alimentaria

1. Adquirir o fomentar unas pautas básicas para una alimentación adecuada.

En ocasiones nos encontramos con el problema de que las personas desconocen qué significa llevar una dieta normal, quizás porque no han tenido un modelo familiar adecuado o asocian la dieta al objetivo de perder peso, llegando a normalizar una dieta desorganizada y restrictiva.

Es muy importante que los padres eduquen a sus hijos e hijas sobre el valor nutricional de los alimentos, ayudándoles a entender que llevar una alimentación saludable ayuda a que el funcionamiento de nuestro organismo sea óptimo.

Enseñar que todos los alimentos son buenos tomados con moderación, olvidando la mentalidad de “alimentos malos o buenos” en función de si engordan o no.

2. Aprender a fomentar un ambiente saludable en la comida.

El comer suele ser causa de gran angustia y miedo, generalmente se sienten muy culpables por comer. Les puede ayudar sentarse a comer con alguien en quien ellos confían y que además les sirva de ejemplo. Es importante buscar temas neutros para hablar durante la comida, eludiendo conversaciones sobre las calorías, el contenido graso u otros temas sobre la alimentación. Hablar sobre conversaciones divertidas (música, cine, deporte, noticias de actualidad, series, etc.) y evitar temas conflictivos como los estudios, relaciones sentimentales, etc.

  • Seguir en casa una alimentación saludable, al menos una de las comidas se realice en casa con la familia.
  • Mantener horarios fijos, al menos tres comidas al día, raciones normales para la edad, comer sentados, con tranquilidad, sin distracciones y haciendo reposo después de comer.
  • Se debe resaltar el aspecto social de la comida, entendida como un punto de encuentro familiar y placentero.
  • Facilitar la comunicación evitando las conversaciones que traten de la alimentación y la imagen corporal, evitar bromas y desaprobaciones sobre el cuerpo, el peso o la forma de comer.
  • Fortalecer una adecuada expresión de los sentimientos.

3. Reconocer vuestras actitudes y conductas inadecuadas y modificarlas.

Es importante que fomentes tu propia auto-observación, identifiques tus dificultades, tus errores, fomentes tus virtudes, te formes y pongas en marcha todo lo que te estamos transmitiendo en este artículo. Entrena los recursos y estrategias que los especialistas (médicos, psicólogos, psiquiatras) te recomienden y modifica tus comportamientos inadecuados. No dudes en pedir ayuda si la necesitas, son unos trastornos complejos y no es fácil acompañar y ayudar.

4. Aprende a reforzarte y reforzar a la persona afectada.

Reforzar es valorar los aspectos positivos que tenemos o que tienen los demás. Se trata de reconocer cualquier cosa que haga bien aunque te parezca poco. El refuerzo posibilita que una conducta tienda a repetirse en el futuro. Todos nos sentimos mejor y más motivados cuando nos halagan o premian por algo que hemos hecho bien, máxime si nos ha supuesto un esfuerzo.

Tendemos a que cualquier pequeña cosa que hacen mal se reprocha pero las cosas que hacen bien no se les valora o refuerza.

En ocasiones nosotros mismos o nosotras mismas nos castigamos sintiéndonos responsables y culpables de la situación. Pensar que la culpa es nuestra, que hemos fallado o que no tenemos fuerzas para aguantar nos hace sentir mal. Piensa que no hay padres, madres, amigos o amigas, parejas perfectos y perfectas pero sí bienintencionados, que todos tenemos derecho a equivocarnos y a volver a intentarlo, esto nos ayuda a valorar la situación de un modo más realista y nos motiva a continuar y ser pacientes. Lo importante es saber qué puedes hacer para ayudarles.

Piensa en todo lo que has hecho bien (ojo ¡¡no lo perfecto!!) hasta ahora, valora y refuerza tus pequeños y grandes avances.

Quizá una de las mejores virtudes con las que deben contar las personas que conviven con personas con trastornos de la conducta alimentaria sea la paciencia.

Recuerda que tú no puedes obligar a nadie a cambiar su forma de actuar. Es la persona afectada quién debe hacerlo y en realidad la única que puede. La clave es el apoyo.

En vez de reprochar cualquier pequeña cosa que hacen mal, refuerza todo lo que hacen bien Clic para tuitear

5. Potenciar la autoestima.

La autoestima es una percepción evaluativa de uno mismo. Surge de las evaluaciones que hacemos de nuestra valía basándonos en una valoración de nuestros logros y virtudes. También, influye la forma en que nos evalúan los demás en diferentes contextos como son, la familia, la educación, el ocio, el trabajo o los grupos de compañeros.

Aunque la autoestima es relativamente estable en el tiempo puede cambiar, elevándose en la infancia y reduciéndose en la preadolescencia, cuando los jóvenes cuentan con una mayor dependencia de la información social.

La adolescencia es un periodo crítico, ya que la autoestima tiende a descender aún más. Los cambios físicos que se producen en esta etapa y la capacidad para imaginar cómo les juzgan los demás, unido a una baja autoestima, puede ser un factor de desarrollo de un Trastorno de la Conducta Alimentaria.

  • Sé un modelo para ellos y ellas, trabaja, fomenta tu propia autoestima, cuida como te hablas, que te dices.
  • Acepta sus fortalezas y limitaciones.
  • Ayúdale a establecer unos niveles elevados de rendimiento pero que sean asequibles y ayúdales a alcanzarlos.
  • Trátale con afecto y respeto.
  • Si sois sus padres, que la educación sea coherente y firme, dándoles la oportunidad de tomar partida en las cuestiones relacionadas con el entorno familiar (por ejemplo un cambio de residencia).

6. Defiende tus derechos, di no, expresa disconformidad, marca límites, en definitiva, sé asertivo.

Ser asertivo implica expresar lo que sentimos respetando los derechos y necesidades de los demás.

La asertividad significa aprender a expresar emociones, hacer peticiones, hacer o responder a una crítica, etc. Permite ser objetivo y respetuoso contigo mismo y con los demás. Ser asertivo no se contradice con definir marcas y normas ni con ser inflexible ante determinadas conductas. La diferencia es que la inflexibilidad no se manifiesta de forma agresiva. La actitud asertiva favorece la autoestima, lo importante es ser una persona honesta, directa y comprensiva. Mostrar respeto ante sus ideas, no compadecer ni dejarse manipular.

Expresa tus sentimientos diciéndole a la persona que estás preocupado o preocupada, que te importa y que te gustaría ayudarla. No acuses, condenes ni le hagas confesar. Apóyala, pero no intentes ser su psicólogo o psicóloga. Haz sugerencias en lugar de imposiciones. Ten en cuenta que la mayoría de las personas responden mejor a las opciones.

Expresa tus sentimientos diciéndola que te preocupas, que te importa y que te gustaría ayudarla Clic para tuitear

Puedes ofrecerle algunas: Podrías obtener más información sobre el trastorno de la conducta alimentaria en un grupo de ayuda o Podrías pedir hora al médico. Ofrécete a acompañarla.

7. Desarrollar una visión crítica hacia la cultura de la delgadez.

Una de las influencias más potentes sobre la imagen corporal es la cultura. Los medios de comunicación ofrecen un continuo bombardeo de imágenes idealizadas de mujeres extremadamente delgadas. Esto favorece la glorificación de la delgadez al equipararla con el atractivo, la felicidad, la categoría social y el éxito, mientras que al mismo tiempo se relaciona la gordura con connotaciones negativas como la pereza, la fealdad, el fracaso…

Las personas vulnerables a un Trastorno de la Conducta Alimentaria mantienen una atención selectiva a un tipo concreto de información externa que es coherente con el cuerpo deseado.

Invierten mucho tiempo en su aspecto físico y suelen tener un bajo nivel de confianza en sí mismas haciendo responsable a su aspecto de los fracasos vividos.

Las habilidades de crítica nos permiten cuestionar los mensajes que nos envían los medios de comunicación sobre los alimentos dietéticos y los cuerpos perfectos, nos ayuda a protegernos de los efectos adversos de la exposición a las imágenes de delgadez ideal y a los falsos mensajes de dietas mágicas.

Ten en cuenta que no todas las sugerencias son apropiadas para todos. No dudes en acudir a un especialista (médico o psicólogo) si sientes la necesidad de contar con ayuda profesional. Ellos se encargarán de proporcionarte las herramientas necesarias para tu situación particular.

No puedes obligar a alguien a que cambie su forma de actuar, pero si apoyarla y que realice el cambio Clic para tuitear

Soy consciente que todas las pautas transmitidas para ayudar a una persona cercana con un Trastorno de la Conducta Alimentaria, no siempre son fáciles de aplicar, que a corto plazo suponen un gran esfuerzo e implicación, pero pronto verás los resultados y ayudaras a fomentar y mantener un ambiente idóneo para una pronta recuperación de tu ser querido.

Piensa que no estás solo o sola. Un profesional de la Psicología puede ayudarte a afrontar la situación y a desarrollar otras formas de comunicación.

Cuenta con todo nuestro apoyo.


Más información en Psicología y Psiquiatría

En la Sexta Noticias me entrevistaron sobre el constante bombardeo en los medios de comunicación de las “dietas milagro” y esa “supuesta figura ideal” y cómo afecta especialmente a las personas con trastornos de la conducta alimentaria:

Todo el trabajo que tu has hecho con esa persona en hacer una restructuración cognitiva para trabajar sus creencias, lo ha desmontado totalmente una publicación que han visto

Autora

Psicóloga Madrid. Marta de la FuenteMarta de la Fuente

Psicóloga Sanitaria en Área Humana. Especialista en Ansiedad y Estrés. Experta en Habilidades Sociales y Asertividad. Trastornos de la Conducta Alimentaria. Directora del Área de Formación | Aula de Educación Emocional.

Ponte en contacto con nosotrosEstamos a tu disposición para cualquier duda o consulta que desees hacernos | Psicólogos Madrid Centro de Psicología Área Humana

Puntúa y comparte

¿Crees que esta información puede ser útil a tus seguidores en las Redes Sociales? A continuación puedes añadir tu valoración y compartir este artículo. Podremos aprender mucho entre todos.
(Número de votos: 11 • Nota Media: 4.9)