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Efecto Pigmalión: Cuando las etiquetas no te dejan avanzar

Efecto Pigmalión: Cuando las etiquetas no te dejan avanzar

(Tiempo de lectura 12 minutos)

¿Eso ya lo sabía yo? Lo veía venir. ¡No vas a ser capaz! ¡Te lo dije!… ¿Quién no ha escuchado alguna vez frases cómo estas? ¿Quién no las ha pronunciado? ¿Recuerdas qué sentiste, qué efecto causaron en ti, recibir alguna de estas frases, o parecidas? ¿Era alguien importante quién las pronunció? ¿Te sentiste torpe, frágil, lleno de inseguridad…? Tal vez has oido hablar del «Efecto Pigmalión». Es un mecanismo psicológico o emocional que puede condicionar y determinar las aspiraciones y logros de las personas. Es importante conocerlo, entender cómo funciona, en qué consiste. Tanto para saber gestionarlo, si se dirige hacia nosotras o nosotros, como para comprender la responsabilidad que tenemos al ejercerlo sobre otras personas.

¿Qué es el efecto Pigmalión?

Te vas a caer. Siempre te pasa igual. Vas a estropearlo. No creo que puedas. Eres muy torpe con estas cosas. No eres capaz. Está muy alto para ti…

Cada día nos vemos sometidos a etiquetas: críticas, juicios, opiniones y expectativas de nuestro entorno social, laboral y familiar, y es lógico que nos afecten de alguna manera. Pero, ¿te has parado a pensar hasta qué punto esas opiniones han podido condicionar tus logros, tus metas, o tus creencias y opiniones?

El efecto Pigmalión es la influencia que tienen las expectativas de los demás sobre nosotros, que afectan a nuestras propias creencias y conducta, del tal manera, que se acaban confirmando esas expectativas.

Cuando está delante de mi no soy capaz de hacer nada bien.

Las etiquetas y los prejuicios

Las etiquetas y los prejuicios que nos aplicamos –o que aplicamos a otras personas– tienen consecuencias:

  1. Cuando tenemos un prejuicio hacia otra persona, actuamos con ella guiados por ese prejuicio. Las percepciones, interpretaciones y valoraciones que hacemos de los demás, es decir los juicios que establecemos sobre los otros, condicionan el modo en el que actuamos con ellos. Al realizar un juicio previo, al anticipar –muchas veces sin suficiente información– las capacidades y posibilidades de otra persona, actuamos en consonancia con ese juicio.
  2. Cuando otra persona expresa o muestra un prejuicio hacia nosotros, podemos tender a valorarnos en función de ese prejuicio. Las formas de actuar de los demás hacia nosotros pueden influir, incluso condicionar, las creencias y expectativas que tenemos sobre nosotros mismos.
  3. Los prejuicios que tengo sobre mi mismo, o sobre mi misma, pueden limitarme y condicionarme. Las etiquetas que yo me pongo, la anticipación sobre mis posibilidades de éxito en una empresa o cometido, pueden condicionar mi desempeño y dificultar que alcance mis metas. Es lo que se denomina «profecía autocumplida» que veremos más adelante.
  4. Mis comportamientos hacia los demás generan prejuicios. Mis acciones influyen en las creencias que los demás tienen sobre mi. Podemos generar prejuicios y etiquetas sobre nosotros o nosotras que costará mucho cambiar en el futuro. “Cría fama y échate a dormir”.
¿Cuál crees que es la influencia de las expectativas de los demás en nuestros éxitos o fracasos? Le preguntamos a la psicóloga sobre el efecto Pigmalión, los prejuicios y las etiquetas Clic para tuitear

El mito griego de Pigmalión y Galatea

El origen de la expresión efecto Pigmalión, se remonta a un mito griego. Pigmalión, un rey chipriota y un habilidoso escultor, estaba obsesionado por encontrar a la mujer perfecta. En su soledad y en su frustrada búsqueda, decidió tallar la mejor de sus obras, la definitiva, una estatua de marfil que representara su bello ideal de mujer. Y la llamó Galatea. Pigmalión se enamoró profundamente de su creación. Y era tan vehemente su pasión y admiración por ella, que rogaba todos los días a los dioses que la convirtieran en una mujer real, de carne y hueso. Y así fue: Galatea cobró vida.

¿En que consiste el efecto Pigmalión? El poder de las expectativas

El poder de las expectativas

Trata a una persona como es y permanecerá como es. Trata a una persona como puede ser y podría ser, y se convertirá en lo que puede y podría ser. (Stephen R. Covey).

El efecto Pigmalión hace referencia a un proceso en el que nuestras expectativas alteran, cambian, el contexto que nos rodea. Esos cambios pueden producirse a nivel de creencias, conductas, pensamientos… tanto sobre uno mismo como sobre los demás, pero, ¿tan poderosas son las expectativas?

Rosa Montero, en su último libro “La buena suerte”, expresa un interesante punto de vista: “La buena suerte es el deseo de tener buena suerte”.

Creer en algo puede facilitar que acabe sucediendo. Pero no de una forma mágica. Cuando tenemos convicción en un determinado resultado, ponemos en marcha acciones y conductas –en parte de un modo automático e inconsciente– encaminadas a lograr ese resultado. Pero este proceso funciona tanto para un resultado favorable como desfavorable.

Las expectativas nos pueden dirigir en una de las dos direcciones: la meta o el bloqueo. Y en gran medida, somos nosotros y nosotras quienes impulsamos una u otra dirección.

El efecto Pigmalión en la Escuela: El experimento de Rosenthal

Efecto Pigmalión y experimento de Rosenthal

El experimento de Rosenthal y Jacobson es el ejemplo de efecto Pigmalión en la práctica docente más famoso en el ámbito de la Psicología. Sucedió a finales de los años 60 y supone un precedente en el estudio de la influencia de las expectativas en el desarrollo y rendimiento en los niños.

En qué consistió el experimento:

  • Test de inteligencia al “azar”. El experimento de Rosenthal y Jacobson se centró en el área académica, en particular, en un colegio de San Francisco (California), donde realizaron un test de inteligencia a niños y niñas de los cursos de infantil y de primaria. Una vez hecho el test, se les comunicaba a los profesores una lista de alumnos que supuestamente habían puntuado alto en dicho test, lo que conllevaba que tendrían un avance significativo en su rendimiento a final de curso. Pero en realidad, esa lista de alumnos había sido construida completamente al azar, sin tener en cuenta dicho test.
  • El objetivo. En este experimento el objetivo eran los profesores, y las expectativas que éstos pudieran desarrollar hacia los alumnos señalados como “más inteligentes o capaces”, y si estas expectativas influían en la forma en que actuaban hacia ellos.
  • Resultado final. Efectivamente, lo que pasó, es que los profesores se volcaron más en esos alumnos, les estimularon y dedicaron más atención que al resto, lo que acabo influyendo positivamente en su rendimiento, cumpliendo así con las expectativas puestas en estos alumnos y alumnas.

El efecto Pigmalión en el cineTras el experimento de Rosenthal y Jacobson se han ido realizando investigaciones que corroboran el poder de las expectativas. Encontramos numerosos estudios, referencias y ejemplos del efecto Pigmalión en diferentes ámbitos como el deporte, la empresa, la enseñanza…. Y la literatura o el cine han creado obras basadas en este paradigma, baste sólo recordar: «My fair lady».

El efecto Pigmalión en la vida

Las alas que dan las expectativas

Hasta qué punto determina nuestro futuro –nuestros logros y metas– la visión que los demás tiene de nosotros y nosotras Clic para tuitear

Si nos detenemos un momento, seremos capaces de identificar situaciones que ponen de manifiesto las facultades que tienen las expectativas. Os pondré algunos ejemplos en diferentes ámbitos:

En el deporte

Más allá del soporte físico, técnico y táctico, la figura del entrenador, es fundamental a nivel mental, para lograr que los jugadores afronten una competición creyendo en su potencial y en sus posibilidades de victoria. La actitud del entrenador va a reflejar las creencias, confianza y expectativas que tiene sobre los jugadores. Todo ello afectara al rendimiento y confianza que tenga el jugador sobre si mismo al afrontar la competición.

Más información en Psicología y Psiquiatría

Podéis leer el artículo de Juan Cañadas, psicólogo deportivo: Psicología del Deporte: Alcanzando el máximo rendimiento
En la empresa

Si mi jefe me dice que no estoy hecho para este trabajo, ¿cómo actuaré en adelante? Un empleado que se siente considerado y apreciado por su jefe, actuará en consonancia a esas expectativas.

El poder de las expectativas en el ámbito laboral esta muy relacionado con el rendimiento de la empresa, con la motivación de los empleados y, en consecuencia, con el cumplimiento de los objetivos.

En la actualidad, las empresas y organizaciones están dando un valor fundamental a las denominadas “habilidades blandas” o competencias emocionales, como claves esenciales en las personas que dirigen equipos de profesionales.

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¿Conoces tus competencias emocionales? Las 5 competencias emocionales básicas
En la educación y en lo cotidiano

Si a mi hijo le digo que no se le dan bien las matemáticas, ¿cómo afrontará las clases y los exámenes de dicha asignatura?

Si un profesor les dice a sus alumnos de 2º bachillerato que llevan una media por debajo del resto de colegios para Selectividad, ¿cómo se enfrentarán esos alumnos al examen?

Si voy a conocer a alguien y me han dado referencias negativas ¿con qué actitud iré a ese primer encuentro?

“Las ranas y el efecto Pigmalión” de Jesús Garrido

A continuación, quiero compartir con vosotros un fragmento de un libro de Jesús Garrido:

En una pequeña comunidad de ranas, un día se propusieron un reto: subir a lo alto de una torre de hierro que se erguía cerca de ellas. Todas se entusiasmaron con la idea.

Se hizo publicidad del evento y acudieron muchos habitantes de los territorios colindantes: pato, peces, pájaros, libélulas, ciempiés… y también juncos, hierbas de distintas clases, árboles… Cuando el público asistente vio la torre se asombró. La opinión general fue que las ranas no podrían conseguir su reto y así se lo hicieron saber a ellas. Pero las ranas tenían muy alto su nivel de motivación y de autoestima.

Comenzó la carrera por la conquista de la cima de la torre. El público gritaba: -–Es imposible. -–No podéis conseguirlo. -–Es superior a vosotras. Cada vez más las ranas desistían de su propósito y se desenganchaban de la carrera.

Al rato, sólo una de las ranas seguía adelante en su propósito. Pero el público no dejaba de manifestar sus opiniones desalentadoras: -–Déjalo. No lo intentes más. Ya has hecho bastante… Pero la rana seguía.

Cuando ya sólo le separaba de lo más alto como dos palmos de distancia, se produjo un silencio general, el silencio de lo asombroso, del milagro. Y, efectivamente, la valiente rana llegó arriba y desde lo alto levantó sus patas delanteras en señal de triunfo y de felicidad.

La gente no tuvo más remedio que aplaudir. Felicitaron a la vencedora mientras le preguntaban: –¿Cómo lo lograste? Todos estábamos seguros que no podrías… Entonces se dieron cuenta de que la rana que consiguió el éxito era sorda.

Garrido Landívar, J. (2010). Las ranas y el efecto Pigmalión. Páginas 172-173.

La profecía autocumplida

Profecía autocumplida vs efecto Pigmalión

El concepto de Profecía Autocumplida (PA) está muy relacionado con el Efecto Pigmalión. En este caso las expectativas que tiene la persona van dirigidas hacia sí mismo o hacia si misma. Dicho de otro modo, hacemos de nuestro propio Pigmalión.

Si voy a una entrevista de trabajo pensando que no estoy suficientemente cualificado o que no soy lo que buscan, ¿cómo será mi actuación?

O si, por el contrario, pienso que no pasa nada, que algo habrán visto en mi curriculum para llamarme y que voy a dar lo mejor de mi, ¿cómo actuaré entonces?

El efecto Galatea, o PA positiva puede ser muy eficaz a la hora de enfrentar situaciones vitales estresantes, ya que ponen en marcha mis recursos para dar lo mejor de mi. Por el contrario, la PA negativa puede interferir en nuestra vida diaria, ya que predice que mis comportamientos van a ser inadecuados, que “voy a fracasar” “o que no voy a gustar”.

En consulta, nos encontramos con frecuencia que, las personas con estas tendencias, muestran síntomas de ansiedad, fobia social o baja autoestima, y en general experimentan un exceso de preocupación por el qué dirán o un elevado miedo al fracaso.

El efecto Pigmalión o la profecía autocumplida hablan de la capacidad que tienen las expectativas en la consecución de metas. Analizamos cómo utilizar positivamente estos procesos psicológicos Clic para tuitear

7 claves para utilizar positivamente el efecto Pigmalión con los demás

Consejos sobre efecto Pigmalión y profecías autocumplidas

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Recomendaciones para gestionar positivamente nuestra influencia en otras personas.

  1. Revisa tus prejuicios.
  2. No etiquetes.
  3. Atiende a las conductas. Céntrate en lo que “la persona hace” y no en concluir lo que “la persona es”.
  4. Refuerza los logros y avances. Motiva basándote en datos reales.
  5. Identifica y atiende a lo positivo. Identifica y atiende a los recursos de la persona. En ocasiones se subestiman, se pasan por alto o “se dan por hecho”.
  6. Propón retos realistas. Metas medibles y alcanzables.
  7. Valida y normaliza las emociones desfavorables. Si aparece la tristeza, la frustración, la rabia…, entiende y expresa que son emociones normales y que necesitan sentirse y regularse con normalidad

6 claves para gestionar tus profecías autocumplidas

  1. Identifica tus pensamientos “adivinatorios” o “profecías”.
  2. Construye expectativas realistas.
  3. Rescata situaciones pasadas de éxito.
  4. Desdramatiza las consecuencias y busca un plan de acción eficaz.
  5. Empodérate, confía en tus recursos y posibilidades.
  6. Confía en el poder de las palabras: repítete frases motivadoras que te ayuden a enfrentar las situaciones adversas.

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Conclusión

El poder de las palabras y el poder de nuestras expectativas está en nuestra mano, son nuestra responsabilidad.

Debemos ser conscientes de la capacidad que tienen nuestras conductas y nuestras palabras en los demás. Revisar cómo les hablamos a otras personas, qué proyectamos en ellas, que grado de empatía mostramos.

Y el punto de partida debe que ser la reflexión sobre cómo nos hablamos a nosotras y nosotros mismos. Cómo son nuestros diálogos internos, nuestros pensamientos, qué patrones y tendencias encontramos en ellos. ¿Nos tratamos bien? ¿Nos dedicamos palabras de ánimo, de comprensión, de apoyo? ¿O somos intransigentes, crueles, nos culpabilizamos?

Nos sorprendería conocer hasta que punto se relaciona el cuidado interior y personal con el cuidado y la empatía hacia las otras personas.

En ese itinerario que es la vida, cuídate, trátate bien, y cuida también a tus valiosos compañeros y compañeras de viaje.

Autora

Psicóloga Madrid Natalia FrancoNatalia Franco

Psicóloga Sanitaria. Especialista en intervención clínica. Experta en desórdenes emocionales.

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Recuerda que el contenido de este artículo es información, y aun siendo científico y riguroso y estar elaborado por un equipo de expertos y expertas, tiene un carácter formativo, educativo o divulgativo, y no puede ser utilizado o interpretado como diagnóstico psicológico o médico. En el ámbito de la Salud son fundamentales los especialistas y profesionales acreditados que siempre valorarán las características individuales de cada persona.

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