152018Ene
El acontecimiento traumático y sus efectos psicológicos: Comprendiendo el TEPT

El acontecimiento traumático y sus efectos psicológicos: Comprendiendo el TEPT

(Tiempo de lectura: 11 minutos)

Diariamente en los medios de comunicación se muestran sucesos que a todos y a todas nos conmocionan. Violencia, abusos, accidentes… En ocasiones pensamos en cómo afrontaríamos una situación así, cuál sería nuestra reacción si la sintiéramos “en carne propia”; pero en general vivimos ajenos a acontecimientos como esos, pensamos: “no me va a pasar a mi”. Pero el azar, la naturaleza cambiante de la vida, nos puede llevar a enfrentarnos a situaciones que excedan nuestros recursos de afrontamiento y de adaptación, y vernos incapaces de asimilar una situación extraordinaria. A esto se le llama trauma psicológico, concepto esencial para comprender qué es el trastorno de estrés postraumático.

El estrés postraumático: más frecuente de lo que creemos

Estadísticas sobre trastorno de estrés postraumático

En un estudio de la OMS llevado a cabo en 21 países, más del 10% de los encuestados declararon que habían sido testigos de actos de violencia (21,8%) o habían sufrido violencia interpersonal (18,8%), accidentes (17,7%), exposición a conflictos bélicos (16,2%) o eventos traumáticos relacionados con seres queridos (12,5%). Se estima en el estudio que un 3,6% de la población mundial ha sufrido un trastorno de estrés postraumático (TEPT) en el último año (OMS, 2013).

El estrés postraumático es más frecuente de lo que suponemos. ¿Cómo puede afectarnos la experiencia traumática? Clic para tuitear

¿Qué es el Trauma Psicológico?

Para entender el estrés postraumático es necesario definir un concepto clave: trauma psicológico. Hay múltiples definiciones de este término, yo elegiría la que Pierre Janet realiza en 1919:

El Trauma Psicológico es el resultado de la exposición a un acontecimiento estresante inevitable que sobrepasa los mecanismos de afrontamiento de la persona. Cuando las personas se sienten demasiado sobrepasadas por sus emociones, los recuerdos no pueden transformarse en experiencias narrativas neutras. El terror se convierte en una fobia al recuerdo que impide la integración (síntesis) del acontecimiento traumático y fragmenta los recuerdos traumáticos apartándolos de la consciencia ordinaria, dejándolos organizados en percepciones visuales, preocupaciones somáticas y re-actuaciones conductuales.

En definitiva, un trauma psicológico es la consecuencia a una situación de amenaza psicológica y vital, que ocurre de manera inesperada e impredecible, al enfrentarse a una realidad desconocida y excepcional, la persona siente sobrepasadas sus estrategias de afrontamiento y sus recursos habituales. La consecuencia es una reacción que no permite gestionar la situación.

Las reacciones inmediatas ante un evento traumático pueden ser muy diversas, la persona puede activar mecanismos de lucha ante la situación, intentos de escape o entrar en un estado de bloqueo o “estado shock”.

Seligman, un eminente psicólogo, realizó un estudio en 1975 para analizar estas reacciones. Su estudio, aunque fue realizado con animales, ilustra como la exposición a estímulos amenazadores significativos, producía, ante la exposición al peligro y la imposibilidad de huir, una respuesta de “congelación”, de completa inmovilidad. Cuando posteriormente se introducían maneras de escapar, paradójicamente no provocaban la respuesta de escape, los animales permanecían paralizados, y continuaban exhibiendo indefensión.

Van der Kolk et al., 1985, al hilo de estas investigaciones, señalaron marcadas similitudes entre la respuesta humana al trauma y la de los animales ante la situación de “shock ineludible”, incluso sugirieron que éste puede contribuir a la aparición de un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

Seligman a través de su Teoría de la Indefensión Aprendida, explica por qué algunas víctimas se muestran paralizadas, pasivas y culpables durante y tras un suceso traumático.

¿Cuándo se produce un Trauma Psicológico?

Los sucesos o acontecimientos traumáticos pueden clasificarse en dos categorías:

  1. Intencionados: agresiones, relación de violencia en la pareja, terrorismo, secuestro, tortura, muerte de un hijo, abuso sexual y maltrato infantil.
  2. No Intencionados: accidentes, catástrofes naturales o muertes repentinas por enfermedad.

Este factor de clasificación es importante e influyente en la percepción por parte de la persona del acontecimiento traumático. La gravedad, duración, proximidad (grado de exposición) y frecuencia del trauma son también variables importantes. Constituyendo además factores de génesis para un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

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20 síntomas característicos tras un Evento Traumático: El Trauma Psicológico

Emociones en el trastorno de estrés postraumático

  1. Síntomas emocionales, sentimientos como humillación por lo sufrido, culpa pensando que se hizo algo malo para que ocurriera, ira e injusticia por no haber podido evitarlo o por sentir que no debería haber ocurrido.
  2. Pérdida de confianza personal, incluso de confianza hacia la vida, experimentando sentimientos de indefensión y desesperanza.
  3. Irrupción de ideación suicida.
  4. Presencia de ansiedad cognitiva y conductual, a través de rumiaciones y evitaciones.
  5. Presencia de ansiedad fisiológica, experimentando activación física intensa y conductual manifestada en sobresaltos.
  6. Sintomatología depresiva: apatía, pérdida de disfrute, tristeza…
  7. Preocupación constante por el trauma, con tendencia a revivir el suceso (re-experimentaciones o flashbacks).
  8. Sensación de peligro constante.
  9. Comportamientos autodestructivos o peligrosos, elevada impulsividad…
  10. Alta reactividad a estímulos emocionales e inestabilidad afectiva.
  11. Cambio en el sistema de valores, especialmente la confianza en los demás y la creencia en un mundo justo.
  12. Baja autoestima.
  13. Consumo de alcohol u otro tipo de drogas o fármacos.
  14. Problemas en las relaciones interpersonales, aislamiento, modificación de la manera de vincularse con los demás (dependencia emocional).
  15. Percepción de incontrolabilidad y vulnerabilidad recurrentes, experimentando temor a vivir en un mundo que se percibe como peligroso.
  16. Alteraciones en el ritmo y contenido del sueño.
  17. Somatizaciones.
  18. Problemas sexuales.
  19. Problemas con la alimentación (disminución o aumentos considerables del apetito, desregulación de pautas alimentarias o ingestión elevada de alimentos poco saludables).
  20. Alteración de la actividad cotidiana de la persona.
20 alteraciones emocionales y psicológicas características tras un Evento Traumático que nos supera Clic para tuitear

Qué es el Trastorno de Estrés Postraumático. Síntomas del TEPT

Trauma psicológico y trastorno de estrés postraumático

El Trastorno de Estrés Postraumático está conectado a la experiencia del evento traumático pero, que una persona lo desarrolle o no, depende de un complejo conjunto de factores biológicos, psicológicos y sociales (Barlow & Durand, 2001).

Los síntomas suelen comenzar a los 3 meses posteriores a la experiencia traumática, pero pueden tardar meses, incluso años, en aparecer.

El Trastorno de Estrés Postraumático está definido en el DSM-5 –el manual de criterios diagnósticos– puedes consultar su descripción completa aquí (DSM-5 Criterios Diagnósticos del Trastorno de Estrés Postraumático). Las reacciones postraumáticas son reacciones normales ante sucesos extraordinarios, como la exposición a la muerte, a violencia o a la posibilidad de sufrir lesiones graves.

Es importante conocer que se puede producir un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) aunque el evento no le suceda a la persona directamente. En algunas casos se produce por ser un espectador muy próximo y presenciar los sucesos.

Las características principales de unTrastorno de Estrés Postraumático (TEPT) son:

  1. Experimentar hiperactivación, es decir, elevada activación fisiológica de forma persistente. La persona que ha sufrido un trauma se sobresalta con facilidad, reacciona con angustia o irritabilidad de manera constante. Ello lleva a problemas de sueño, a estados de elevada ansiedad o experimentar fuertes somatizaciones.
  2. Tener recuerdos intrusivos y angustiosos de manera involuntaria sobre el suceso traumático. También se manifiestan “reexperimentaciones o flashbacks” en los que la persona siente que está reviviendo el acontecimiento traumático. Esta es una de las características más específicas del TEPT, suele presentarse como sensaciones e imágenes, y generan un malestar extremadamente intenso.
  3. Evitaciones persistentes a estímulos asociados al suceso traumático, dichos estímulos pueden ser externos, por ejemplo, objetos o lugares asociados; internos, pensamientos o sentimientos cercanos a los sucedido.

Una de las sintomatologías más importantes en el Trastorno de Estrés Postraumático es el estado disociativo, ya que, tal y como indican muchos estudios, es un factor que predice su desarrollo o es una característica comúnmente presente.

El término disociación describe una amplia variedad de experiencias que pueden ir desde un leve distanciamiento del ambiente que rodea a la persona, hasta distanciamientos más notables de la propia experiencia física y emocional. Hace alusión a las alteraciones de conciencia, memoria, identidad y percepción de la realidad acontecida.

Los dos principales fenómenos disociativos, que en el Trastorno de Estrés Postraumático suceden de forma mas persistente y recurrente, son:

  1. Despersonalización: La persona se siente fuera de si misma, como una observadora externa del propio proceso mental o corporal (p. ej., como si se soñara; sentido de irrealidad, del propio cuerpo, o de que el tiempo pasa despacio).
  2. Desrealización: Irrealidad del entorno (p. ej., el mundo alrededor del individuo se percibe como irreal, como en un sueño, distante o distorsionado).

Es importante recordar que un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) puede desarrollarse a cualquier edad, incluso en la infancia.

Se ha descrito un Trastorno de Estrés Postraumático específico para exposiciones traumáticas prolongadas y repetidas de tipo interpersonal (abuso escolar, abuso infantil, violencia de género, secuestros, encarcelamientos de guerra, etc) denominado el Trastorno de Estrés Postraumático Complejo o DESNOS (Complex Trauma and Disorders os extreme Stress).

¿Por qué el Trastorno de Estrés Postraumático afecta a unas personas y a otras no?

Persona con TEPT

Factores de vulnerabilidad:

  1. Factores del propio evento traumático: el Trastorno de Estrés Postraumático es más probable, grave o duradero cuando el agente estresante es realizado por otro ser humano (p.ej., tortura, violación, violencia familiar, terrorismo). La probabilidad de desarrollar Trastorno de Estrés Postraumático aumenta cuando se incrementan la intensidad, duración o frecuencia del agente estresante y cuando este es experimentado directamente en vez de simplemente observado o transmitido.
  2. Factores biológicos: hipersensibilidad neurobiológica al estrés genéticamente determinada.
  3. Factores psicológicos: los recursos personales previos de la persona, la experiencia de sucesos traumáticos anteriores, la percepción de incontrolabilidad tras el suceso, la intensidad en la percepción de amenaza, la valoración que se hace de las secuelas del trauma o la intensidad real de las secuelas, y los trastornos o desórdenes emocionales previos.
  4. Factores sociales: aislamiento social, problemas familiares o de pareja y dificultades económicas o laborales.

Factores de género:

Aunque las causas no son evidentes y dependen de múltiples factores, los datos revelan mayor prevalencia en las mujeres. Ello se ha explicado porque, en parte, las mujeres tienen un mayor riesgo de exposición a aquellos traumas que están asociados a una mayor probabilidad de TEPT: violación, agresión y abuso sexual infantil, que son más frecuentes en el género femenino. En cambio en los varones los traumas más frecuentes que experimentan son accidentes, asaltos y observación de muertes o actos muy violentos (Breslau, 2002).

Otros estudios muestran que, aun siendo el mismo el tipo de evento traumático, la prevalencia de TEPT es mayor en mujeres (Breslau, 2009; Frans et al., 2005). Estos autores explican que una vez expuestas a un trauma, las mujeres perciben una mayor amenaza y pérdida de control ante él, experimentan mayor reacción emocional, promueven con más frecuencia un afrontamiento del malestar con conductas centradas en la emoción, mayor evitación experiencial, reciben o perciben menos apoyo social, se evidencia una mayor desregulación del sistema hipotalámico-hipofisiario-adrenal y mayor probabilidad de consumo de alcohol para manejar los síntomas (Olff et al. 2007).

Problemas asociados al Trastorno de Estrés Postraumático

Experimentar un Trastorno de Estrés Postraumático se asocia a una alta probabilidad de presentar trastornos ansiosos y depresivos (Kanwar et al. 2013). Entre ellos se hallan el trastorno de pánico con agorafobia, trastorno obsesivo-compulsivo, fobia social, fobia específica, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno depresivo mayor, trastorno de somatización y trastornos relacionados con el consumo de sustancias, además de existir una fuerte asociación entre el intento de suicidio y la ideación suicida.

Tras un suceso traumático para la persona puede ser difícil volver a su vida normal. El sentido del mundo y de sí mismo o de si misma, se ha podido ver transformado radicalmente. Las actividades o lugares que antes le reportaban placer pueden convertirse en situaciones sin sentido, incluso en lugares peligrosos e inseguros. Se pueden experimentar una amplia variedad de síntomas que no interfieran con su vida en un primer momento, pero que se agravan con el tiempo y con las estrategias de afrontamiento inadecuadas que se ponen en marcha.

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) puede convertirse en un problema crónico y afectar al funcionamiento social, familiar, laboral y académico. Se asocia con una serie de conductas negativas para la salud, como el abuso de tabaco o alcohol; ello hace necesario pedir ayuda profesional ante la experiencia de acontecimientos traumáticos.

Tratamiento del Trastorno de Estrés Postraumático

En la intervención psicológica en el Trastorno de Estrés Postraumático los tratamientos cognitivos conductuales han demostrado, empíricamente, la mayor eficacia.

Algunos de los objetivos que nos planteamos en nuestros tratamientos psicológicos, son lograr:

  • Manejar de manera adecuada y eficaz los síntomas ansiosos, reduciendo la hiperactivación y el estado de hiperalerta.
  • Modificar la interpretación amenazante e ineficaz de los pensamientos, imágenes y recuerdos intrusivos e indeseados, relacionados con el trauma . Y cambiarla por una perspectiva más adaptativa, de aceptación y comprensión al pensar sobre el trauma –es decir, iniciar un proceso de normalización–.
  • Favorecer la gestión emocional y la expresión emocional.
  • Afrontar los elementos del trauma que promueven las imágenes intrusivas, a través de la exposición graduada a los estímulos internos y externos temidos. La exposición puede incluir escribir sobre los eventos traumáticos o pesadillas, escuchar grabaciones sobre descripciones de los mismos u otras técnicas expositivas en Psicología Clínica.
  • Cambiar las estrategias cognitivas desadaptativas, como la supresión del pensamiento, la rumiación, el bloqueo emocional o la disociación –que explicamos anteriormente–.
  • Identificar y reestructurar creencias previas y posteriores al evento traumático, y reprocesar el evento traumático mediante la elaboración de una nueva narrativa de lo sucedido.
  • Facilitar la recuperación de las actividad cotidianas, sociales y de ocio. Aprender a gestionar conductas evitativas que pudieran estar relacionadas con el evento traumático o con las secuelas físicas o psicológicas del mismo.
  • Promover el apoyo social y familiar. Evitar el aislamiento y facilitar la búsqueda de ayuda y apoyo externo.
  • Mejorar la sensación de confianza y esperanza en el futuro.
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Un acontecimiento traumático es un evento al que todas y todos podríamos estar expuestos, en algún momento de nuestra vida. No siempre sucederá cuando tengamos los recursos y las habilidades necesarias para afrontarlo. Pero es importante recordar que, tan decisivo como el acontecimiento, es la forma de vivirlo y adaptarnos y sobre todo, la ayuda que recibamos.

El hombre posee una tendencia a la autorrealización que puede ser obstaculizada pero no ser destruida. Carl Rogers

Autora

Psicóloga Madrid Beatriz PiñasBeatriz Piñas

Psicóloga Sanitaria. Especialista en intervención clínica. Experta en desórdenes emocionales.

Ponte en contacto con nosotrosEstamos a tu disposición para cualquier duda o consulta que desees hacernos | Psicólogos Madrid Centro de Psicología Área Humana

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