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Aspectos psicológicos de uno de los miedos que más nos limitan: el miedo al fracaso

Aspectos psicológicos de uno de los miedos que más nos limitan: el miedo al fracaso

“El mayor error que puedes cometer en la vida es tener continuamente miedo de que cometerás uno”. Tras esta frase del escritor Elbert Hubbard, se expresa, tal vez, uno de los mayores obstáculos con el que suelen encontrarse las personas, el miedo a equivocarse. ¿Qué hay en algo tan normal como es cometer errores, para que en muchas ocasiones, limite y condicione nuestra vida y nuestros proyectos?. Vamos a tratar de comprender el miedo al fracaso.

El mayor error que puedes cometer en la vida es tener continuamente miedo de que cometerás uno Clic para tuitear

¿Qué significa fracasar? El miedo al fracaso desde la Psicología

Para algunas personas fracasar supone algo irreparable, imperdonable… un resultado que no se “pueden permitir”. Desde esta perspectiva, la presión por evitar el fracaso podría llevar a “dejar de actuar”.

Las emociones que generan una visión tan “determinante” del concepto de fracaso, limita nuestra capacidad de afrontar las metas propuestas, e implica que la persona tenga la creencia de que no puede asumir futuros proyectos por miedo a la posibilidad de fracasar.

El miedo al fracaso está en gran parte condicionado por tres factores:

  1. La interpretación que realizamos de la situación.
  2. La anticipación que hacemos de las posibles consecuencias.
  3. La valoración que hacemos de nosotras o nosotros mismos a partir del resultado que obtengamos.
El miedo al fracaso está relacionado con la interpretación, la anticipación y la valoración Clic para tuitear

Podemos evitar exponernos a determinadas situaciones porque realizamos una valoración de la situación irreal, exagerada o desajustada.

Hemos hablado en otras ocasiones de la ansiedad, mencionando que, originalmente, es un mecanismo que nos permite ponernos en estado de alerta ante un peligro; pero en ocasiones este mecanismo “falla” y se convierte en una respuesta desadaptativa, al activarse sin que haya un motivo real para hacerlo.

De igual modo, realizar una interpretación inadecuada de una situación nos podría llevar a evitarla por considerar que el riesgo es excesivo y que no estamos en disposición de afrontarla.

También, en ocasiones amplificamos las posibles consecuencias de cometer un error al enfrentarnos a la situación, anticipándonos a los resultados y haciendo previsiones con una visión catastrofista y negativa; aplicamos el dicho popular de “piensa mal y acertarás”.

Por último, pensamos que tener éxito o fracasar nos define como personas, confundiendo “tener un fracaso” con ser un o una “fracasada”, y caemos en una simplificación que reduce la riqueza y complejidad de la persona.

En definitiva, tras el miedo al fracaso hay una visión catastrófica y negativa, que se presenta de manera recurrente y automática, promoviendo que nuestra lectura de las situaciones nos vaticine un futuro de fracasos constantes.

Esto nos hace percibirnos como incapaces para afrontar nuestros objetivos o los retos de la vida, imponiéndonos barreras que nos limitan para perseguir nuestras metas.

Ver la vida en términos de fracaso o éxito es una muy mala estrategia Clic para tuitear

¿Fracasar es lo mismo que cometer errores?

La diferencia entre el concepto de fracaso y el de error, tiene, según el autor al que consultes, un significado distinto. Pero creo que lo importante no es la definición de uno u otro término, sino lo que representan en relación a nuestros pensamientos, conducta y emociones.

Todas y todos cometemos errores, es normal. En pocas ocasiones disponemos de todos los datos sobre los factores y elementos que intervienen en una situación, de tal modo que, lo único que podemos hacer al afrontarla, es tomar una decisión a partir de la información de la que disponemos. Si esa decisión nos informa de que hemos cometido un error, habremos ampliado los datos y estaremos en disposición de evitar ese error en futuras situaciones. Es lo que se llama “ensayo – error”, y es un proceso normal en el aprendizaje.

Lo decisivo, es considerar que cometer un error es un fracaso. El concepto de fracaso, desde mi punto de vista, es más definitivo, supone haber perdido la esperanza de ser capaz de afrontar una meta. Un conocido proverbio dice que “el mayor fracaso es no haberlo intentado”.

Una experiencia, aunque no resulte como esperamos, nunca es un fracaso, siempre nos enseña algo Clic para tuitear

Mecanismos psicológicos tras el miedo al fracaso

Psicología del miedo al fracaso

¿Qué serías capaz de hacer si no tuvieras miedo a fracasar? Clic para tuitear

Tras muchas de las conductas y emociones desadaptivas, se encuentran lo que denominamos errores o distorsiones cognitivas. También tras el miedo al fracaso podemos identificar algunas de las más significativas:

  • Adivinar el futuro. Hacer continuamente predicciones negativas sobre el futuro, muchas veces como respuesta a una baja tolerancia a la incertidumbre. “Para que voy a intentar realizar la presentación si los nervios no me van a dejar hablar”.
  • Pensamiento en blanco o negro. Ver las cosas en términos dicotómicos: verdadero o falso, feliz o infeliz, mal o bien… “En algún momento voy a trabarme al hablar, y será un desastre de presentación”.
  • Exageración. Dar importancia desmesurada a los aspectos negativos (reales o no) que ocurren o a sus consecuencias. “Verán que no se realizar una presentación y me despedirán”.
  • Etiquetación. Confundir la parte con el todo. Realizar una valoración estereotipada y simplificadora. “Verán que titubeo al hablar en la presentación y se darán cuenta que soy un desastre como profesional”.

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7 Factores psicológicos que alimentan el miedo al fracaso

  1. Búsqueda constante de reconocimiento de los demás. Darle una excesiva importancia a la opinión de los demás puede llevar a no exponerse a situaciones que impliquen la posibilidad de recibir críticas o valoraciones negativas.
  2. No ajustar expectativas. Colocarnos el listón demasiado alto imponiéndonos la obligación de conseguir grandes éxitos, puede generar una presión excesiva y hacer que olvidemos la importancia de los pequeños logros y avances.
  3. La excesiva autocrítica y sentimientos de culpa. Centrarse de manera reiterada en los errores, la tendencia a culpabilizarnos, genera inseguridad con respecto a nuestra capacidad. Focalizarse en lo negativo nos agota , dificulta nuestro desempeño y condiciona la forma en la que afrontamos futuros proyectos.
  4. El perfeccionismo. Tener estándares demasiado elevados, con criterios inflexibles, puede generar angustia y estrés. Si nos imponemos resultados perfectos, sentiremos un sensación de fracaso crónico al no estar nunca satisfechos con lo realizado.
  5. Falta de autoconfianza. Una baja autoestima predispone a un pensamiento negativo. No creer en nuestras capacidades genera estrategia evitativas, en vez de estrategias de afrontamiento y resolución de problemas.
  6. La exclusiva focalización en los resultados. Hay un gran riesgo en medir los proyectos en función de criterios inadecuados. El verdadero valor de un proyecto a veces no es fácil de identificar, depende en ocasiones de factores coyunturales, temporales u otros. Lo importante es haber orientado el esfuerzo por nuestros objetivos y aspiraciones, y haber aprendido de la experiencia y el proceso.
  7. La baja tolerancia a la frustración. Una adecuada gestión emocional es importante, también en el avance hacia nuestra metas. La regulación emocional cuando las cosas no salen como se espera, aceptando las emociones menos agradables es fundamental para mantenernos en el proyecto y no renunciar ante las primeras dificultades.

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8 claves para superar el miedo al fracaso

8 claves para afrontar el miedo al fracaso

  1. Establece metas realistas y alcanzables para que tengas la sensación de competencia y de avance en cumplir tus objetivos.
  2. Considera el fracaso como una oportunidad de aprendizaje, un proceso en el que puedes demostrarte capacidad para tropezar, levantarte y seguir caminando.
  3. Piensa que no hay fracaso si lo has intentado. Sea cual sea el resultado, siempre hay un logro al enfrentarse a nuestros miedos.
  4. No te recrees en tus errores. Identifícalos y a continuación pasa a otra cosa. Lo importante es tener una perspectiva amplia ante los resultados.
  5. No digas “no puedo”, “esto no es lo mío” o “no lo voy hacer bien”. Piensa de forma realista y cree en tu capacidad para afrontar las situaciones que se presentan. Ten la seguridad de que en el proceso de intentarlo siempre está la información sobre la mejor manera de realizarlo.
  6. No te exijas un resultado perfecto. Acaso ¿todo lo que sale bien es porque se ha llevado a cabo de manera perfecta? Invertir el esfuerzo de un modo flexible y adaptativo es siempre la mejor estrategia.
  7. Lo importante no es hacerlo todo bien a la primera, lo que importa es tener capacidad para intentarlo las veces que sean necesarias, o valorar otras opciones, y regular adecuadamente nuestra tolerancia a la frustración.
  8. No conseguir algo tal y como esperabas no es fracasar, o ser “un fracaso”, sólo significa que en la siguiente ocasión sería conveniente que hicieras las cosas de un modo diferente para obtener resultados diferentes.
8 consejos esenciales para evitar el miedo al fracaso Clic para tuitear

“El fracaso es un elemento indispensable del éxito”. Equivocarnos en proyectos, metas u objetivos es una parte indisoluble del éxito. El fracaso supone aprendizaje, nos proporciona la oportunidad de corregir o perfeccionar nuestras estrategias de acción.

Algunos grandes logros de la Humanidad han llegado a partir de errores, de descuidos, a partir de fracasos parciales; como el descubrimiento de la penicilina, que realizó Fleming tras irse de vacaciones y olvidar unas placas de petri con cultivos de bacterias. Es lo que se llama serendipia, un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado. Saber aprovechar lo inesperado es una buena habilidad para nuestra vida.

Autora

Psicóloga Madrid Beatriz PiñasBeatriz Piñas

Psicóloga Sanitaria. Especialista en intervención clínica. Experta en desórdenes emocionales.

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