142015Nov
En el acoso escolar o bullying todos los niños son víctimas, también el acosador

En el acoso escolar o bullying todos los niños son víctimas, también el acosador

El acoso escolar es un tema extraordinariamente delicado, en el confluyen numerosas y sensibles cuestiones y argumentos. En este artículo quiero reflexionar sobre este fenómeno, pero también quiero incidir en la figura del acosador, que no lo olvidemos, es también un menor.

Descubrir que mi hijo o hija sufre acoso escolar

Desde que los niños y niñas aprenden a utilizar los lápices de colores, es de lo más normal que inunden a sus padres con “dibujitos” de todo tipo, que acaban por cubrir neveras, muebles y toda la casa, a los padres nos llena de alegría que nos inunden de “regalitos” de este tipo, y los recibimos como el mayor de los tesoros. Conforme van creciendo, los dibujos se hacen más elaborados, aparecen frases de cariño o dedicatorias, y nos vamos habituando a que esos regalos siguen llegando… Hasta aquí, todo normal.

Pero un día debajo de la almohada de mamá había una nota de Luis (9 años) que decía:

Dibujo de un niño que sufre acoso escolar o bullyng

Mama, no quiero ir más al colegio, no me lleves más por favor, no lo soporto más, me quiero morir. Te quiero mamá.

En consulta esta madre me relataba que no podía imaginar que su hijo estuviera pasándolo tan mal, que ella siempre había restado importancia a las cosas que le contaba, que veía las peleas del cole como “cosas de niños”, pero que estaban asustados porque habían visto en TV como un niño que sufría acoso escolar se había suicidado antes de ir al cole, y también había dejado una nota a sus padres.

Es una realidad en los colegios, no hay que mirar a otro lado, la violencia y el acoso escolar campa a sus anchas por las aulas de nuestro país. Y los niños y niñas víctimas de acoso escolar no saben cómo afrontarlo.

El acoso escolar: Una intolerable realidad estadística

Datos y estadísticas sobre acoso escolar o bullyng

Si repasamos la realidad con datos, nos encontramos que los casos de violencia y acoso escolar no son asunto menor, se estima que un 5,8% de los niños y niñas de nuestros colegios sufren un acoso y violencia escolar muy intenso, un 17,4% de nuestros niños y niñas dicen sufrirlo de una forma intensa y un 21,1% dicen sufrirlo de forma esporádica.

Ese 5,8% son víctimas de lo que llamamos Bullying, son casos en los que la violencia física está presente en forma de agresiones y existe una intimidación psicológica grave, en forma de amenazas, coacciones, etc.

Son niños y niñas que están sufriendo acoso escolar en las aulas, una autentica pesadilla de la que a veces no encuentran salida.

Pero esto es la punta del iceberg.

Una violencia en las escuelas que no es física pero es igual de dañina

Solo el 10% de la violencia en la escuela se presenta en forma de agresión física, nos queda un 90% de niños y niñas que sufren otro tipo de violencia, menos visible, y también muy perjudicial.

Me refiero a todos esos niños y niñas que sufren una violencia o acoso escolar de componente más sutil, pero psicológicamente arrollador, niños y niñas que sufren hostigamiento, amenazas, exclusión social y estigmatización.

Sabemos que las conductas de violencia psicológica basadas en la burla y la exclusión social (no hablarle, dejarle solo, procurar aislarlo de los demás…) son las que correlacionan con un aumento de los niveles de ansiedad de forma grave y con un mayor riesgo de suicidio.

Los secuelas psicológicas del acoso escolar en estos niños y niñas no nos pueden dejar indiferentes: un 53,7% desarrollan Sintomatología de Estrés Postraumático, un 54% de ellos Depresión, Autodesprecio 38%, Baja autoestima 57%, Ansiedad 43% y Somatizaciones 55%.

Estos daños harán que vivan la infancia de una forma tan negativa, que lógicamente marcara su vida de alguna u otra manera.

Mi reflexión muchas veces se centra en como el entorno de la víctima, los demás niños que están en clase silencia este tipo de conductas, y la respuesta pasa por la necesidad de que los demás niños identifiquen qué es acoso escolar y qué no lo es. Y que puedan denunciar los hechos a los profesores de forma anónima.

¿Y si mi hijo o hija es quien ejerce el acoso escolar?

Otra reflexión más delicada… ¿podríamos dotar a los padres de los conocimientos necesarios para identificar si su hijo o hija es un acosador o tiene un comportamiento violento con otros? Aquí entramos en terreno pantanoso, no nos gusta ni imaginar que nuestro hijo o hija pueda tener este tipo de conductas. Pero los niños y niñas agresores también tienen padres, así que es mucho mejor plantearnos qué señales nos indican que nuestro hijo o hija está ejerciendo ese papel.

Prevenir desde el principio, desde casa, es la mejor de las soluciones.

¿Por qué actúan como acosadores los niños o niñas?

Para responder empezemos siempre por la comprensión: porque son niños, y como tales debemos de intentar comprender que todo comportamiento tiene su explicación y posible modificación.

Es un error creer que son “Malos Niños”, no, son niños que tienen “Malos Comportamientos”.

El perfil del acosador o acosadora suele ser el de un alumno o alumna con un comportamiento agresivo a quien le resulta difícil procesar la información que le llega.

Tiende a mostrar atribuciones hostiles cuando se encuentra ante situaciones sociales ambiguas, percibiéndolas como intencionalmente negativas para él o ella, respondiendo, ante tales situaciones, de forma hostil (Griffin y Gross, 2004).

Si es así, y tenemos constancia de ello, debemos de buscar ayuda profesional para nuestro hijo o hija, un psicólogo infantil trabajará junto a él o ella estos aspectos, para que crezca feliz, ya que variables de esta naturaleza son predictivas de comportamientos posteriores que pueden llevarlo a problemas, incluso legales (como el consumo de drogas por ejemplo).

En casa debemos estar atentos a corregir ciertos aspectos que hacen que un niño o niña pueda desarrollar este tipo de comportamientos. Por supuesto, hay que ser muy cuidadosos para no interpretar cualquier comportamiento como un signo inequívoco de que nuestro hijo o hija es acosador o acosadora, pero debemos comprender que la prevención es siempre la mejor estrategia.

Comportamientos para estar prevenidos y prevenir que nuestro hijo o hija participe en el acoso escolar

  1. Falta de Empatía: Es un rasgo característico, les cuestan o no se plantean ponerse en la situación de otra persona, imaginarse cómo se siente alguien que no es él mismo o ella misma. Desde casa podemos educar en empatía, hacerle preguntas tipo ¿Cómo te imaginas que se sentirá esa persona? ¿Qué pensara?. Utilizar situaciones cotidianas, noticias de tv, donde alguien lo pasa mal y reflexionar con ellos, hacerles expresar las emociones que intuyen que esa persona podría estar sintiendo.
  2. Impulsividad: Si observamos que nuestro pequeño o pequeña no se para mucho a pensar las cosas antes de hacerlas, no piensa en las consecuencias, se deja llevar por sus deseos más inmediatos. Podemos tomar como ejemplo comportamientos que lleve a cabo y preguntarle ¿Cómo lo has hecho? ¿Lo hubieras podido hacer de otra forma? ¿Qué hubiera pasado? ¿Qué consecuencias tiene?
  3. Tolerancia a la Frustración: nuestros niños lo quieren todo ahora, y ahora es ya! Frenemos esto, enseñemos a esperar, a no tener.
  4. Escucha con atención: Los niños nos cuentan las cosas del cole, comprendamos que nos dicen en realidad:
    • Ponen motes a otros niños o niñas: Es la conducta de acoso más frecuente. Cuando oigamos a nuestros hijos hablar de algún compañero o compañera así, es hora de actuar, eduquemos.
    • Consideran no hablar a alguien una buena solución: Nos cuentan Y no le hablo a (…), ni yo ni mis amigas. Entendamos que es la segunda conducta más repetida en el acoso. Tenemos que explicar que si hay un problema hay que hablarlo, y que no pueden influenciar a otras personas para que tomen parte del problema.
    • Reírse cruelmente de un compañero o compañera: Cuando nos dicen que se han reído mucho en clase porque “fulanito o fulanita” se ha equivocado cuando la “seño” le ha preguntado. Tercera conducta más repetida del acoso, reírse de los errores de los demás. Expliquemos que es normal equivocarse, y aprovechemos para enlazar aquello que comentaba anteriormente sobre fomentar la empatía: ¿Cómo te hubieras sentido si te pasa a ti?

¿Y si es nuestro hijo el que está sufriendo acoso escolar?

Si se detecta cualquier signo de acoso escolar, es fundamental informar al colegio y que se ponga en marcha el protocolo establecido para estos casos. Y a continuación lo mejor es consultar con un profesional que evalúe al niño y la situación concreta por la que está pasando, interviniendo de la forma más eficaz y ajustándolo a sus necesidades.

El acoso y la violencia en la escuela son responsabilidad de todos. Cada uno de nosotros, con su granito de arena, podemos contribuir.

Siempre he dicho que el acoso escolar empieza en casa.

Lo ideal, seria que el dibujo que nos dejan debajo de la almohada nuestros hijos, estuviera lleno de colores y bonitas emociones, y que nosotros como padres supiéramos que ellos tienen “buenas noches y dulces sueños”

Autora

Psicóloga Forense. Patricia PerezPatricia Pérez

Psicóloga Forense en Área Humana. Especializada en Psicología Clínica, Legal y Forense. Experta en Mediación Familiar. Directora del Área de Psicología Jurídica.

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