(Tiempo de lectura < 1 minuto)
Una pequeña historia para ti…
Siempre buscamos algo…
respuestas, serenidad, confianza, sentido…
La cuestión es… ¿dónde mirar?
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Una pequeña historia para ti…
Siempre buscamos algo…
respuestas, serenidad, confianza, sentido…
La cuestión es… ¿dónde mirar?
(Tiempo de lectura 13 minutos)Es muy probable que el tema del que voy a hablarte lo hayas vivido en primera persona o, al menos, lo hayas visto en tu entorno: me refiero a la presión social que existe sobre tener -o no tener– pareja. Si has alcanzado los 40, 50 o 60 años y no tienes una relación estable, en las reuniones familiares o eventos sociales, seguramente has tenido que responder, más de una vez, a la pregunta: «¿Y tú? ¿Sigues sin pareja?». La publicidad y los medios repiten una misma idea: estar en pareja equivale a estar completo o completa, a ser feliz. Ya sabes: “buscar tu media naranja”, expresión que alude a que necesitamos de la otra mitad.
Desde Área Humana queremos compartir contigo algo que la ciencia nos dice claramente:
Tu bienestar emocional no depende de tener o no tener pareja.
Hoy vamos a explorar, con evidencia científica y desde la Psicología, qué significa realmente vivir sin pareja y cómo puedes construir una vida plena, sin que las narrativas sociales o los estereotipos culturales te condicionen.
(Tiempo de lectura 9 minutos)El término Autoayuda se ha convertido en un contenedor dónde caben todo tipo de fórmulas mágicas y soluciones inmediatas. Distinguir entre métodos eficaces y simples promesas puede ser un desafío.
Para arrojar luz sobre este tema, hemos entrevistado a Julia Vidal, directora clínica de Área Humana, y psicóloga experta en Educación Emocional. A través de sus respuestas, descubriremos cómo los programas basados en la evidencia científica pueden transformar nuestras competencias emocionales y mejorar nuestro bienestar. Si estás buscando estrategias efectivas y validadas para tu crecimiento personal, sigue leyendo y descubre cómo la Autoayuda científica puede marcar la diferencia.
(Tiempo de lectura 14 minutos)El concepto de Salud no se limita al ámbito físico, cada vez somos más conscientes de la importancia de reforzar nuestro bienestar emocional, de cuidar nuestra mente, de prevenir la Salud Mental. ¿Quién no quiere sentir calma, serenidad y un sentimiento de control y capacidad ante los momentos difíciles?
Cuando nos planteamos el reto de mantener una buena forma física, sabemos qué hacer: elegimos los alimentos más recomendables, decidimos qué actividades deportivas realizar y con qué frecuencia, evitamos aquello que nos perjudica: tabaco, alcohol…, incluso, nos proponemos adquirir hábitos saludables –dormir, caminar…–, pero, ¿qué hacemos para prevenir la Salud Mental? ¿Sabrías por dónde empezar? ¿Qué ingredientes necesitamos? ¿Hay vitaminas emocionales? ¡Acompáñame!
(Tiempo de lectura 12 minutos)–¡Es tarde! ¡Voy a llegar tarde! –¿A dónde va, señor Conejo?, preguntó Alicia. El conejo, muy apurado, apenas respondió: –¡Ay, ay, ay, que llego tarde! ¡Qué prisa! Al igual que el Sr. Conejo en Alicia en el País de las Maravillas muchos y muchas de nosotras vivimos en un constante estado de prisa y urgencia, y como Alicia, siguiendo al Sr. Conejo, podemos vernos empujados a una vida apresurada, con la permanente sensación de no llegar nunca a tiempo, sin tener muy claro a dónde nos dirigimos. El speedwatching –ver series o escuchar música al doble de su velocidad– es un signo de esta tendencia que se impone en la actualidad, que nos exige una actividad y productividad que va en detrimento de descansar, disfrutar del momento y vivir conscientemente a un ritmo adecuado.
Vamos a analizar los aspectos psicológicos de esta tendencia a vivir siempre acelerados o aceleradas, a consumir más series o más tuits. Revisaremos conceptos como: cultura de la inmediatez, hiperactividad visual o desconexión emocional, y os propondremos hábitos saludables para cambiar estas tendencias, y vivir a un ritmo que te favorezca, que sea adecuado para ti.
(Tiempo de lectura 13 minutos)¿Cómo te hablas cuando consideras que has cometido un fallo? ¿Qué tal te llevas con la emoción de culpa? ¿Con la de frustración? ¿Cómo entiendes el error? Es posible que muchas, muchas veces, recibas mensajes –desde fuera o desde tus diálogos internos– como: “no te autocompadezcas y asume las consecuencias”, “de nada vale lamentarse”, “¿cómo se te ocurre hacer eso?”, “ya te vale”, “anda que no darte cuenta”.
En este artículo me gustaría compartir contigo una parte de mi experiencia como psicólogo en el trabajo con emociones como la culpa, la frustración o el arrepentimiento, la tendencia a la autoexigencia y el perfeccionismo o la intolerancia al error y a la sensación de fracaso.
(Tiempo de lectura 11 minutos)En nuestra vida cotidiana es natural encontrarnos con situaciones en las que podemos sentir cautela y desconfianza, esto no es necesariamente negativo, ya hemos hablado en este blog de los mecanismos de supervivencia, protección y prevención que nos pueden proporcionar las emociones. Pero no siempre nuestra emocionalidad es una respuesta lógica o proporcionada. En ocasiones estamos en un estado de sospecha y alerta, con interpretaciones y anticipaciones catastrofistas, que no se ajustan a la realidad, en definitiva, la suspicacia controla nuestro juicio, nuestro bienestar y las relaciones con las personas se deteriora sin que esto responda a una realidad.
En este artículo exploramos la suspicacia, una tendencia de pensamiento y conducta, que influye decisivamente en nuestras relaciones personales y afectivas. Y lo haremos, como siempre, desde la perspectiva de la Psicología científica, examinando sus causas, consecuencias y las estrategias para manejarla de forma saludable. Empecemos por el principio.
(Tiempo de lectura 11 minutos)La amistad es un concepto elevado, como lo es el amor, la justicia o la sabiduría. Nuestro lenguaje cotidiano lo confirma con expresiones tan comunes como: “el valor de la amistad”, “amistad inquebrantable”, “amistad verdadera”, “el tesoro de la amistad”, “la amistad eterna”…
En Psicología estudiamos y analizamos todos estos conceptos para comprender mejor nuestra mente –pensamientos, emociones, conducta–, y sabemos que términos como amistad, que usamos de forma tan habitual, son verdaderamente interesantes de definir.
Es indudable el valor de la amistad, en especial hablaremos de sus beneficios emocionales, cognitivos y conductuales. Su contribución a mejorar la autoestima, incrementar el sentido de pertenencia, ser una fuente de apoyo social o elevar nuestra resiliencia. Pero también la amistad se enfrenta a desafíos: comunicación, confianza, reciprocidad, lealtad, compromiso, intereses…
En este artículo vamos a profundizar en la amistad, una experiencia subjetiva y variada, que se expresa con formas y grados diferentes según la persona, que se puede confundir y aproximar a otros conceptos –como el amor– y que está muy influido por las normas sociales y por la cultura.
¡Acompáñame! Te invito a descubrir la amistad con una mirada más profunda, la de la ciencia, para que la valores como un elemento más de tu autocuidado y crecimiento personal.
(Tiempo de lectura 13 minutos)¿Cómo crees que te tratan? ¿Te tratan bien? ¿Recibes un buen trato por parte de las personas próximas a ti? ¿En tu familia, en tu pareja, en tu trabajo…? ¿Y tú? ¿Cómo tratas a los demás? El término maltrato psicológico suele identificarse con situaciones extremas, pero todos los extremos tienen un principio. El maltrato psicológico puede ser invisible, de bajo nivel –y no por ello menos grave y perjudicial–, pasar desapercibido para quien lo ejerce, y tolerado por quien lo recibe. Por eso hemos empezado hablando de “tratar bien o tratar mal” porque…
…recibir un buen trato es un derecho humano, básico y universal.
El principal objetivo de este artículo es comprender el concepto de maltrato psicológico o emocional, los elementos que participan en él, las señales que deben hacernos reflexionar y las mejores estrategias para identificarlo, tanto el maltrato recibido, como el que pudiéramos estar ejerciendo sobre los demás, sin tener plena consciencia de ello.
(Tiempo de lectura 14 minutos)¿Qué nos motiva? ¿Qué nos mueve o nos impulsa? ¿Cuáles son las claves para poder alcanzar un estado de plenitud o de realización personal? Hay una teoría psicológica que trata de dar respuesta a estas preguntas: «La Pirámide de Maslow» o jerarquía de las necesidades humanas.
Desde la Psicología son muchos los estudios e investigaciones que a lo largo de los años han querido identificar los “motores motivacionales” de nuestra conducta, nuestras necesidades, lo que nos lleva a sentirnos felices. Una teoría que se hizo mundialmente conocida es la teoría motivacional o Pirámide de Maslow.
Te invito a profundizar en esta teoría, a reflexionar sobre sus planteamientos. Al hacerlo podrás descubrir si todas tus necesidades son igual de importantes para ti, cuál te motiva más para la acción o te cuesta más trabajar, en qué “planta” –de tu propio edificio o pirámide de necesidades– sientes que estás, y sobre todo, ¿cuál crees que es el motor que te sube de planta? ¡Vamos a descubrirlo!
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