Creo que mi hijo(a) está sufriendo bullying ¿Qué puedo hacer?

Creo que mi hijo(a) está sufriendo bullying ¿Qué puedo hacer?

(Tiempo de lectura 17 minutos)

Los padres veían que últimamente, al regresar del instituto, su hija llegaba a casa cabizbaja y angustiada. A veces con los ojos rojos, como si hubiera estado llorando. Al verla hacer los deberes les sorprendió observar que algunos de sus libros estaban rotos y que le faltaban esos bolígrafos de colores que tanto le gustaban. Había empezado a dejar de salir con sus amigos, se quedaba encerrada en su habitación. Los padres sentían una gran frustración, ante todo querían proteger a su hija, evitarle cualquier sufrimiento, pero no sabían cómo actuar. Sentían un gran temor ante las sospechas de que pudiera tratarse de acoso escolar o bullying escolar.

¿Te has visto reflejada o reflejado, como madre o como padre, en esta situación? En este artículo quiere ofrecer información sobre el acoso escolar: ¿Qué es el bullying escolar? ¿Qué hacer como padres ante el bullying?

¿Qué es bullying escolar o acoso escolar?

Qué es el bullying escolar

“El bullying escolar o acoso escolar, por definición, es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico, producido entre iguales de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado, tanto en el aula como fuera de ella.

Este maltrato puede producirse directamente o a través de las redes sociales en cuyo caso recibe el nombre de ciberacoso escolar o cyberbullying escolar”.

Características básicas del acoso escolar entre iguales o bullying escolar

(Garaigordobil y Oñederra, 2010)
  1. Hay una víctima indefensa acosada por uno o varios agresores con la intención mantenida de hacer daño, es decir, existe crueldad y deseo o conciencia de hacer sufrir.
  2. Hay una desigualdad de poder entre la víctima –más frágil y vulnerable– y uno o varios agresores –más fuertes física, psicológica o socialmente–. Este desequilibrio de fuerzas puede producirse en cuanto a posibilidades de defensa, fortaleza física, estatus social o características psicológicas: la víctima dispone de menos recursos para afrontar determinado tipo de situaciones –de enfrentamiento, alta y violenta competitividad, etc.–, que generan en la víctima indefensión.
  3. La conducta violenta del agresor contra su víctima se produce con periodicidad, es decir, la relación dominio-sumisión es persistente a lo largo del tiempo. La agresión supone un dolor, no solo en el momento del ataque, sino de forma sostenida, ya que crea la expectativa en la víctima de poder ser el objetivo de futuros ataques.
  4. El objetivo de la intimidación suele ser un solo alumno o alumna, aunque también pueden ser varios, si bien este último caso se da con mucha menos frecuencia. La intimidación se puede ejercer en solitario o en grupo, pero se intimida a individuos concretos.

Prueba de bullying escolar o acoso escolar

(Manual de la prueba de screening del acosos escolar presencial y tecnológico. TEA, 2014)

¿Qué agentes están implicados en el bullying escolar?

(Círculo del bullying de Olweus, 2001)

Este modelo recoge varios elementos en juego, el agresor, la víctima y otras personas claves en estas situaciones: el observador u observadora.

Me ha parecido importante detenerme en esta figura por que el espectador es también fundamental. En varias ocasiones en consulta escucho como me relatan adolescentes e incluso adultos situaciones en las que han presenciado injusticias, humillaciones en el trabajo o en el instituto, hacia otros. Situaciones que les han hecho experimentar malestar y en las que no han sabido cómo actuar o en las que el miedo a las represalias ha detenido su actuación. Será importante reflexionar qué hacer cuando nuestros hijos o incluso nosotros somos observadores.

Tipos de bullying escolar

Tipos de bullying escolar

Podemos diferenciar las siguientes categorías:

  • Físico: conductas agresivas directas, a nivel físico contra la víctima como: pegar, empujar, pellizcar, etc., o conductas agresivas indirectas dirigidas contra la propiedad de la víctima como robar, romper, ensuciar, esconder objetos, etc.
  • Verbal: todo tipo de verbalizaciones negativas para hacer daño y humillar: insultos, levantar bulos o falsos rumores, apodos, mofas, etc.
  • Social: conductas dirigidas a lograr el aislamiento de una persona de resto del grupo de iguales. Se le ignora cuando habla, no se le permite participar en las actividades del resto del grupo, se le margina en los recreos y se intenta que el resto de la clase no se relacione con él o con ella. Este es uno de los maltratos que más daño genera en la persona que sufre acoso escolar porque –como hemos comentado en otros artículos– la necesidad de aprobación para los niños o la identificación con el grupo de iguales –especialmente en adolescentes– es un elemento fundamental para la formación de la identidad, un elemento esencial para el desarrollo del autoconcepto y la autoconfianza.
  • Psicológico: el acoso psicológico es una forma de maltrato que tiene como finalidad dañar el autoconcepto y generar sensación de miedo e inseguridad permanentes en la víctima, a través de humillaciones públicas, risas, acechando para que se sienta vigilada, etc. No obstante, hay que tener en cuenta que todas las formas de bullying llevan implícito un componente de maltrato psicológico.

Y esto del cyberbullying ¿Qué es?

Cyberbullying o Ciberacoso

Quiero hacer mención a un tipo de bullying, también escolar que, por la propia naturaleza del “medio” en el que se produce –las tecnologías digitales y las redes sociales– y por la especial relación que los jóvenes en edad escolar tienen con estas tecnologías, adquiere matices diferentes.

El cyberbullying o ciberacoso no se realiza de forma directa y presencial hacia la víctima sino de manera “virtual”.

En la actualidad las tecnologías digitales son una herramienta fundamental, nos facilitan muchas de nuestras tareas cotidianas y están cada vez más presentes en nuestra vida familiar, laboral y social. Y tienen una vertiente que es clave: han cambiado la forma de comunicarnos e interactuar socialmente.

Si esta afirmación es cierta para nosotros, los adultos, creo que lo es aún más para los jóvenes en edad escolar. No en vano se les ha llamado “nativos digitales”.

Los dispositivos digitales –smartphones, tablets, consolas, asistentes por voz…– son el regalo estrella para los niños y niñas. Son ellos los que conocen y aprovechan las enormes posibilidades y aplicaciones de estos dispositivos, sobre todo en lo relativo a la interacción social, pero también con ello se incrementa la vulnerabilidad de sufrir acoso escolar a través de estos medios y redes digitales.

Y ahí se produce la primera paradoja y el riesgo consiguiente: sería conveniente que los padres acompañaran, gestionaran y asesoraran a sus hijos sobre el uso de estas tecnologías, para prevenir las consecuencias –a veces muy graves– de un uso inadecuado, pero suelen estar menos instruidos en estas tecnologías que los hijos.

Aunque este tema puede ser objeto de un nuevo artículo, conviene destacar que por sus posibilidades, su alcance, su capacidad de difusión, las tecnologías digitales conllevan elevados riesgos, son un arma peligrosa sin el adecuado control, un medio fácil para niños y niñas que se convierten en acosadores o acosadoras.

El bullying escolar a través de redes sociales o WhatsApp es una forma de violencia que tiene elementos concretos que la hacen más frecuente y también más grave:

  • Impunidad, porque puede realizarse a través de perfiles falsos o pseudónimos.
  • Impacto, porque las acciones pueden tener una elevada audiencia y viralidad.
  • Inmediatez, porque suceden en tiempo real, sin casi capacidad de reacción para actuar, parar o frenar las consecuencias.
  • Permanencia, porque los contenidos –imágenes comprometidas por ejemplo– se pueden mantener en Internet casi indefinidamente.

Cualquiera de las siguientes conductas se pueden considerar ciberacoso:

  • Enviar mensajes dañinos y desagradables, enviar insultos o mofas.
  • Publicar o enviar fotos sin el consentimiento de la persona.
  • Hacer llamadas telefónicas recurrentes, insultar o humillar en esas llamadas.
  • Robar información privada y difundirla.
  • Extorsionar a una persona con la amenaza de difundir contenido comprometido.
  • Usurpar la identidad de alguien a través de un perfil falso.
  • Difundir rumores a través de las redes sociales.
  • Hacer comentarios desagradables o insultar en contenidos compartidos –fotografías, vídeos…–
  • Acciones de acoso en juegos en red de multijugador.
¿Qué es el cyberbullying? Clic para tuitear

Los datos sobre el bullying escolar

Datos sobre bullying escolar

  • Casi 1 de cada 3 estudiantes en el mundo, un 32%, ha sido intimidado por sus compañeros en la escuela al menos una vez en el último mes. Y una proporción similar ha sufrido violencia física, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ONU, 2018).
  • El Ministerio de Educación y Formación Profesional ha detectado 5.557 posibles casos de acoso escolar en un año.
  • De los casos detectados el 70% llevaban produciéndose durante meses o años y más del 50% era sufrido por las víctimas a diario.
  • El 79% de los casos eran denunciados por las madres o padres y sólo un 3,8% de los menores agredidos se atrevieron a denunciarlo.
  • Un 46% de las víctimas tenía entre 10 y 13 años, y un 17% eran menores de entre 8 y 9 años. Apenas hay diferencias por sexos.
  • En cuanto a los acosadores, en un 30% tenían entre 11 y 13 años, y en el 39% eran niños, frente a un 25% que eran niñas.
  • Los datos recogidos por el Teléfono contra el Acoso Escolar del Ministerio de Educación y Formación Profesional atendió a 12.799 llamadas entre noviembre de 2017 y octubre de 2018, un descenso respecto al año anterior que recogió 25.366 llamadas.
  • Según estos datos el acoso más frecuente es el psicológico (insultos y humillaciones) con un 39%.
  • El acoso social supone un 33%.
  • El acoso sexual un 11%.
  • En relación a los problemas psicológicos que registraban las víctimas destaca la ansiedad en el 40% de los casos y la tristeza en el 36%.
¿Quieres conocer los datos sobre el acoso escolar o bullying escolar? Clic para tuitear

Bullying escolar. ¿Qué hacer como padres?

¿Qué hacer frente al bullying escolar?

1. Observar
Conducta general Conductas concretas
Conductas de miedo, huida y evitación
  • Falta a clase, cosa que antes no sucedía: el miedo y ansiedad le conducen a no acudir al centro educativo.
  • Espera a que no haya nadie para llegar o salir de la escuela.
  • Escoge rutas ilógicas para ir y venir de la escuela.
  • Evita hablar de temas relacionados con la escuela. Oculta el problema, la mayoría de las veces no informa a los adultos de lo que está sucediendo.
Conductas depresivas
  • Llora y muestra dolor físico o psíquico en ciertos momentos.
  • Tristeza, humor inestable, se muestra poco comunicativo, está deprimido/a, llora con facilidad.
  • Se muestra irascible, expresa ira o rabia.
  • Conductas de dependencia.
  • En casos graves expresa ideación de suicidio e incluso puede llegar a realizar alguna tentativa.
  • Somatizaciones diversas: dolores de cabeza, dolores de estómago, pérdida de apetito, insomnio, pesadillas, eneurosis, vómitos, tartamudeo, malestar generalizado…
  • Finge dolencias para evitar determinadas situaciones y entornos.
Conductas ansiosas o que expresan inseguridad
  • Nerviosismo, ansiedad, angustia, estrés, pesadillas… síntomas que pueden derivar en ataques de pánico.
  • Busca la cercanía de los adultos en los recreos y lugares comunes de la escuela.
  • Se coloca en lugares alejados del resto.
  • En clase muestra dificultades para hablar, da la impresión de inseguridad o ansiedad.
  • Sus conductas parecen indicar baja autoestima o autovaloración.
Dificultades en las relaciones sociales
  • Se aísla socialmente en la escuela o en la calle: pasa más tiempo en casa que antes, no quiere salir con los amigos, prefiere estar solo/a.
  • Busca «amigos/as» y compañeros/as de juego de menor de edad.
  • No tiene ningún amigo/a, no le invitan a fiestas de otros compañeros/as y tampoco organiza ninguna fiesta porque cree que acudirá ningún compañero.
  • Se le ve aislado en el aula, en el patio, en los pasillos…
  • Es objeto de burlas, bromas desagradables, le llaman con motes, le molestan.
  • Es de los últimos en ser elegidos en los juegos.
  • Suele estar involucrado/a en discusiones y peleas en las que se encuentra indefenso/a y siempre acaba perdiendo.
  • Adopta el «rol de bufón/a», realizando «payasadas».
  • Como consecuencia de la situación puede comenzar a amenazar o agredir a otros (víctimas agresivas).
Descenso del rendimiento académico
  • Presenta un gradual descenso del rendimiento académico.
  • Manifiesta dificultades de atención y de concentración.
  • Pierde interés por la actividad escolar y por el trabajo académico.
Otros indicadores de bullying
  • Pide dinero sin querer decir para qué lo necesita.
  • Coge dinero o cosas de casa para saldar «deudas» que no existen, originadas por alguna amenaza o chantaje.
  • Se queda sin bocadillo, hace las tareas de otros…
  • Presenta señales de agresión física: la ropa rota o estropeada, lesiones externas o marcas corporales reiteradas…
  • Le suelen faltar objetos personales: bolígrafos nuevos, estuche, calculadora, compás, pinturas…
  • Su material a menudo se encuentra estropeado, sucio, tirado…
  • Aparece su nombre en graffitis o pintadas en las puertas del baño y en las paredes.
  • Rehúsa decir por qué se siente mal, puede insistir en que no le pasa nada o usar pretextos para justificar su estado. Oculta su problema.
Otros indicadores de cyberbullying
  • Recibe llamadas telefónicas extrañas que le ponen nervioso/a y cuyo origen oculta.
  • Parece alterado/a después de estar utilizando el ordenador.
  • Se muestra alterado/a después de ver un mensaje de texto en su móvil.
2. Tener espacios de comunicación con los hijos e hijas para detectar la posible situación de bullying escolar
3. Actuar
Infografía bullying consejos para padres

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En lo referente a las actuaciones con los hijos e hijas:
  • Lo primero y más importante que podemos hacer como madres y padres ante la posibilidad de que nuestro hijo o hija esté sufriendo una situación de acoso escolar es la escucha activa. Que nuestros hijos e hijas se sientan acogidos, escuchados y no juzgados, es un elemento crucial para afrontar cualquier tipo de dificultad.
  • Conocer los miedos, dudas e inseguridades que tienen nuestros hijos e hijas ante la posible situación de bullying, nos ayudará a proporcionarles una información adecuada sobre el tema y sobre las actuaciones más adecuadas.
  • Si se han producido lesiones físicas acudir al médico para que pueda atenderlas y realizar un parte de lesiones.
  • Es importante que los hijos sean parte del proceso de toma de decisiones y sientan que tienen capacidad para decidir y opinar, es mejor que comprendan los pasos que hay que seguir ante una situación de bullying y que conozcan las opciones, en vez de imponerles lo que tienen que hacer.
  • Refuerza a tus hijos por haber contado lo que les estaba sucediendo. Afianza en ellos la idea de que se puede afrontar esa situación y que juntos como familia vais a buscar una solución.
  • Valorar el estado emocional de nuestro hijo e hija, instarle a expresar lo que siente y lo que necesita. Consultar a nuestros hijos e hijas si les gustaría que buscáramos ayuda externa de un profesional de la Psicología, especializado en estas cuestiones, para ayudar en el proceso y en las posibles dificultades derivadas de la situación de bullying.
En lo referente a actuaciones con el centro:
  • Poner en conocimiento del centro la situación y las acciones que se van a llevar a cabo, y obtener una información completa de las medidas que tomará el centro ante la situación. En este punto es importante que tengamos una actitud conciliadora y colaboradora con el centro. Es conveniente tener, con el tutor o tutora, una comunicación fluida y regular para conocer cómo evoluciona la situación.
  • Identificar en el Centro Educativo las personas de apoyo para el niño o niña. Los centros educativos cuentan con un protocolo de actuación ante el bullying.
  • Si tras la puesta en conocimiento de los hechos al centro educativo la situación continúa, el siguiente estamento al que podemos recurrir es la Inspección Educativa.
  • Y finalmente, como mecanismo de protección, podemos recurrir a la denuncia, si las medidas no han sido suficientes o no tienen el alcance que consideramos necesario.

Lo que NO hay que hacer ante una situación de acoso escolar

  1. Nunca se debe poner en duda el relato de nuestro hijo e hija cuando nos cuenta que está viviendo una situación de agresión por parte de sus compañeros o compañeras.
  2. No restarle importancia a lo que nos dice “venga hijo sólo son bromas”, “no le des tanta importancia, si lo hacen para jugar”, etc.
  3. No instar a hacerse amigos de su agresor para que deje de pegarles “venga invítalo a casa o a tomar algo, intenta jugar con él para que podáis conoceros mejor”.
  4. No regañar por no haberlo dicho antes a la profesora o profesor, porque lo más probable es que tengan miedo a las represalias “¿y no has ido a decírselo al tutor?”.
  5. No “tomarse la justicia por su mano” yendo a hablar con el agresor o con sus padres.
  6. No culpar de lo sucedido a nuestro hijo o hija y acusarles por dejarse pisar o por no saberse defender.
  7. No obligar a acudir a fiestas o lugares de encuentro a los que no quiere ir porque puede estar el agresor o agresores.
  8. No hablar con amigos o familiares delante de él o ella de la situación que está sucediendo, con sorpresa, dramatismo o tono jocoso: “Fíjate lo que me dice la niña que la pasa, ¿y ahora qué hacemos?” “Pues ahora me dice que una compañera no la deja en paz, pues lo de toda la vida, tendrá que aprender a defenderse”. “Vamos a tenerlo que cambiar de colegio porque cuando te cogen manía no te sueltan”.

¿Qué puede ayudar a mi hijo o hija a fomentar un contexto que evite situaciones de bullying?

  1. Enseñar a nuestros hijos que la empatía es un componente esencial en la interacción social. “Ponerse en los zapatos del otro” nos ayuda a comprender lo que es adecuado hacer y no hacer.
  2. Fomentar una autoestima sólida y estable que ayude a que conozcan sus fortalezas personales en la interacción con los iguales.
  3. Favorecer que sean tolerantes e inclusivos ante lo diferente o desconocido.
  4. Promover en el ámbito familiar una comunicación abierta y fluida, para que nuestros hijos sientan que la familia es un contexto en el que compartir sus miedos e inseguridades, al igual que sus logros. Enseñarles a comunicarse de manera asertiva con sus iguales: aprender a decir no o hacer y recibir críticas de forma adecuada.
  5. Facilitar la expresión emocional en la familia, que sienta que pueden hablar de lo que necesitan con su padre y su madre. Tratar de erradicar “la ley del silencio” y favorecer la “ley de la expresión”.
  6. Ofrecer estrategias para favorecer un proceso sano y adecuado de regulación emocional, convirtiéndonos en figuras que les ayuden a detectar lo que están sintiendo, aceptarlo y comprender cómo sus emociones repercuten en sus acciones.
  7. Informarles de recursos externos a los que pueden acudir y recomendar a sus compañeros.
  8. Fomentar el respeto al otro y al rol que representa el profesorado.
¿Qué puede ayudar a mi hijo o hija a fomentar un contexto que evite situaciones de bullying en la escuela? Le hemos preguntado a la psicóloga experta Clic para tuitear

¿Qué podemos hacer los padres y madres en una situación de bullying escolar?

Es muy importante que enseñemos a los niños y niñas estrategias de afrontamiento ante situaciones de este tipo, hacerles entender que pueden ser parte de la prevención y de la solución. Que si detectan esta situación en cualquier compañero o compañera, pueden hacer algo para que esa situación cese: hablar con el tutor o tutora, poner en conocimiento de sus padres lo que ocurre, para que les ayuden a saber qué hacer, o dar apoyo moral a la víctima y no fomentar el aislamiento, entre otras cosas.

No ayudamos a nuestros hijos e hijas recomendando cosas como “ese no es tu problema”, “hazte el que no ve nada”, “si te preguntan no te metas que van a ir a por ti”. Esto promueve que en su edad adulta se conviertan en agentes pasivos ante delitos.

Y para la buena convivencia y el sostenimiento de un bienestar global es necesario (y por qué no decirlo, obligatorio ante la ley) ser agentes activos y de cambio, si presenciamos situaciones delictivas. Es un aprendizaje responsable que entre todos podemos construir.

En relación al acoso escolar, hemos definido las claves esenciales para ayudar a los padres a afrontar una situación tan compleja y adversa: ¿Qué señales identificar? ¿Cómo actuar? ¿Qué hacer y no hacer en relación a los hijos? Clic para tuitear

Conclusiones

El objetivo de este artículo es informar sobre cómo podemos actuar cuando sospechamos o tenemos indicios de que nuestros hijos o hijas están viviendo una situación de bullying escolar.

No obstante, es importante señalar que estas situaciones son muy complejas y generan en el menor o la menor, un elevado impacto psicológico, pudiendo aparecer síntomas de ansiedad y depresión, baja autoestima, problemas para la regulación de las emociones o dificultades en las relaciones interpersonales.

Es recomendable consultar con un profesional de la Psicología, experto o experta en acoso escolar, para que realice una valoración del estado psicológico de nuestro hijo o hija, para estudiar si es recomendable el inicio de una intervención psicológica que reduzca el impacto sufrido y promueva fortalezas, aprendiendo habilidades para afrontar la situación de bullying, si se está inmerso en ella, o prevenirla si el contexto escolar es proclive a ellas.

Y no quiero terminar sin indicar que los padres y madres, como es natural, se ven muy afectados por el sufrimiento de sus hijos o hijas, y que pueden aparecer sentimientos de culpa, impotencia, ira, indefensión, problemas de comunicación con los hijos o conflictos en la pareja, que pueden, también, requerir de un asesoramiento que ayude a gestionar –a nivel emocional– de forma más efectiva estas situaciones y procesos.

Más información en Psicología y Psiquiatría

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Fomentar espacios comunes entre padres e hijos, para la observación, la comunicación, y el conocimiento de nuestros hijos e hijas, ayuda a la detección temprana de cualquier indicio de acoso u otras problemáticas, además de estrechar los vínculos familiares.

Autora

Psicóloga Madrid Beatriz PiñasBeatriz Piñas

Psicóloga Sanitaria. Especialista en intervención clínica. Experta en desórdenes emocionales.

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Recuerda que el contenido de este artículo es información, y aun siendo científico y riguroso y estar elaborado por un equipo de expertos y expertas, tiene un carácter formativo, educativo o divulgativo, y no puede ser utilizado o interpretado como diagnóstico psicológico o médico. En el ámbito de la Salud son fundamentales los especialistas y profesionales acreditados que siempre valorarán las características individuales de cada persona.

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