Cómo están cambiando nuestras emociones durante esta pandemia

Cómo están cambiando nuestras emociones durante esta pandemia

(Tiempo de lectura 7 minutos)

El termómetro de las emociones o termómetro emocional es un recurso visual que, apoyándose en fotografías, ilustraciones, “emoticones” u otras imágenes, entrena la habilidad para identificar y definir las emociones.

En este momento tan especial en nuestras vidas –convivir con el COVID-19–, he recordado este recurso, el termómetro emocional, una técnica de gran utilidad en la educación emocional de niños y niñas, muy útil para iniciarles en el descubrimiento de las emociones y, a partir de ahí, en el aprendizaje de la expresión y la regulación emocional, un aprendizaje que, por otro lado, nos ocupará toda nuestra vida de adultos.

¿Por qué, en este momento, he recordado esta técnica, que sobre todo se utiliza en Psicología Infantil? ¿Estoy diciendo, de algún modo, que en este período de Pandemia, somos como niños o niñas ante las emociones que estamos sintiendo?

No, ni mucho menos, no somos niños o niñas. Todos tenemos recursos y experiencia para afrontar dificultades. Pero estamos viviendo una extraordinaria situación, completamente nueva a muchos niveles, y es normal que las emociones que sintamos nos desconcierten, no las acabemos de comprender, de reconocer, no sepamos identificarlas, expresarlas o regularlas. De algún modo esta situación de Pandemia, ante tantas y cambiantes emociones, nos está invitando a replantearnos nuestro estado emocional, a reconocernos de nuevo emocionalmente, a descubrir qué estamos sintiendo, a concretar por qué lo estamos sintiendo y cómo podemos expresarlo y manejarlo adecuadamente.

Termómetro emocional: Cómo cambian nuestras emociones

Regular nuestro termómetro emocional

Muchas personas que conozco y muchos de mis pacientes me expresan su tristeza, su temor, su incertidumbre ante lo que está sucediendo y, sobre todo, ante lo que pueda venir. Dudan de sus emociones, no saben si deberían sentirlas con esa intensidad y si es normal que se mantengan en el tiempo.

La emoción que va adquiriendo mayor protagonismo es la tristeza. El miedo que sentíamos durante el período mas grave de la pandemia –la crisis sanitaria y el confinamiento– se ha reducido en parte –aunque comienza su ascenso de nuevo–, pero ha dado paso a una base de consolidada tristeza.

Esta tristeza tiene que ver con el duelo que todos y todas estamos haciendo por la pérdida de la vida tal y como era, tal y como la vivíamos. También por la pérdida de familiares, de trabajo, de poder adquisitivo… pérdidas nuestras o de personas de nuestro entorno mas cercano.

No es posible estar ajenos a esta nueva realidad que todos y todas experimentamos. Es normal que nuestro “termómetro emocional” nos indique que algo está pasando en nuestras vidas.

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La omnipresente pandemia en nuestras vidas

las emociones en la nueva normalidad

Una paciente que ha vuelto recientemente de vacaciones me decía que para ella el período vacacional era un paréntesis, una ruptura con la rutina laboral y familiar, pero que, esta ocasión, no lo había percibido así, sentía que casi nada había cambiado durante las vacaciones, como si no las hubiera disfrutado del todo, y eso la entristecía mucho, la hacía sentir abatida y desesperanzada.

Es normal sentirse así. En primer lugar, por diferentes motivos, muchas personas no han podido disfrutar de vacaciones. Y aquellas que lo han hecho, han modificado la elección del lugar o del estilo de vacaciones en función de la Pandemia. De igual modo en muchos pueblos no han podido celebrarse las fiestas del lugar, eventos muy asociados a este período estival.

Por otro lado, vayamos a donde vayamos de vacaciones, habremos tenido que oír noticias sobre el COVID-19 y todo nos recuerda constantemente esta nueva situación, esta “nueva normalidad”.

La vuelta al colegio de los mas pequeños, significa nuevas medidas y protocolos de prevención, y una situación que implica diferencias en la forma de relacionarse, jugar y estudiar, para los niños y niñas, y que, indudablemente, va a significar, para las madres y los padres, una fuente más de incertidumbre y temores. Y la tristeza de las madres y padres por los besos y el contacto más directo que por ahora se van a perder.

También en el espacio laboral se han introducido cambios. Nuevos procedimientos y sistemas de trabajo, medidas de prevención y relación laboral, teletrabajo para muchas personas, que significa nuevas formas de trabajar, como la autogestión del tiempo, la pérdida del contacto más directo con los compañeros y cierto aislamiento laboral, etc.

Y hasta nuestro ocio ha cambiado. Salimos a comer, a tomar algo en una terraza, pero se mantiene cierto estado de alerta. Atentos a protegernos y a proteger.

«Estamos aprendiendo a reconocer y aceptar nuestras emociones, a valorar las cosas importantes que quizá antes no valorábamos. Necesitamos, más que nunca, gestionar nuestras emociones». Julia Vidal, psicóloga sanitaria Clic para tuitear

Las emociones: nuestro sistema de adaptación a los cambios

Termómetro emocional: mensajes de las emociones

Estamos tristes porque no podemos abrazar a un ser querido, porque, por responsabilidad, nos quedamos en casa, o evitamos quedar con amigos o familiares. Porque no podemos salir de fiesta. Porque vemos tiendas o negocios cerrados…

Es indudable que esta Pandemia está produciendo extraordinarios cambios en nuestra vida, y los cambios producen emociones. Son nuestro sistema de adaptación. Ellas –las emociones– nos envían mensajes para indicarnos cómo adaptarnos a lo que nos está sucediendo.

  • El estrés orientará nuestra atención, nos llevará a organizar nuestros recursos y nos preparará para la acción.
  • El miedo será nuestro aliado, nuestro mecanismo de protección.
  • La tristeza nos ayudará a asimilar lo que está sucediendo y con ella elaboraremos también nuestras pérdidas y a buscar otros estímulos nuevos.
  • La preocupación promueve la ocupación. La culpa eleva nuestra responsabilidad, nos invita a no tener comportamientos de riesgo que dañen a otros.
  • La esperanza, la ilusión, la alegría, nos da energía y estímulo para afrontar las dificultades, para ser creativos en posibles soluciones, etc.

Siempre he dicho que las emociones no son negativas o positivas, son agradables o desagradables, favorables o desfavorables, pero todas ellas son necesarias, son útiles.

Las emociones son nuestro sistema de adaptación a los cambios. En esta situación de pandemia nos envían mensajes. La clave es identificarlos, comprenderlos y responder adecuadamente Clic para tuitear

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La clave radica en cómo manejamos estas emociones, cómo identificamos y comprendemos los mensajes, adaptativos, que nos envían, y qué hacemos con ellas, con qué conductas y pensamientos respondemos a ellas, y finalmente, cómo las regulamos y las usamos a nuestro favor.

6 consejos básicos para ajustar nuestro termómetro emocional

Gestión Emocional frente a la Pandemia:

  1. Reconoce y expresa cómo te estás sintiendo.
  2. Busca alternativas de expresión emocional y de contacto con los que quieres. Potencia otras formas de contacto.
  3. Aprende de la experiencia pasada.
  4. Céntrate en lo que sí puedes hacer.
  5. Mantén unas expectativas alentadoras.
  6. Trata de ver esta situación como una oportunidad para aprender y crecer personal y emocionalmente.
La pandemia está afectando a nuestras emociones: miedo, incertidumbre, tristeza… ¿Cómo podemos ajustar nuestro estado emocional? La psicóloga nos propone 6 estrategias Clic para tuitear

6 infografías esenciales para mejorar nuestro bienestar emocional

4 técnicas para vivir sin miedo Clic y amplia 3 técnicas de fortaleza psicológica Clic y amplia 5 competencias emocionales Clic y amplia Técnicas para superar tus miedos Clic y amplia 5 Técnicas frente a la incertidumbre Clic y amplia 8 Atributos de las personas resilientes Clic y amplia

Estamos aprendiendo a reconocer y aceptar nuestras emociones a valorar las cosas importantes que quizá antes no valorábamos. Conecta con las emociones favorables que aparecen, emociones como esperanza, solidaridad, empatía, apoyo…

Ser resiliente, no significa sólo resistir, la resistencia es pasiva, soportar la adversidad sin hacer nada, mientras que la resiliencia es activa. Seamos resilientes, revisemos nuestro termómetro emocional y pongámonos en acción.

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Autora

Psicóloga Madrid. Julia VidalJulia Vidal

Psicóloga habilitada Sanitaria. Directora del Centro de Psicología en Madrid Área Humana. Especialista en Ansiedad y Estrés. Experta en Emociones y Salud.

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