¿Por qué nos mentimos? Psicología del Autoengaño

(Tiempo de lectura 12 minutos)

El término economía pareciera estar dirigido especialmente al mundo de las finanzas, pero hay una entidad que actúa fundamentalmente bajo la premisa de la economía: nuestro cerebro. Del mismo modo que la economía de nuestro cerebro explica cómo funcionan las ilusiones ópticas –ya sabéis una imagen que nuestro cerebro interpreta de un modo diferente a como es en realidad–, el autoengaño es explicado desde el mecanismo de nuestro cerebro que podríamos denominar «economía emocional». Vamos a explicar cómo funciona el autoengaño, cuál es su origen, de qué forma actúa, cómo genera los denominados sesgos en Psicología, o cómo se relaciona con el concepto de disonancia cognitiva.

Y lo vamos a hacer con un vídeo, en el que hemos incluido una explicativa animación y también un role-playing, una simulación de un diálogo entre psicóloga y paciente, para comprender cómo funcionaría el autoengaño en la relación de pareja.

Audio podcast: “Autoengaño. Cuando nuestro cerebro nos miente”

El Autoengaño [Transcripción del vídeo]

Autoengaño, sesgo y disonancia cognitiva

¡Hola! ¿Cómo estáis? Pensando en el tema del que quiero hablaros hoy, me he dado cuenta que es uno de los que mejor representa un aspecto que trabajo casi todos los días en consulta… el autoengaño.

Hoy en día, sigue habiendo un montón de mitos sobre lo que hace un psicólogo o psicóloga en las sesiones.

Y uno de los mitos más habituales es el que nos representa como personas que sólo hacemos preguntas y nunca las contestamos.

Es muy típico de película:

¿Por qué me dices esto? ¿Por qué crees que te lo digo?

¿Qué tengo que hacer? ¿Qué piensas tú que tienes que hacer?

¿Sería bueno cambiar de trabajo, Jose? ¿Qué significa cambiar de trabajo?

La verdad es que los psicólogos y psicólogas también respondemos a las preguntas. Y a mi, una de las que me encanta responder es: “Jose, ¿crees que me estoy autoengañando?”.

Y me encanta responderla porque en mi trabajo trato de entender cómo funciona nuestro cerebro, y el autoengaño es uno de los mecanismos que mejor realiza nuestro cerebro.

Y por no cumplir el mito, no os dejo la pregunta sin responder.

La respuesta corta es… SI, NO LO DUDES, TE AUTOENGAÑAS

Me encanta responder preguntas en consulta, y una de las que respondo casi a diario es: Jose, ¿crees que me estoy autoengañando? Mi respuesta es: 'Si, no lo dudes, te autoengañas' José Serrano, nos habla de autoengaño en este vídeo 📹 Clic para tuitear

¿Para qué querría mentirme mi cerebro?

Vamos a pensar ¿para qué querría mentirme mi cerebro?

En procesos básicos de percepción, nuestro cerebro nos engaña muchas veces. Por ejemplo, la interpretación que hace de lo que ven nuestros ojos es la base de las llamadas ilusiones ópticas.

Mirad estas imágenes.

Ilusión óptica. Nuestro cerebro nos miente


Las líneas horizontales son paralelas, aunque nuestro cerebro nos diga que no lo son.

¿Y aquí, qué os parece esta otra ilusión óptica?

Otra increible ilusión óptica


El cerebro lo que hace es interpretar lo que es la opción más fácil para él. Se basa en lo que ya conoce de la realidad, lo que ya ha visto.

¿Por qué? Por pura economía, por ahorro de energía, hace la interpretación que requiere menos esfuerzo.

Pues al igual que el cerebro interpreta visualmente de forma económica y nos engaña, funciona de un modo parecido cuando interpreta los acontecimientos que nos van sucediendo en la vida y también nos autoengaña.

Os planteo una situación para que veamos cómo funciona el mecanismo de autoengaño.

¿Por qué creéis que nos resulta tan difícil cambios importantes? Por ejemplo, cuestionar nuestro actual trabajo y tomar la decisión de cambiarlo.

Ejemplo de autoengaño. Cambiar de trabajo

Os planteo la situación. Lleváis bastante tiempo sintiendo que en vuestro trabajo no estáis satisfechos o satisfechas, digamos que no estáis nada bien.

Hay dos opciones:

  1. La primera. Me digo: “Bueno no está tan mal el trabajo. Tal y como están las cosas me puedo dar por satisfecho, porque hay trabajos peores. Mejor me quedo, a saber qué me voy a encontrar, y si lo voy a encontrar. Me tengo que adaptar a esto”.
  2. Y hay una segunda opción: “Estoy desaprovechando mi capacidad. No fue esto para lo que estudié tanto tiempo. No evoluciono, ni aprendo nada. Las perspectivas de crecimiento personal y profesional son muy limitadas. Mejor cambio”.

Ante este dilema nuestro cerebro evalúa qué conlleva una y otra respuesta:

  1. Si mi respuesta es la primera… «bueno, no está tan mal”… lo único que tengo que hacer es seguir como estoy. Tendré que soportar momentos de mayor o menor malestar. Trataré de no darle muchas vueltas al asunto. Y convertir en cierto que “bueno, mi trabajo no está tan mal”.
  2. Pero si voy por la segunda opción. Si el miedo no impide que mi respuesta sea: quiero cambiar de trabajo, entonces empieza la acción: elaborar mi currículo, indagar cómo está el sector, mejorar mi formación, prepararme para realizar entrevistas, pasar los nervios de las entrevistas… Esta respuesta es más costosa, ¿no?

Cómo nos engaña nuestro cerebro

La respuesta más frecuente tiende a ser la primera: “Bueno, no está tan mal, me quedo como estoy”. ¿Y por qué? Por lo mismo que decíamos antes, por ahorro de energía. ¿Y qué tipo de energía? Energía Emocional.

Nos autoengañamos para evitar lo que creemos que será más desagradable a nivel emocional.

El autoengaño y nuestras creencias. ¿Cómo funciona el autoengaño?

Vídeo sobre autoengaño y disonancia cognitiva

Os cuento cómo funciona el autoengaño. Percibimos la realidad a partir de nuestras creencias. Tenemos creencias sobre cómo somos, cómo son los demás y cómo serán nuestras relaciones con ellos.

Y estas creencias están influidas por la experiencia que hemos tenido, por los aprendizajes. De tal modo que, si se han dado aprendizajes negativos, las creencias están en consonancia.

Por ejemplo. Imaginad que he escuchado desde pequeño que soy muy torpe, y he terminado por creer que todo lo que me ha sucedido –accidentes y demás– es por mi torpeza.

Si esta es mi creencia y está arraigada: ”Jose, es que eres muy torpe”. Todo lo que ocurra lo voy a interpretar desde esa creencia.

“Seguro que meto la pata”.

“Esta oportunidad la he perdido por lo torpe que soy”.

“Esto me ha salido bien, pero ha sido por suerte. Porque en realidad que torpe soy”.

“Los demás son muy hábiles, sin embargo, en esto sigo siendo el más torpe”.

Para una persona cuya creencia es: ”Soy muy torpe”, volviendo al ejemplo inicial, cambiar de trabajo requerirá un esfuerzo tan grande, un malestar tan grande enfrentarse a eso, que tu cerebro, automáticamente, valorará qué es mejor opción, el decirse: “No te muevas, tu trabajo no está tan mal”.

Alimentar una creencia, incluso aunque sea negativa, aunque sea ese “Soy torpe” siempre gasta menos energía que enfrentarse y cambiar esa creencia.

Introducir cambios, cuestionar las creencias, esperar a ver que sucede si hago cosas de formas distintas a lo que me pide el cuerpo, volver a introducir cambios, proponerme nuevas creencias…

Es decir, reajustar nuestros sistemas de pensamientos y creencias, requiere mucha energía. Y por eso, en muchas situaciones de nuestra vida, el cerebro valora que la opción más factible, la menos costosa emocionalmente, es el autoengaño.

Supón que no estás nada a gusto en tu trabajo. Tienes 2 opciones: Adaptarte y convencerte de que no estás tan mal o que es arriesgado cambiar. O actuar y propiciar el cambio. ¿Tú qué harías? En este vídeo 📹 hablamos de autoengaño Clic para tuitear

¿Tan malo es autoengañarse?

Y si todos nos autoengañamos, la siguiente pregunta es ¿Pero es tan malo autoengañarnos?

La respuesta corta es… NO. Al igual que sucede en la percepción visual, el cerebro suele interpretar aceptablemente la realidad. No tendría sentido cuestionarnos constantemente, en cada momento, y analizar todo lo que vemos.

Del mismo modo, analizar las creencias, realizando un análisis minucioso de cada cosa que nos pase en la vida, tampoco tendría sentido. Porque supondría un desgaste enorme. “¿Me gusta la playa porque realmente me gusta…o me autoengaño y soy más de montaña?”. Pues no lo se.

Pero sí podemos estar atentos a pistas, indicios que nos pueden señalar qué tendencia tienen nuestros autoengaños.

Es importante pensar en la frecuencia y en las consecuencias de nuestra forma de autoengañarnos. ¿Nos limita en nuestras relaciones? ¿Condiciona tomar decisiones? ¿Impide alcanzar metas o poner en marcha proyectos?

El problema de no tener conciencia de nuestros autoengaños es nuestras creencias se van alimentando de forma automática, se van fortaleciendo. Y también las creencias negativas. Al no cuestionarlas, se hacen más definitivas. Se van confirmando y se produce lo que en Psicología llamamos el “sesgo de confirmación”.

Una y otra vez me confirmo que “soy torpe”. Volviendo a este ejemplo. Si me siento torpe, inseguro por mi creencia de que soy una persona poco hábil, realizaré un trabajo con muchas dudas, con poca determinación… y probablemente cometeré más errores. Y al cometerlos diré: “Ves. Es que soy tan torpe, no tendría que haber cogido este trabajo”. Con lo que reforzaré mi creencia, y la próxima vez que quiera enfrentarme a un trabajo similar lo haré todavía con mayor inseguridad. Y así se forma el bucle del autoengaño.

En el origen del autoengaño hay un mecanismo que trata de evitar el coste emocional al afrontar las dificultades de la vida. ¿Eso significa que no es tan malo autoengañarse? Nos responde el psicólogo en este vídeo 📹 Clic para tuitear

¿Cómo enfrentarse al autoengaño?

¿Y cómo podemos enfrentarnos al autoengaño? Pues rompiendo el bucle.

Hay que empezar por algún sitio. Y uno muy bueno es el autoconocimiento. ¿Cómo se produce en mi el autoengaño? ¿En qué circunstancias? ¿Ante qué situaciones o personas sucede con más frecuencia?

A partir de ahí, empecemos a analizar las creencias que sostienen ese autoengaño.

Y si te conoces bien, sabrás en qué te autoengañas, para qué se da ese autoengaño, y podrás empezar a manejarlo.

Tienes que tener muy presente tu historia de vida y los aprendizajes que se han dado en ella. Y conociendo esos aprendizajes, conocerás tus creencias, tus esquemas de pensamiento y tus reacciones automáticas ante ellos.

Y cuando conoces estos esquemas y puedes poner consciencia en ellos, empezar a manejarlos y entrenar otras alternativas.

¿Cómo podemos enfrentarnos a un mecanismo psicológico y emocional como es el autoengaño? El psicólogo nos lo explica en este vídeo 📹 Clic para tuitear

¿Merece la pena el esfuerzo por cambiar?

Desafiando al autoengaño. Acepta el reto

Pregunta importante: ¿Merece la pena el desgaste que implica conocerse y manejar mis autoengaños?

Yo no tengo dudas, pero para que vosotros podáis responderos quiero proponeros un role-playing, una técnica de aprendizaje.

Le he pedido a mi compañera Natalia que me ayude, y siendo ella también psicóloga, uno haremos de paciente, otro de psicólogo o psicóloga. Y vosotros coged vuestra propia respuesta.

Role-playing: Autoengaño en la relación de pareja

Role-playing sobre autoengaño en relación de pareja

Psicóloga: ¿Y cómo crees que está afectando la relación de pareja en tu estado de ánimo?

Paciente: Bueno, está afectando porque desde hace un tiempo no me estoy sintiendo bien.

Psicóloga: ¿Y qué crees que puede estar pasando entre vosotros?

Paciente: A ver, entre nosotros estamos bien. La relación en sí está bien. Lo que pasa es que hay muchas cosas: los horarios, llegar cansados, los niños… Al final todo eso afecta a la relación.

Psicóloga: Es decir estáis bien entre vosotros, pero no estás a gusto con la relación…

Paciente: A ver, es verdad que te decía que no estoy a gusto. Y no estoy a gusto desde hace un tiempo. No se. Me cuesta pensar en que la relación no esté bien. Ya hay muchas cosas que hay que ajustar. Y pensar que la relación es una de ellas… Me cuesta. Y me da miedo. Me da miedo pensar que las cosas estén mal. Incluso que podríamos llegar a tener que separarnos.

Psicóloga: Y ese miedo, en parte, es normal. Pero lo importante es identificarlo para poder evaluarlo y llegar a trabajarlo para buscar una serie de soluciones.

Hay lo tenéis: una misma situación con dos afrontamientos bien distintos… Podéis sacar vuestras propias conclusiones.


Icono de informaciónInformación extra

La disonancia cognitiva

¿Qué significa el término «disonancia cognitiva» y qué relación tiene con el autoengaño?

En 1957 el psicólogo Leon Festinger publicó «Theory of Congnitive Dissonance» (Teoría de la Disonancia Cognitiva). Una obra que ha sido estudiada desde distintas áreas de la Psicología, especialmente desde la Psicología Social.

El término disonancia cognitiva se relaciona con la tensión, malestar o inquietud que se percibe ante el conflicto entre pensamientos, creencias y conductas que son divergentes o discordantes.

Las personas tendemos a que nuestro sistema de creencias, pensamientos y conductas esté en sintonía. Es decir que todo encaje a la perfección. Y esta tendencia está basada, como explico anteriormente, en la economía emocional que impulsa nuestro cerebro.

Es por este motivo que tendemos a reducir al mínimo los conflictos o contradicciones que tanto malestar nos producen. ¿Cómo lo hacemos? Una de las formas es el autoengaño.

En sus estudios, Festinger, observó que ante un comportamiento que entra en conflicto con una creencia –disonancia cognitiva–, la respuesta es cambiar la creencia para que se ajuste al comportamiento. Es decir preferimos autoengañarnos, cambiando la creencia, para adaptarnos –justificarnos– a ese comportamiento que nos genera malestar.

Es importante explicar que cambiar una creencia también puede ser aprendizaje. Cambiamos nuestra creencia porque la experiencia nos está informando de que ya no es válida para explicar nueva información. En este caso no nos autoengañamos, sino que actuamos con inteligencia ante los nuevos datos que la realidad nos ofrece, esto es ampliar nuestro conocimiento.

Un ejemplo de respuesta inadecuada a la disonancia cognitiva podría ser el hecho de fumar. Todos y todas sabemos que fumar es malo. Se produce por tanto una disonancia cognitiva entre la conducta –fumar– y nuestra creencia: fumar es muy perjudicial para nuestra salud. La respuesta a esta disonancia cognitiva podría ser cambiar la conducta: dejar de fumar, pero esta no es una tarea fácil; lo que nos lleva a una acción menos costosa: cambiar la creencia y decirnos –por ejemplo– «tampoco fumo tanto» «mi padre fumaba muchísimo y estaba bastante sano» «no todo el mundo que fuma termina mal» «a ver si no voy a poder tener algún pequeño vicio».

Ante la disonancia cognitiva, en muchas ocasiones, terminamos en el autoengaño.

¿Sabes que es la disonancia cognitiva? ¿Y sabias que preferimos cambiar una creencia para que se adapte a nuestra conducta, antes de cambiar la propia conducta? En este vídeo 📹 hablamos de la psicología del autoengaño Clic para tuitear

Autor

Psicólogos Madrid José SerranoJosé Serrano

Psicólogo Sanitario. Experto en trastornos del estado de ánimo, estrés y ansiedad.


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