Predispuestos a la acción… o a la evitación ¿Tú cómo actúas?

Predispuestos a la acción… o a la evitación ¿Tú cómo actúas?

(Tiempo de lectura:  11  minutos)

La vida nos pone constantemente ante situaciones en las que actuar de un modo u otro marca diferencias. De una forma más o menos consciente tomamos decisiones sobre cómo hacerlo. Nos ponemos en acción o nos quedamos paralizados –quedarse parado también es una forma de actuar–, expresamos nuestra opinión o nos callamos, cambiamos las cosas o esperamos a que cambien solas: decidimos la acción o la evitación.

Los estresores que cada uno, o cada una, percibimos hacen que demos una respuesta distinta. Ante el mismo suceso, diferentes personas darán diferentes respuestas, pero podríamos decir que hay dos grandes categorías en la forma de manejar las dificultades: con acción o con evitación. O dicho de otro modo, tendemos a vivir con un estilo de afrontamiento activo o lo hacemos con un estilo de afrontamiento evitativo.

Seguramente a la mayoría de nosotros nos gustaría que, frente a ese conflicto con nuestro compañero de trabajo, fuéramos capaces de dirigirnos a él, con serenidad y firmeza, y hablarlo, decirle lo que opinamos y esperamos. O ir a esa fiesta a la que nos acaban de invitar, y en la que queremos estar, aunque creamos que podríamos sentirnos incómodos. Incluso nos encantaría aceptar ser una de las que hablen en ese evento que tanto nos importa.

Pero lo que muchas veces sucede es que el malestar, el temor, las inquietudes que nos produce pensar en la situación, hace que la evitemos. Nos decimos: Bueno ya cambiará de actitud el compañero de trabajo, o tal vez estaré más confiada para la próxima fiesta, o creo que no estoy preparada para hablar en público.

Transitamos por la vida afrontando nuestros pequeños y grandes estresores percibidos de formas muy distintas. Algunas no nos permiten avanzar ¿Y tú, cómo lo haces?

Acción o evitación… Una de las dos tendencias ante la vida nos suele llevar más lejos ¿Tú cómo actúas? Clic para tuitear

VÍDEO: La Evitación ¿Una forma de afrontar la vida?


AUDIO: «La Evitación». ¡Escúchalo!

¿Qué es la Evitación?

¿Qué es la evitación?

La evitación es una forma de actuar –o tal vez debería decir que es una forma de no actuar–. Ante situaciones incómodas, que nos estresan, que suponen una amenaza o temor.

Podemos distinguir 3 tipos de evitaciones

  1. La Evitación Conductual. Esta es la más reconocible, la que podemos identificar con más facilidad, ya que es una respuesta de inacción. No hablamos en público, no nos subimos a un avión… o no damos nuestra opinión en una conversación.
  2. La Evitación Cognitiva. En este caso es el pensamiento el que interviene: evitamos pensar sobre aquello que nos hace sentir mal. En vez de valorar el problema y reflexionar sobre este, para afrontarlo, lo rehuimos, nos decimos: Prefiero no pensarlo. Pero “no pensar” no es tan sencillo. Para lograrlo, buscamos vías de escape, alternativas que atrapen nuestra atención: ver la televisión o navegar por internet.
  3. La Evitación Experiencial, o evitación emocional. Esta es la que resulta menos detectable por los demás, incluso, por nosotros o nosotras mismas. La evitación emocional significa evitar sentir las emociones displacenteras. Hemos hablado en otras ocasiones de la dificultad que tenemos para gestionar y autorregular las emociones displacenteras, pero hay personas que manifiestan una clara respuesta evitativa frente a estas emociones: miedo, angustia, ira… Y para evitarlas, se lanzan con vehemencia, de un modo compulsivo, hacia actividades que pueden ser poco saludables, como la bebida o el juego, incluso hacia otras, normalmente saludables, pero que, realizadas sin medida son perjudiciales: comer compulsivamente (lo que se denomina «comer emocional«), practicar deporte de un modo inadecuado o excesivo (vigorexia), etc.

Quiero destacar que las tendencias evitativas, si se mantienen en el tiempo y afectan a nuestra vida, pueden convertirse en problemas más o menos incapacitantes.

También hay un trastorno psicológico, donde la evitación está en su máximo nivel, se conoce (así aparece actualmente en el DSM 5) como Trastorno de la Personalidad Evasiva, aunque también puedes encontrarlo con las denominaciones de Trastorno Evitativo de la Personalidad o sencillamente como Trastorno Evitativo.

¿Cuál es la mejor forma de afrontamiento?

Es la evitación tu forma de afrontamiento

Ante estresores, incomodidades o problemas, además de la evitación, hay otras formas de abordarlos, algunos tienen muy poca utilidad e incluso pueden producir consecuencias:

  • La confrontación violenta, en la que nos expresamos con agresividad, con comportamientos hostiles, irritabilidad o descargando nuestro malestar y mal humor contra otros.
  • La búsqueda de una solución en una fuente externa, que nos dé las respuestas que nosotros no hemos hallado. Es el caso de acudir a ideologías, sectas o doctrinas muy restrictivas.
  • Siendo autodestructivos. Centrándonos en la negatividad, la culpa o la resignación.

Pero también hay formas útiles de afrontamiento:

  • Buscar el apoyo y consejo de otras personas. Contando tus sentimientos a familiares y amigos, pidiendo orientación sobre tu situación.
  • Relativizar el problema y ver lo más positivo de la situación, para bajar los niveles de angustia y estar en mejor disposición, con más recursos para el afrontamiento.
  • Aceptar la situación, siendo coherentes y consecuentes con la parte de responsabilidad que hemos podido tener, y a partir de ahí actuar desde la consciencia.
  • Decidirse por la acción: buscar soluciones al problema, analizar la situación y buscar los pasos a seguir, confiando en nuestros recursos para resolverla. Decidir si necesitamos ayuda experta y buscarla.
'Prefiero evitármelo' ¿Crees que es la mejor forma de afrontar lo que nos sucede en la vida? Le preguntamos a Julia Vidal. Psicóloga Clic para tuitear

¿Por qué es importante identificar esta tendencia a la evitación, saber más sobre ella?

Tener información, conocimiento nos ofrece oportunidades. Cuando somos conscientes de nuestro funcionamiento, de nuestras tendencias, podemos hacer algo para cambiarlas.

Si conoces las consecuencias que, a medio y largo plazo, tienen determinadas formas de pensar y actuar, como es la evitación, estás en disposición de tener la motivación y la voluntad para cambiarlas.

Estas tendencias evitativas, si no las corriges, pueden limitarte. Tal y como he indicado antes, la evitación, de mantenerse en el tiempo puede derivar en problemas que afecten decisivamente a tu vida.

También algunos problemas como la ansiedad social, o fobia social, se mantienen como consecuencia de una tendencia evitativa sostenida en el tiempo

¿Qué consecuencias tiene un estilo de afrontamiento evitativo?

La evitación no resuelve los problemas

Evitar algo que debes resolver, es estar dándole vueltas al problema para volver al mismo sitio Clic para tuitear

Antes de nada quiero explicar que la evitación puede ser una respuesta adaptativa. Evitar una pelea donde está en riesgo nuestra integridad. O evitar, si eres un adicto al juego, acudir a lugares donde se juegue, o relacionarse con jugadores, son respuestas adecuadas, convenientes, adaptativas.

La evitación ha de considerarse una tendencia desadaptativa siempre atendiendo a factores como la propia situación, la frecuencia o el modo en el que afecta o limita nuestra vida cotidiana.

En este sentido, la evitación puede interferir y condicionar nuestro bienestar emocional.

Pensemos en la siguiente situación. Te han propuesto acudir a una fiesta, pero estarán algunas personas ante las que temes no estar a la altura y prefieres no acudir. Aunque te gustaría mucho estar con esas personas, conocerlas mejor y que te conocieran.

Si la respuesta a esta situación, y a otras de este tipo, es la evitación, aunque obtendrás un beneficio inmediato –no sentir vergüenza o malestar frente a esas personas en la fiesta–, es evidente que a medio plazo no solucionas el problema. Es más, es probable que cada vez te sientas más inseguro o insegura, y que cada vez acudas a menos fiestas.

Cuando afrontas las situaciones conflictivas con la evitación, no sólo no solucionas el problema que esconde tu malestar, sino que no te das la oportunidad de conocer más sobre esa dificultad: cómo te sientes en diferentes situaciones –no todas serán igual–, cuáles son tus habilidades sociales –para mejorarlas–.

Cuando afrontas las dificultades en vez de evitarlas, aunque las primeras veces resulten algo incómodas o difíciles, te estarás dando oportunidades para entrenar y mejorar tus recursos, y como todo entrenamiento irá produciendo, poco a poco, una mayor sensación de control, autoconfianza y autoestima.

Muchas veces, a mis pacientes, cuando se quejan de una situación incómoda, les sugiero que lo vean en forma de oportunidad.

La vida acaba de darte una oportunidad, con todos los ingredientes necesarios, para entrenar esa habilidad que tanto vas a necesitar en tu vida.

¿Por tanto, la evitación es un tema importante?

La evitación es un tema clave, juega un papel fundamental en Psicología y en el desarrollo óptimo de tu vida.

En mi trabajo, como psicóloga, en la mayoría de los casos que atiendo, veo que, la evitación, participa en casi todos los problemas y dificultades psicológicas, y que dejar de evitar produce cambios muy notables hacia el bienestar.

No somos conscientes de hasta qué punto, la evitación, es una respuesta que nos acompaña con frecuencia. Cuando estamos tristes no queremos que nos vean. Si sentimos que nuestro cuerpo no nos gusta disminuimos nuestra vida social. Si nos produce angustia relacionarnos con los demás, nos aislamos…

Otro proceso en la evitación es lanzarse a actividades que nos permitan “huir” de aquello que nos genera malestar. En ocasiones, estas actividades, por su intensidad o su contenido, pueden ser perjudiciales, llegando a convertirse en adictivas: compras compulsivas, problemas con el juego o ludopatías (videojuegos, bingo, apuestas…), adicción al sexo o consumo de sustancias (drogas, tabaco, alcohol, etc.).

¿Qué consecuencias tiene este estilo de afrontamiento o tendencia evitativa?

Tenemos una predisposición a hacer frente a la vida de una forma característica. Es decir, cada persona, ante un evento estresante, tiene una estrategia de afrontamiento diferente.

Según Lazarus y Folkman, “el afrontamiento del estrés es el esfuerzo cognitivo o mental y conductual que realizamos las personas para manejar las demandas que nos exigen determinadas situaciones externas (ambientales, estresores) o internas (estado emocional como la angustia, ira o tristeza)”.

Algunas investigaciones destacan que, en las personas que usan como estrategia de afrontamiento la huida o la evitación, se observa una menor inteligencia emocional, y un inadecuado manejo de la adversidad. Los datos apuntan a que estas personas tienen un mayor pronóstico de estrés y depresión a largo plazo.

Otros investigadores, en el campo de la Psicología, afirman que evitar, en una situación de estrés agudo o puntual, puede llevar a un estrés crónico y a la aparición de desórdenes emocionales. (Escamilla, Rodríguez y González, 2009; Piqueras, Ramos, Martínez y Oblitas, 2009).

En un artículo publicado por Bonifacio Sandín y Paloma Chorot, se exponen los resultados que encontraron en personas con ansiedad, cuya forma de afrontar el estrés eran estrategias de escape o evitación centradas en sus emociones. Frente a otras personas sin problemas de ansiedad, donde se veía que su afrontamiento habitual era evaluar la situación, y proponer una solución al problema.

Si huimos del miedo no podemos habituarnos a él, ni le damos la oportunidad de que se extinga. (Foa y Kozak)

¿Qué características tienen las personas con personalidad evitativa o tendencia a la evitación?

Yo destacaría 6 características que comparten las personas con tendencia a un afrontamiento evitativo:

  1. Menor desarrollo de las habilidades y recursos personales.
  2. Baja autoconfianza. No creer en las capacidades propias para resolver los problemas o las situaciones incómodas o difíciles.
  3. Miedo a sentir emociones displacenteras. Al sentir que no pueden gestionarlas, las evitan de forma automática.
  4. Rechazo a sentir emociones intensas en ellos y en los demás. Baja autorregulación.
  5. Creer que los problemas son algo terrible y excepcional en la vida. Esta creencia les hace sentirse amenazados y bloquearse ante las dificultades.
  6. Baja resiliencia ante la adversidad. Sentirse fragilidad e impotencia ante una situación incómoda o problemática.
Podemos distinguir 3 tipos de evitación o de personalidad evitativa. Y 6 características que comparten las personas con esta tendencia ¿Cuál es tu forma de afrontar las dificultades? Clic para tuitear

¿Qué recomendarías frente a la evitación?

5 estrategias frente a la evitación

Antes de nada, indicar que, más allá de estas recomendaciones, la solución a un estilo de afrontamiento evitativo –más aún si afecta de forma considerable a tu vida o hay un Trastorno de Personalidad Evasiva o Trastorno Evitativo–, requiere de información y asesoramiento profesional, para diseñar y dirigir un programa de entrenamiento con calidad científica.

No obstante, puede ser muy útil, a modo de orientación, conocer algunas estrategias para disminuir nuestras tendencia evitativas.

Os recomiendo 5 estrategias

Infografía sobre la Evitación

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  1. Interpreta de forma más realista las situaciones que percibes como estresantes. Prueba a discutir tus propias creencias automáticas. Por ejemplo, si dudas ir a una fiesta a la que acaban de invitarte, un primer pensamiento automático sería: Voy a hacer el ridículo, no conozco a casi nadie. Pero un pensamiento alternativo podría ser: Habrá mucha gente que también vaya por primera vez, y seguramente estarán deseando hablar con alguien, alguien como yo.
  2. Obsérvate, toma nota de lo que sueles hacer, de cómo reaccionas en diferentes circunstancias. Esto te hará ser más consciente, y es un paso fundamental para realizar pequeños cambios.
  3. Analiza las consecuencias que ha podido tener para ti la evitación de determinadas situaciones. Valora si esa evitación, aunque te haya producido un alivio instantáneo, va a generarte un problema mayor, a medio o largo plazo. Piensa en lo que te has perdido por evitar.
  4. Aprende y practica nuevas formas de afrontamiento, diferentes para cada situación: cuantas más formas tengas aprendidas para poder reaccionar, más posibilidades tienes de afrontar mejor las situaciones.
  5. Aprende a pensar sobre tus emociones de un forma diferente. No es lo mismo pensar que tus emociones son horribles y que con urgencia hay que dejarlas de sentir, a pensar que las emociones no son peligrosas y que podemos tolerarlas y sentirlas aunque sean incómodas.
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Conclusión

La evitación puede limitar y alterar nuestra vida. Esta tendencia se relaciona con otros factores psicológicos: pensamientos, conductas, emociones… Por eso, en ocasiones, no es fácil comprender el funcionamiento de la evitación, y sobre todo, no es sencillo cambiar un estilo de afrontamiento que puede estar muy instaurado en nosotros y nosotras.

Las psicólogas y psicólogos conocemos bien esta tendencia y los factores que influyen en ella, la determinan o la originan y sobre todo cómo sustituirla por otra actuación más eficaz.

Siempre es una buena idea contar con un programa y una orientación, efectivos, para aprender y entrenar estrategias más adaptativas de afrontamiento, que potencien tus recursos personales, que te sirvan de prevención en las dificultades emocionales y en definitiva, te aproximen a tu mejor versión de ti mismo o de ti misma.

'La evitación es una tendencia que nos limita. Conocer los factores que la originan y mantienen, e iniciar un plan para cambiar esa forma de afrontar la vida, nos puede llevar a logros asombrosos'. Julia Vidal. Psicóloga Clic para tuitear

Autora

Psicóloga Madrid. Julia VidalJulia Vidal

Psicóloga habilitada Sanitaria. Directora del Centro de Psicología en Madrid Área Humana. Especialista en Ansiedad y Estrés. Experta en Emociones y Salud.

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