(Tiempo de lectura 11 minutos)Jean-Paul Sartre, filósofo y escritor francés, hablaba de “la angustia de decidir”. Cada día tomamos decisiones constantemente: qué ropa ponernos, qué comer, qué ruta elegir o con quién tomar un café. La mayoría son intrascendentes, son automáticas y no les prestamos atención. Sin embargo, hay decisiones que nos hacen detenernos, nos generan dudas, incertidumbre, incluso angustia. En estas decisiones: las trascendentes, se pone en valor nuestra capacidad en la toma de decisiones.
Tomar decisiones relevantes pone en marcha un complejo proceso de nuestra mente. No solo elegimos, sino que lo hacemos interactuando con emociones, pensamientos, experiencias, valores, creencias, relaciones sociales…
¿Te has encontrado alguna vez paralizada o paralizado frente a una elección importante? ¿Has tenido miedo a equivocarte, con una sensación de bloqueo que te impide avanzar? ¿Has sentido angustia durante días, tras tomar una decisión, por pensar que era la equivocada? Entender cómo funciona el proceso de decidir y qué estrategias contribuyen a hacerlo de forma más eficaz, puede marcar la diferencia entre quedar atrapados en la duda o avanzar.
En este artículo veremos qué hace tan difícil decidir, qué ocurre en el cerebro, cómo influyen ciertos rasgos de personalidad, cuáles son los errores más comunes y qué técnicas psicológicas nos permiten afrontar los bloqueos, incluso, en las decisiones más difíciles.
Y recuerda: «No tomar decisiones es ya una decisión».