Claves para comprender la necesidad de arrancarse pelo

Claves para comprender la necesidad de arrancarse pelo

(Tiempo de lectura 11 minutos)

Hoy en día, los desórdenes emocionales siguen siendo un tema tabú, un secreto que se esconde, que genera vergüenza y culpa, y que produce, en muchos casos, rechazo en una parte de la sociedad, que no demuestra la necesaria empatía y comprensión, o mira para otro lado. Pero también es cierto que la anticipación de ese rechazo hace que las personas que padecen este tipo de problemas, no se atrevan a visibilizarlo, y esto también frena que conozcamos más el problema y a las personas que lo tienen. La OMS celebra cada año el Día Mundial de la Salud Mental, para recordarnos que “la Salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. El componente emocional y psicosocial de la Salud es fundamental. Dedicamos este Blog al conocimiento y prevención de los trastornos y dificultades que afectan al componente psicosocial de la Salud. Un grupo de estas dificultades provocan un gran desconcierto, desde luego en quienes las padecen, pero también en las personas que las observan: son los trastornos que se relacionan con el control de los impulsos, y que generan conductas y comportamientos repetitivos e indeseables, que alteran completamente nuestra cotidianidad, son los denominados trastornos obsesivos-compulsivos. Y en esta ocasión, quiero hablaros de uno de ellos, uno en el que la persona no puede dejar de arrancarse el pelo –sobre todo de la cabeza o de las cejas–, es la tricotilomanía.

La tricotilomanía un trastorno más frecuente de lo que creemos

Los estudios indican que la tricotilomanía es un trastorno psicológico cuya prevalencia está entre el 1% y el 4% de la población mundial. En España se estima que más de 1 millón de personas padecen este trastorno que impulsa a arrancarse el pelo.

En mi consulta atiendo a personas con tricotilomanía. Observo los esfuerzos que hacen para resistirse a esta compulsión por arrancarse el pelo, y más allá de las consecuencias físicas que este trastorno genera –zonas en las que el pelo deja de crecer– , confirmo los intensos sentimientos de culpa y de indefensión que les produce el problema, al igual que la vergüenza que sienten al no poder explicar a su entorno por qué no pueden controlar estos impulsos, llevándoles a hacer grandes esfuerzos por esconder señales cómo las calvicies.

Algunos de mis pacientes lo explican de este modo:

No puedo dejar de pensar en el pelo, me gusta tocarlo, acariciarlo… ¡Qué suave es! Pero termino arrancándolo. Siento relajación, después angustia, enfado, culpa. No me gusta ver las calvas que tengo. Me esfuerzo en taparlas, me da vergüenza verlas y que las vean. Me pongo diademas, pelo por encima. Aún así se notan. Me provoca mucha tristeza… ¿Podré dejar de hacerlo?

Empecé a arrancarme el pelo de pequeño. Recuerdo que me dijeron que si me soplaba las pestañas se cumplirían mis deseos. Así fue como comencé a quitarme pestañas. Quería que mis sueños se hicieran realidad y lo que pasó fue que empecé a hacer algo que no he podido dejar de hacer. No tengo pestañas y no consigo dejar que me crezcan. ¿Dejaré de hacerlo algún día?

Hay una respuesta científica a la pregunta que se plantea en las dos declaraciones anteriores, y es: Sí, se puede solucionar la tricotilomanía. De hecho los tratamientos psicológicos cognitivos-conductuales, están obteniendo eficacias superiores al 70%.

«Hay una respuesta científica a la pregunta ¿podré dejar de arrancarme el pelo?, y es SÍ, los tratamientos adecuados consiguen eficacias superiores al 70%». Mariola Bonillo, psicóloga sanitaria Clic para tuitear

¿Qué es la tricotilomanía?

Qué es la tricotilomanía

La tricotilomanía es un desorden psicológico que se caracteriza por la conducta compulsiva de arrancarse el pelo de forma frecuente.

La persona no puede resistirse a la tentación de hacerlo, ya que la compulsión es una respuesta a un estado emocional de tensión y que se ve compensado con una sensación de alivio y placer instantáneos –tensión y alivio, satisfacción, placer– , aunque estas emociones de compensación tienen una duración muy breve.

Esta patología fue descrita por primera vez por el psiquiatra francés Hallopeau en 1889, y aceptada como diagnóstico psiquiátrico en 1987.

Actualmente, se considera un subtipo de trastorno obsesivo compulsivo o TOC en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales de la American Psychiatric Association (APA), el DSM- 5.

La persona suele arrancarse el pelo de diferentes zonas del cuerpo. En las mujeres las zonas más habituales son, en primer lugar, el cabello, seguido de las cejas, pestañas, pubis, axilas y piernas.

En los hombres el pelo de la cara, del pecho y del abdomen.

Se suele dedicar mucho tiempo a tocar y tirar del pelo, uno a uno o en mechones.

En ocasiones intentan hacerlo a otras personas. (Sarmiento y Niño, 2012), o a muñecos, objetos o prendas que tengan hilos, pelusas, plumas, tratando de conseguir los mismos efectos psicológicos de alivio de la tensión.

También, hay personas que pueden adquirir el hábito de masticar –principalmente las raíces del cabello– o ingerir el pelo –se denomina tricofagia–.

La tricotilomanía es mucho más frecuente en mujeres, en una relación 10:1 (APA, 2013; Ruipérez y López, 2008). Se estima que hasta un 10% de las mujeres lo ha padecido alguna vez (Carina, 2010).

Una encuesta realizada por Pérez (2007) informa que la tricotilomanía suele aparecer en la preadolescencia, entre los 10 y 13 años, empezando en el 85% de los adolescentes antes de los 16 años; y que “los estudiantes son el porcentaje más alto de afectados, seguidos por una amplia diversidad de profesiones como agentes comerciales, ingenieros, arquitectos, etc.” (Pérez, 2007, p.1). Según Pérez (2007) el 95% de los encuestados no había podido estar más de 3 días sin tirarse del pelo, un 15% fue diagnosticado por un profesional, y el 61% conocieron el nombre del trastorno por sí mismos.

Se puede iniciar a cualquier edad y está relacionado principalmente con emociones como la ansiedad, el estrés y con la apatía o aburrimiento.

Causas de la tricotilomanía

Causas de la tricotilomanía

El origen de este trastorno compulsivo se encuentra en dos tipos de factores:

Predisposición genética a arrancarse pelo

Científicos de la Universidad de Duke en Estados Unidos –S Zuchner, M L Cuccaro, K N Tran-Viet, H Cope, R R Krishnan, M A Pericak-Vance, H H Wright & A Ashley-Koch. (2006)– identificaron mutaciones genéticas que causarían la tricotilomanía. Publicado en el artículo de la revista Nature: «SLITRK1 mutations in Trichotillomania».

Factores psicológicos en la necesidad de arrancarse pelo

  • Baja tolerancia a las emociones displacenteras: ansiedad, estrés, tristeza, aburrimiento, ira, rabia, culpa, frustración, vergüenza.
  • Dificultad para identificar y expresar las emociones, convirtiéndose el daño físico en la estrategia inmediata de regulación emocional –daño físico que encubre el daño emocional–.
  • Pensamientos obsesivos, hacia el pelo, hacia las prendas u objetos, hilos, pelusas, plumas…
  • Dificultad para controlar los impulsos.
  • Propensión a los rituales –tocarse el pelo, separar los mechones uno a uno, hacer “bolitas”, para finalmente arrancarlo–.
  • Autoestima vulnerable o desajuste en la autoconfianza.
  • Personalidad perfeccionista, exigente, impaciente.
  • Baja resiliencia ante las dificultades cotidianas –estudios, trabajo, relaciones interpersonales, familiares…–

Consecuencias de la tricotilomanía

Las consecuencias para la persona que padece este trastorno no sólo son de índole personal, sino también, social y familiar.

  • Agobio, angustia, estrés, tristeza, vergüenza, culpa.
  • Miedo a no conseguir dejar de hacerlo.
  • Frustración e insatisfacción ante los sentimientos de fracaso ante la dificultad.
  • Sentimientos de pérdida, ante el tiempo dedicado en pensar en el pelo, en tocarlo, arrancarlo, en tapar las calvicies –peinados, pañuelos, coletas, diademas, cortarse mucho el pelo, pelucas, pestañas postizas–.
  • Malestar gástrico si hay tricofagia o hábito de morder, masticar o ingerir el pelo, –sobre todo las raíces–.
  • Conductas de evitación. Evitar estar con la familia o con amigos, no ir a la peluquería, a la piscina, a la playa o algún lugar donde puedan verse las calvas.
  • Pérdida de autoconfianza y autoestima.
  • Conflictos en la familia. Bien por que no consiguen entender el problema, porque se sienten frustrados al no saber cómo ayudar, porque tienen una respuesta inadecuada: expresando reproches, impaciencia, planteando castigos… o por el contrario sobre protegiendo o desatendiendo el problema como si no sucediera nada.
  • Fobia social, distanciamiento social, aislamiento…

Factores que intervienen este trastorno obsesivo compulsivo: Modelo explicativo

Modelo explicativo

Factores que explican la tricotilomanía

Tratamiento de la tricotilomanía

Dejar de arrancarse el pelo es un aprendizaje.

Del mismo modo que la compulsión inicial de arrancarse el pelo se termina convirtiendo en un hábito arraigado, se puede iniciar el proceso inverso orientado a reducir y finalmente eliminar este mal hábito.

Los hábitos se fijan en base a la obtención de alivio y placer inmediato ante emociones desagradables, si logramos regular adecuadamente estas emociones –ansiedad y estrés, por ejemplo– y aplicar otras conductas saludables como respuesta, lograremos generar nuevos hábitos que sustituirán a los anteriores.

Hace años, la tricotilomanía, se consideraba una enfermedad crónica. Sin embargo, en la actualidad, se aplica con eficacia la terapia psicológica cognitivo-conductual que tiene evidencia científica y que obtiene resultados satisfactorios en más del 70% de los casos.

Los tratamientos pueden ser largos en aquellos trastornos en los que se ha generado un hábito muy arraigado. El entrenamiento y el aprendizaje en técnicas y estrategias de regulación y gestión emocional requerirá entonces de mayor esfuerzo y tiempo.

De cualquier forma, necesitaremos aprender a tolerar el malestar, a manejar el deseo, el impulso. Será muy importante entender cómo funciona una obsesión y una compulsión –base de los trastornos obsesivos compulsivos o TOC–. Comprender el proceso estímulo-respuesta, en el que, ante una emoción estímulo (tensión, agobio, aburrimiento), damos la respuesta (alivio, placer) de arrancarnos el pelo.

En este aprendizaje será importante reforzar nuestros esfuerzo, nuestros logros y la constancia, aunque tengamos momentos en los que cedamos al impulso.

En la estrategia frente a la tricotilomanía es importante ser conscientes de que el alivio que provoca arrancarse el pelo es un placer breve y momentáneo, que deja paso a un gran malestar, a sentimientos de culpa, que generan una tensión que, de nuevo, se alivia arrancándose el pelo otra vez, entrando en un bucle emocional que refuerza el trastorno. Uno de los objetivos del tratamiento es romper este círculo.

Además del propio tratamiento de la persona, es importante –incluso imprescindible– hacer participar en la estrategia de solución, al entorno familiar y social más cercano. Para que la persona pueda expresar sus emociones, recibir comprensión y empatía en los momentos difíciles, y refuerzo ante los logros y mejoras que vaya consiguiendo.

Respondemos a algunas de las cuestiones más importantes sobre la compulsión de arrancarse el pelo: ¿Qué es la tricotilomanía? ¿Cuál es su origen? ¿Cuál es su tratamiento? ¿Cuales son sus consecuencias? Clic para tuitear

5 Recomendaciones para identificar y afrontar la tricotilomanía

Infografía recomendaciones en la tricotilomanía

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Estas son algunas de las más importantes recomendaciones para identificar y afrontar este trastorno.

  1. Observa tus comportamientos. Con qué frecuencia te tocas el pelo y en qué ocasiones llegas a arrancarlo. Anota cada vez que te des cuenta que te has arrancado algún pelo. Es importante identificar tempranamente este hábito.
  2. Observa tus emociones. Dedica tiempo a identificar qué estas sintiendo. Estos impulsos afloran cuando sentimos agobio, aburrimiento, estrés, enfado o tristeza. Observa qué haces cuando te sientes así.
  3. Presta atención a qué te dicen tu familia y tus amistades, aunque la tendencia sea a evitarlo: si te tocas mucho el pelo o si se encuentran pelos en casa –en el sofá, en la cama, en el baño–.
  4. Se consciente de la dificultad que tiene no ceder al impulso. ¿Puedes controlarte? Trata de no engañarte, conocer cuál es el grado de tu compulsión te permitirá prevenir y poner en marcha la estrategia más adecuada a la realidad.
  5. Cuenta con un psicólogo o psicóloga especializado en tratamientos con evidencia científica, si la obsesión por el pelo es frecuente, si no logras controlar el impulso por arrancarlo, y el problema está empezando a interferir en tu vida.
5 Recomendaciones para identificar y afrontar la tricotilomanía, el trastorno obsesivo compulsivo que impulsa a arrancarse el pelo Clic para tuitear

Conclusiones sobre este trastorno obsesivo compulsivo

La tricotilomanía es un problema que se puede afrontar y superar. Sin duda podemos poner en acción nuestros recursos personales para hacerlo, pero, aunque la motivación sea alta, puede que no sea suficiente. Elegir y aplicar una estrategia eficaz de solución requerirá en muchos casos de conocimiento, experiencia y técnicas científicas adecuadas. El camino más eficaz puede ser contar entonces con un psicólogo o psicóloga.

Es importante que todos y todas aprendamos a detectar y afrontar los desórdenes emocionales de forma natural, sin sentir vergüenza o culpa, sin ocultarnos e incrementar más el sufrimiento.

Es conveniente compartir con las personas cercanas, de confianza, lo que nos pasa. Entre todos y todas, podemos avanzar en normalizar las dificultades emocionales y así comprender mejor cómo funcionan, cómo nos hacen sentir y en qué medida condicionan nuestra vida.

Sentir el apoyo y la comprensión de otros cuando nuestro bienestar emocional está afectado, es de gran ayuda para mejorar. Y normalicemos también, cada vez más, el contar con los profesionales de la Psicología, esto es fundamental, para avanzar en comprender y tratar las dificultades psicológicas.

Autora

Psicóloga Madrid. Mariola BonilloMariola Bonillo

Psicóloga Sanitaria. Sexóloga. Experta en Terapia de Pareja. Especialista en conflictos de pareja e intervención familiar.

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Recuerda que el contenido de este artículo es información, y aun siendo científico y riguroso y estar elaborado por un equipo de expertos y expertas, tiene un carácter formativo, educativo o divulgativo, y no puede ser utilizado o interpretado como diagnóstico psicológico o médico. En el ámbito de la Salud son fundamentales los especialistas y profesionales acreditados que siempre valorarán las características individuales de cada persona.

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