302019Abr
Carga mental y percepción de estrés en el hogar ¿Una cuestión de género?

Carga mental y percepción de estrés en el hogar ¿Una cuestión de género?

(Tiempo de lectura:  11  minutos)

Hay un concepto que se utiliza con frecuencia al analizar la salud laboral, en especial al analizar los factores psicosociales, este concepto es: carga mental.

Este término, que se refiere al conjunto de tensiones inducidas en una persona por las exigencias del esfuerzo mental y emocional en un determinado contexto, se ha extendido con rapidez, del espacio de trabajo, al ámbito familiar y doméstico. Y hay un dato relevante en relación a esta cuestión. Según el estudio realizado por “Próxima a ti” de P&G. Puedes leer este documento al final del artículo en nuestro visor de revistas Más información

El 71% de las mujeres sufre carga mental, y sólo el 12% de los hombres lo experimenta.

Aunque se está produciendo un cambio notable en la sociedad, aún hoy, la logística, planificación, coordinación y toma de decisiones en el hogar, incide más en las mujeres que en los hombres, y esta situación se intensifica con la maternidad. ¿Cómo podemos explicar esta realidad? Y lo que es más importante ¿qué la podemos hacer frente?

¿Por qué la carga mental en el hogar está afectada por el género?

La carga mental derivada de la gestión de múltiples tareas vinculadas con roles culturalmente asignados y asumidos tradicionalmente por las mujeres ha sido un tema relevante en recientes artículos periodísticos y medios de comunicación.

Se ha hecho énfasis en el esfuerzo mental y el trabajo cognitivo que conllevan diversas actividades y tareas en el ámbito doméstico y familiar, que realizan mayoritariamente las mujeres, en comparación con las asumidas por los hombres.

La lista de tareas y preocupaciones que suele ocupar la mente de muchas mujeres es interminable. Además de las propias de su desempeño profesional o laboral, se añaden las propias del cuidado del hogar que recaen con mayor intensidad en ellas.

Algunas de estas tareas, sin pretender ser exhaustiva, abarcan desde garantizar una adecuada alimentación, vestimenta, mantenimiento del hogar y salud de los miembros de la familia, hasta realizar funciones de apoyo escolar, consejo y apoyo emocional, relaciones sociales o el mantenimiento de lazos familiares y comunitarios.

Si bien, asistimos a grandes avances en las condiciones tendentes a conseguir una mayor igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, especialmente en el ámbito laboral, las transformaciones en el ámbito personal y doméstico, no siguen un recorrido paralelo y se siguen generando diferencias de género con impacto en la salud y calidad de vida de las mujeres.

Carga Mental: Perspectiva de género y Salud Psicológica

Los distintos roles y comportamientos de los hombres y las mujeres, se ven condicionados por normas y valores sociales y culturales, que generan diferencias de género.

Incorporar la perspectiva de género en la práctica psicológica, es una herramienta de análisis fundamental que nos está permitiendo identificar la repercusión de los roles de género en la salud psicológica y social, qué factores de riesgo existen, qué manifestaciones, su gravedad y frecuencia, y en general el impacto que tienen en la Salud Integral de las personas (OMS, 2002).

Viñeta Psicologos Madrid Os invito a leer el artículo en el que se recoge mi reciente estudio científico sobre esta cuestión: «Influencia de estereotipos y normas de género femeninas en la Salud Psicológica».

Desde esta perspectiva, la sobrecarga física, emocional y mental que supone un reparto desigual de los cuidados y responsabilidades en el ámbito familiar, y la conciliación de estas responsabilidades domésticas con las profesionales o laborales, es un tema gran relevancia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 1993) define la Salud Mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. E insiste en que “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

La OMS habla de un estado de bienestar subjetivo, autopercibido, en el que las emociones juegan un papel esencial. Y es a partir de esta concepción de la Salud, que quiero explicar la carga mental en el hogar y su relación con la percepción de estrés en las mujeres.

La carga mental en el ámbito doméstico y familiar

Carga mental en la familia

El concepto de carga mental surge en el ámbito del trabajo y la prevención de riesgos laborales. Se refiere a las demandas cognitivas o mentales que conlleva la realización de algunos trabajos y que afectan al bienestar físico y psicológico, que se pueden extrapolar al trabajo doméstico y familiar.

Entre las principales consecuencias de una inadecuada evaluación y gestión de la carga mental, destaca la fatiga mental, con disminución de la atención y la capacidad de concentración o la lentitud en procesamiento de información. Con el consiguiente aumento de la probabilidad de cometer errores o de que se produzcan accidentes laborales.

A nivel emocional, se incrementan reacciones displacenteras y síntomas de malestar como irritabilidad, nerviosismo, frustración, tristeza o ansiedad (Rolo González, Díaz Cabrera y Hernández Fernaud, 2009).

La carga mental menos visible y reconocida

También en el ámbito privado y doméstico, hay tareas y actividades que producen una notable sobrecarga y esfuerzo psicológico. La diferencia es que no suelen ser reconocidas de igual modo que en el ámbito laboral.

Es, en este espacio familiar y doméstico, donde la responsabilidad recae en mayor medida en la mujer, considerándose una obligación, asumida, incluso, por ella misma, con los consiguientes costes para su salud y bienestar (Amoroso, Bosch, Carrasco, Fernández y Moreno, 2003).

La planificación, organización y coordinación de muchas de las labores que conlleva el desempeño del rol de cuidado doméstico y familiar, supone manejar e integrar una gran cantidad información, con la necesaria participación de procesos y recursos cognitivos como atención, memoria, concentración…, con el notable esfuerzo psicológico que supone.

Además, por la propia dinámica de las responsabilidades y la necesidad de conciliar con otras actividades fuera del entorno familiar, se producen importantes presiones temporales: agendas, citas previas, fechas límite… que elevan el nivel de estrés.

Por ejemplo, es habitual que las madres se encarguen de tener en mente y en su propia agenda, el calendario de vacunaciones, controles rutinarios de salud, solicitud de inscripciones para actividades escolares y extra escolares, coordinación de actividades de distintos miembros de la familia, y un largo etcétera.

'La carga mental en el ámbito doméstico se comprende mejor si analizamos la relación entre las normas de género y su influencia en la salud emocional'. Marta Giménez. Dra. en Psicología Clic para tuitear

Investigación sobre implicación familiar

Implicación familiar y carga mental femenina

Más información en Psicología

«La implicación familiar en la educación: una herramienta de cambio»

Según un reciente estudio sobre la implicación familiar en la educación, realizado desde el Observatorio Social de «la Caixa», en el que han participado investigadores de la Universidad de Oviedo y la Consejería de Educación y Cultura del Principado de Asturias, se concluye que las mujeres están más implicadas en el día a día de los asuntos escolares de los hijos e hijas.

Este estudio destaca que «más del 90% del alumnado percibe el apoyo constante de su familia para el estudio y afirma que habitualmente habla con sus progenitores de su trabajo y resultados».

Las madres participan en estos procesos más que los padres. Algunos datos indican que el 80% de las madres se interesa habitualmente sobre cómo les ha ido en clase a sus hijos e hijas, mientras que este valor disminuye, prácticamente, un 20% en el caso de los padres.

Estas son algunas de las gráficas que indican estas diferencias:

Gráfico 1 implicación familiar

Gráfico 2 implicación familiar

Fuente: Estudio del Observatorio Social de «la Caixa»

3 características que definen la carga mental en el espacio doméstico y familiar

Características de la carga mental

La carga mental en el ámbito doméstico y familiar tiene 3 aspectos que conviene destacar:

  1. No es un trabajo reconocido. Al ser un trabajo mental y cognitivo en el ámbito privado, no está cuantificado, es en gran medida invisible y, por tanto, no suele ser valorado por parte de los miembros de la familia, y en ocasiones ni por la propia mujer, hasta que el grado de malestar sobrepasa un límite que es difícil de ignorar.

    Esto dificulta la propia identificación de las fuentes de estrés y por tanto de una adecuada gestión, con costes para la salud emocional, física y social de las mujeres.

  2. Genera un sentimiento de sobrecarga, de no poder llegar a todo lo que se tiene que atender. Este es un factor crucial, junto con la percepción de falta de control e impredictibilidad, y contribuye a un incremento de percepción subjetiva de estrés (Cohen, Kamarck, & Mermelstein, 1983; Lazarus, 1977).

    El resultado es que disminuye el grado de percepción de autoeficacia y afecta de un modo notable a la autoestima (McLean & Anderson, 2009). Uno de los investigadores más relevantes en el campo del estrés, Lazarus (1999), afirma que una persona presenta estrés, sólo, si lo que sucede impide o pone en peligro una meta importante, o transgrede expectativas altamente valoradas.

    En este sentido, las mujeres en el contexto del hogar, condicionadas por las normas de género femeninas –que han interiorizado y por tanto desean cumplir–, vivirán con elevado estrés no cumplir las expectativas y no llegar a realizar las tareas auto-impuestas.

  3. Es un trabajo poco gratificante. El tipo de tareas y demandas en el ámbito familiar y doméstico, por sus especiales características, conlleva afrontar contratiempos, esfuerzos de regulación emocional, solución de problemas, conflictos y sortear dificultades que, si bien constituyen sucesos menores, de moderada o baja intensidad, al ser frecuentes y cercanas, tienen una gran significación para la salud de las personas (Lazarus & Folkman, 1987; Sandín, 2003).

    Por otro lado, son actividades que no suelen generar la percepción de logro, de avance personal o de recompensa. Y al ser experiencias repetitivas e incontrolables, afectarán al bienestar, propiciando determinadas enfermedades físicas, psicofísicas o trastornos psicológicos como la ansiedad o la depresión (Molina-Jiménez, Gutierrez-García, & Hernández-Domínguez, 2008; Rozanski, Blumenthal, & Kaplan, 1999; Drantz, Kop, Santiago, & Gottdiener, 1996; Steptoe & Marmot, 2002).

Es muy importante ser conscientes de que las consecuencias de la excesiva carga mental, dependen de la percepción de cada persona de los estresores; y de los recursos y habilidades que hayan adquirido para afrontarlos.

3 características del trabajo realizado en el ámbito familiar o doméstico que generan estrés y que explica por qué la carga mental en el hogar afecta principalmente a mujeres Clic para tuitear

4 estrategias para hacer frente a la carga mental

4 estrategias frente a la carga mental

  1. Reflexionar sobre las normas y roles de género que incorporamos como propios y que guían nuestras metas, expectativas y modos de hacer. Y preguntarnos ¿contribuyen a nuestro bienestar? Al hacer este ejercicio, podremos revisar si estamos contribuyendo a estas desigualdades y plantearnos cómo contribuir a la solución.

    Pensemos en cómo asumimos como responsabilidades exclusivas cuestiones como el cuidado del orden, la limpieza, compras en el hogar, determinados cuidados de los hijos e hijas, el buen clima familiar o la organización de los eventos de la familia (fiestas de cumpleaños, reuniones familiares…). Estas cuestiones nos darán pistas sobre nuestras creencias y modos de pensar.

    Hazte algunas preguntas: ¿Hay obligaciones que asumes, sólo por ser mujer? ¿Deberías cumplir mejor determinadas funciones por ser mujer, dado que los hombre no tienen las mismas destrezas o su tiempo no está dedicado a temas «menores»?

    En ocasiones, podremos ir incorporando cambios en la delegación y asunción de responsabilidades, mejorando los modelos de convivencia basados en el buen trato y reconocimiento de las aportaciones del resto de los miembros de la familia.

  2. Identificar las estrategias de afrontamiento que utilizamos ante los problemas más habituales, y cambiarlas si no son las adecuadas.

    En general existe consenso en que las mujeres utilizan más y variadas estrategias para hacer frente a los problemas, si bien, se observa un predominio de aquellas orientadas a la emoción.Es importante analizar si estas estrategias están siendo adaptativas y eficaces, y están orientadas al cambio y a la solución.Algunas de estas estrategias desadaptativas son:

    La Rumiación.

    La Preocupación excesiva.

    La Evitación.

    La rumiación y la preocupación, son más frecuentes en mujeres (Mezulis, Abramsom, & Hyde, 2002; Nolen-Hoeksema, 1991; 2004) y constituyen estrategias, desadaptativas para la solución efectiva de problemas, que incrementan el malestar.

    Las estrategias que combinan la regulación emocional y un afrontamiento activo de los problemas son muy eficaces para la reducción del malestar.

  3. Identificar y cambiar ideas y creencias que nos estén perjudicando. En ocasiones, asumir de manera estereotipada roles de género femeninos, como la responsabilidad sobre el bienestar de los demás, conlleva actitudes y creencias disfuncionales sobre lo que depende de cada uno de cada una.

    Esto puede activar sentimientos de culpa, enfado, tristeza o ansiedad por no cubrir nuestras expectativas y por tanto, iniciar ciclos de pensamientos repetitivos, cíclicos y auto-referidos sobre las causas y las consecuencias, que lejos de aportar claridad sobre los problemas, incrementa el malestar emocional.

    Identifica lo que depende de ti y lo que no. Ajusta tus expectativas en el proceso. Ves paso a paso. Y mantén la comunicación con el resto de las personas implicadas en el trabajo doméstico y familiar.

Más información en Psicología y Psiquiatría

Si quieres saber más sobre la culpa | «La culpa: nuestro juez más implacable»
  1. Comunicación asertiva. Una adecuada comunicación, con asertividad y empatía, será fundamental para solicitar la participación en la gestión de tareas del hogar, la petición de cambios o la expresión de sentimientos.

    También para negociar y consensuar con nuestra pareja, hijos e hijas, aquellos aspectos que estén generando sobrecarga mental y, por tanto, malestar emocional.

    La colaboración y el consenso en el modo de gestionar las necesidades en el ámbito privado y del hogar, así como el cuidado de las relaciones y vínculos afectivos, permitirá avanzar en modelos más satisfactorios de relaciones y en el desarrollo personal de los miembros de la familia.

Viñeta Psicologos Madrid Os recomiendo leer el artículo de mi compañera Mariola Bonillo, experta en terapia de pareja «Comunicación en pareja: cómo hacer de ella el vínculo más duradero».

Infografía sobre estrategias frente a la carga mental

Clic para ampliar

Conclusiones

No quiero olvidar un tema básico: en todo proceso de cambio: es fundamental identificar y reconocer, por parte de todas las personas implicadas, que hay un problema, y que se debe participar activamente en la solución.

En el tema de la carga mental en el ámbito doméstico y familiar, la organización en el trabajo, la división de tareas y la asunción de responsabilidades son esenciales.

Somos seres interdependientes, seres sociales que sobrevivimos, nos desarrollamos, construimos y creamos en base a la cooperación y colaboración.

La capacidad para comprometernos en la asunción de tareas y responsabilidades, favorece el desarrollo de proyectos comunes, el crecimiento personal y el fortalecimiento de lazos y sentimientos de pertenencia.

Ser consciente del problema y tener la motivación para solucionarlo, no siempre es suficiente. En ocasiones, por la complejidad, los factores que intervienen, o por el momento personal en el que nos hallamos, podemos necesitar la orientación y el acompañamiento de una psicóloga o psicólogo. Mi recomendación es que valoréis siempre profesionales de la Psicología que en la práctica profesional incorporen la perspectiva de género y las más recientes investigaciones.

Estudio sobre Carga Mental en el Hogar

Puedes ver y descargar el pdf del estudio «Por una responsabilidad compartida» realizado por «Próxima a ti» de P&G, (clic en ).

Autora

Psicóloga Madrid. Marta GiménezMarta Giménez

Doctora en Psicología. Psicóloga Sanitaria. Especialista en Perspectiva de Género y Salud Emocional. Directora del Área de Investigación e Innovación de Área Humana.

Ponte en contacto con nosotrosEstamos a tu disposición para cualquier duda o consulta que desees hacernos | Psicólogos Madrid Centro de Psicología Área Humana

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