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Cómo lograr que las Redes Sociales no alteren tu bienestar emocional

Cómo lograr que las Redes Sociales no alteren tu bienestar emocional

(Tiempo de lectura 16 minutos)

Algunas de las más figuras más relevantes en las nuevas tecnologías, no dejan –o dejaban– que sus hijos e hijas usen dispositivos móviles, tabletas y Redes Sociales. ¿Qué nos estamos perdiendo? ¿Por qué Steve Jobs, Bill Gates, Tim Cook –actual CEO de Apple– o el creador de Twitter, desaconsejan a sus familias el uso de las Redes Sociales? ¿Son perjudiciales las Redes Sociales? Vamos a analizar en este artículo un tema tan complejo como actual: la relación entre Redes Sociales y Salud Mental, tratando de responder a si afectan a nuestro bienestar emocional. Y si lo hacen ¿en qué circunstancias nos perjudican y cómo podemos evitarlo y prevenirlo?

Algunos datos y estadísticas sobre Redes Sociales y Salud Mental

Estadísticas sobre influencia de las Redes Sociales

Distintos estudios, como el publicado en Journal of Youth and Adolescence –Revista de la Juventud y la Adolescencia– realizado sobre más de 500 estudiantes de secundaria en Estados Unidos, encontraron que aquellos que pasaron más tiempo en las Redes Sociales tenían mayores niveles de ansiedad, depresión y soledad, independientemente de la plataforma social que usaran.

A conclusiones similares han llegado estudios como el realizado por el Observatorio del Estudiante de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en el que se estudió el impacto de las Redes Sociales en la Salud Mental de los estudiantes universitarios, o el realizado por investigadores de la Universidad de Tel Aviv en el que se obtuvieron más de 430.000 respuestas de estudiantes universitarios para valorar la influencia de Facebook en su bienestar emocional –Fuente: MIT Management Sloan School–.

En todos estos estudios se concluye que podría existir una influencia negativa de las Redes Sociales en el bienestar emocional de los y las jóvenes.

Las estadísticas de ciberacoso han crecido de forma alarmante en los últimos años. Un estudio del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) observó que los niños y niñas que experimentan ciberacoso tienen más del doble de riesgo de suicidio.

La Royal Society for Public Health encontró que las Redes Sociales pueden tener un efecto negativo en la autoestima y el bienestar emocional de los y las jóvenes, especialmente por el “mecanismo” de comparación con las imágenes “perfectas” que se comparten en estas plataformas.

En definitiva, numerosos estudios realizados por prestigiosas instituciones apuntan a que las Redes Sociales pueden presentar riesgos para los usuarios y usuarias si no se usan de manera responsable y se toman medidas para proteger la privacidad y el bienestar emocional.

¿Significa esto que las Redes Sociales son negativas? No, por supuesto que no, esto sería tan poco riguroso como afirmar que las interacciones sociales son negativas. Lo que nos dicen los estudios es que, en determinadas circunstancias y usadas de determinada forma, podrían serlo.

Y para comprender cómo y por qué se producen estas consecuencias es necesario entender la especial naturaleza de las Redes Sociales, sus características propias, sus mecanismos de interacción –likes, seguidores, emojis, viralidad, virtualización, fakes, haters… – y su relación con la psicología de las personas: nuestros sesgos de pensamiento, tendencias de conducta…

Empecemos por valorar los posibles riesgos de las Redes Sociales.

Estudios apuntan a que reducir el tiempo en Redes Sociales mejora el bienestar emocional. ¿Significa qué son malas las redes? ✅ Todas las respuestas Clic para tuitear

Algunos riesgos de la Redes Sociales desde la Psicología

Riesgos de las Redes Sociales

Vamos a analizar los riesgos para el bienestar emocional de las personas, y vamos a ir desde los más evidentes, a aquellos que pueden pasar más desapercibidos o resultar menos visibles.

Adicción a las Redes Sociales

Las Redes Sociales pueden ser altamente adictivas. Puede llegar a constituir un problema tan importante como otras adicciones, como a las drogas o al juego.

Hay 3 elementos que lo favorecen:

  1. La accesibilidad. Cuanto más accesible más poder adictivo.
  2. Dispara la dopamina en nuestro organismo. Estímulos positivos que provienen de los likes, corazones, seguidores…
  3. El refuerzo intermitente. Estos refuerzos, dopamina o bienestar, aparecen de forma discontinua y breve, lo que genera la necesidad de tener nuevos estímulos, nuevos refuerzos.

Las Redes Sociales pueden consumir una elevada cantidad de nuestro tiempo y de nuestra energía, y en consecuencia afectar a nuestra productividad o limitar nuestra actividad en el mundo real si concentramos todo nuestro tiempo en la Red.

Esto puede afectar de forma notable a nuestro bienestar emocional, ya que nuestro bienestar se ve supeditado al éxito obtenido en las Redes Sociales, de forma que si no logramos objetivos de “aprobación” –likes, corazones, seguidores…– podemos sentir un elevado malestar y frustración, sobre todo, cuando no tenemos un sistema de compensación o equilibrio mediante otros estímulos o acontecimientos motivadores y agradables en el mundo real.

Si todo lo positivo que nos sucede proviene de las Redes Sociales, si estas fallan –por ejemplo tenemos una mala experiencia que provoca un “abandono” creciente de nuestros seguidores–, vamos a tener la “percepción” de que todo nuestro mundo se tambalea. En cambio, si tenemos amistades y lugares a los que acudir en el mundo real, este contratiempo en las Redes Sociales será importante, pero no será trascendental en nuestras vidas.

Ciberacoso y vulneración de la Privacidad

Las Redes Sociales proporcionan un medio cuyas características tecnológicas facilitan el acoso y la intimidación.

Una de las ventajas que brinda la tecnología para difundir con facilidad y comodidad la información –imágenes, sonidos, vídeos, acontecimientos, experiencias…–, es también un riesgo si no se tienen los conocimientos o las precauciones adecuadas.

La seguridad es muy importante en las Redes Sociales, ya que son un medio capaz de recopilar y almacenar una gran cantidad de datos personales, que pueden ser utilizados para fines no autorizados.

El ciberacoso o la vulneración de la privacidad pueden tener en las personas –sobre todo en la adolescencia– devastadoras consecuencias.

El crecimiento alarmante en las estadísticas de suicidios en adolescentes apunta también a las Redes Sociales. Según los estudios realizados, el incremento de la ideación suicida está directamente relacionado con el ciberacoso o ciberbullying.

Otro ejemplo de ciberacoso que está adquiriendo relevancia en los últimos años es el denominado «sexting» –cada vez más frecuente–, y que se refiere a extorsionar con la revelación de mensajes –imágenes o texto– con contenido de carácter sexual.

Desinformación y manipulación

Las Redes Sociales son un espacio en el que se propagan con gran facilidad las noticias falsas, la desinformación, muchas veces, interesada y premeditada.

Un estudio del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) concluye que las noticias falsas se propagan 6 veces más rápido que las noticias verdaderas.

Este mecanismo hace que muchas personas se vean expuestas a contenidos inapropiados y muy peligrosos para ellas, por diferentes motivos, algunos tan evidentes como no tener la edad adecuada para acceder a esos contenidos, en otras ocasiones, porque son contenidos perjudiciales para personas que padecen determinados desórdenes emocionales.

Por ejemplo, hay espacios en la Web y en Redes Sociales dedicados a hacer proselitismo de comportamientos, hábitos alimentarios, conductas… que pueden ser devastadores para personas con Trastornos de la Conducta Alimentaria, TOC (Trastornos Obsesivos Compulsivos), ideación suicida…

Comparación social

Comparación social en Redes

Este es, seguramente, uno de los riesgos más complejos, de mayor alcance a nivel psicológico y, por otro lado, que más desapercibido podría pasar.

Las Redes Sociales, por su mecánica, basada en sistemas como los seguidores, likes, viralidad… son un espacio que fomenta y motiva la comparación.

Se puede llegar a tener una falsa percepción en Redes Sociales, interpretando que el reconocimiento –likes, corazones, seguidores…– es lo que somos realmente.

La aprobación social en las Redes se convierte en el objetivo fundamental y para lograrla entramos en dinámicas que van a afectar gravemente a nuestra autoestima y a nuestra autoconfianza.

En los últimos años se viene utilizando el término «dismorfia de Snapchat» –también se habla de «dismorfia de Instagram» o «dismorfia del selfie»– que hace referencia a personas que desean parecerse a su propia imagen retocada mediante los filtros digitales, hasta el extremo de que presentan estas imágenes digitales como modelo para realizarse retoques de cirugía.

Os aconsejo la lectura del artículo que explica que es la Dismorfia o Trastorno Dismórfico Corporal.

Merecen especial atención recientes filtros digitales que mediante el uso de IA (Inteligencia Artificial) aplicada a la generación de imágenes, es capaz de modificar de forma extraordinariamente realista nuestra imagen en las Redes Sociales haciendo una especie de cirugía digital.

Es fácil imaginar en qué medida nuestra autoestima puede verse afectada al sustituir nuestra imagen real por una imagen «irreal» que creemos que es la que necesitamos mostrar.

Los modelos de belleza se construyen y se difunden, fundamentalmente, a través de las Redes Sociales. Una paciente que acudía a consulta me decía: “Entras en Instagram, te comparas y piensas en hacerte mil retoques”.

Hemos señalado algunos de los riesgos relacionados con el bienestar emocional, pero la pregunta es ¿por qué somos tan vulnerables en las Redes Sociales? ¿Son las propias Redes Sociales, sus características, o son nuestros rasgos de personalidad, los factores psicológicos, nuestros comportamientos, los que nos hacen más frágiles?

Aclarando conceptos: los sesgos y las Redes Sociales

Sesgos y Redes Sociales

Un documental muy interesante –aunque también muy controvertido–: «El dilema de las Redes Sociales», explica que las Redes Sociales, en un principio, fueron creadas con un objetivo muy loable: facilitar y mejorar la comunicación entre las personas. Pero que han ido evolucionando, fundamentalmente por cuestiones de índole económica, hacia objetivos comerciales, nada altruistas, y que pueden llegar a ser muy negativos para las personas.

¿Por qué las Redes Sociales son tan eficaces en “atacar” las fragilidades de las personas? Podríamos decir que aprovechan los denominados «sesgos psicológicos».

Los sesgos psicológicos son patrones de pensamiento o procesos cognitivos que median en nuestra percepción, juicio o razonamiento e influyen en nuestras elecciones o toma de decisiones.

Los sesgos están relacionados con factores de distinta índole –emociones, educación, cultura…–. En Psicología una de nuestras labores es identificar estos sesgos, comprender su origen, cómo nos afecta, y establecer estrategias para aceptarlos o modificarlos si perjudican a nuestra calidad de vida.

Pero volvamos a las Redes Sociales, cómo se relaciona la capacidad de las Redes Sociales para influirnos, con nuestros sesgos psicológicos. Veamos algunos ejemplos.

El «sesgo de confirmación» es la tendencia a buscar, interpretar y recordar información que confirma nuestras creencias y prejuicios previos.

Las Redes Sociales crean «burbujas» que retroalimentan nuestros puntos de vista y de las que es difícil escapar. Por ejemplo, si creemos en el “ideal de belleza” que representa un cuerpo muy delgado, aunque no sea saludable –en sí mismo, o por nuestra biología y morfología–, tenderemos a conectar con aquellas cuentas y páginas que refuercen nuestra creencia, aumentando nuestro malestar y frustración, al no alcanzar ese “modelo”, que no cuestionamos ya que no disponemos de información alternativa.

Otro sesgo que aprovechan las Redes Sociales es el «sesgo de disponibilidad». Este sesgo se refiere a la tendencia de las personas a basar sus decisiones en la información más accesible y “llamativa”, en vez de buscar información más objetiva o científica, y que, probablemente, sea menos “atractiva” o que requiera más esfuerzo localizar.

Las Redes Sociales son capaces de crear verdaderos espectáculos de desinformación y además hacerlos llegar de forma muy intensiva y rápida.

Muchas veces esta desinformación forma parte de estrategias muy bien diseñadas para lograr sus objetivos comerciales o ideológicos.

Por último, un sesgo que las Redes Sociales saben usar con gran eficacia es el «sesgo de autoridad», esta es la tendencia a aceptar la validez de la opinión de la que consideramos una figura de autoridad, sin cuestionarla o investigarla de manera crítica.

En base a este sesgo se entiende la capacidad que tienen determinadas figuras del mundo de las Redes Sociales: influencer, líderes de opinión, generadores de tendencias, personalidades en línea… y hasta qué punto son capaces de generar modelos de conducta, de belleza, de pensamiento…

¿Cuál es el papel de los sesgos psicológicos en los efectos perjudiciales de las Redes Sociales en nuestro bienestar emocional? Clic para tuitear

Los propios sesgos de las Redes Sociales: el sesgo del algoritmo

Otro tema muy importante en relación al modo en el que las Redes Sociales pueden afectar a nuestro bienestar son los propios sesgos de estas plataformas. Nos referimos a las tendencias y prejuicios que podrían estar presentes en el diseño, desarrollo y evolución de las tecnologías que hacen funcionar las Redes Sociales. Hablamos, por ejemplo, del denominado «sesgo algorítmico» o «sesgo del algoritmo».

Los algoritmos son piezas de código informático diseñados para automatizar procesos y tomar decisiones o elegir alternativas en función de los datos. El término sesgo del algoritmo alude a la preferencia o discriminación que tienen estos programas sobre determinados contenidos, grupos o características de usuarios o usuarias.

De este modo los resultados que ofrecen los buscadores o las recomendaciones de las Redes Sociales, pueden tener un tendencia a orientar sus ofrecimientos condicionados por diferentes prejuicios y estereotipos. Algunos de estos sesgos son el sesgo de género, el sesgo racial, el geográfico o el sesgo de edad.

Esta cuestión es muy importante ya que estos sesgos contribuyen a perpetuar determinados roles de género, cánones de belleza, modelos de familia, discriminaciones, prejuicios…

Aunque no se puede afirmar que estos sesgos se hayan creado voluntariamente, sería muy importante –dada la elevada influencia que tienen sobre las decisiones de las personas– invertir esfuerzos en identificarlos, para corregirlos y entrenarlos adecuadamente y de ese modo hacerlos funcionar para promover modelos más adecuados, más justos e inclusivos.

La prevención en el uso de las Redes Sociales

Las Redes Sociales, en sí mismas, no pueden considerarse negativas, pero sí entender que presentan riesgos para el bienestar emocional de las personas cuando son usadas de una forma muy intensiva y sin un criterio formado.

Tim Cook, CEO de Apple, en una reciente entrevista a la revista GQ decía: «Si miras tu teléfono más de lo que miras a los ojos de alguien, no lo estás haciendo bien».

Hay distintos factores psicológicos que pueden determinar que el bienestar emocional de una persona sea más frágil en la Redes Sociales, rasgos o tendencias de personalidad que pueden incidir en una mayor vulnerabilidad, y que aconsejan tener una mayor prevención y autocuidado:

«Si miras tu teléfono más de lo que miras a los ojos de alguien, no lo estás haciendo bien». Tim Cook, CEO de Apple, en una reciente entrevista en GQ Clic para tuitear

La figura del «hater» en las Redes Sociales

La figura del hater

Una figura que en los últimos tiempos está protagonizando las Redes Sociales es el «hater» –podría traducirse por «enemigo»–. Esta denominación se refiere a usuarios o usuarias que mantienen una actitud negativa hacia algo o hacia alguien, y que la expresan con desdén, odio o crítica de una forma persistente y enérgica.

Los o las haters suelen tener una elevada actividad en las Redes Sociales, dejando comentarios muy despectivos, incluso difamatorios, sobre una persona, también sobre una idea, producto o marca.

Las opiniones de estas personas suelen expresarse de un modo muy poco dialogante, con argumentos poco flexibles y excluyentes.

Hemos querido mencionar esta figura porque muchas personas pueden convertirse en objetivo de un o una hater. Esto puede generar un elevado malestar emocional, hasta el extremo de que muchas personas han tenido que abandonar las Redes Sociales por la presión y acción de estos ataques tan beligerantes.

Es importante tener en cuenta que los y las haters suelen tener como objetivo provocar reacciones emocionales en otros usuarios y usuarias, atraer la atención hacia sus planteamientos, generar controversia, tener sensación de control y poder, y expresar sus propias frustraciones o emociones desfavorables.

Es importante protegerse y alejarse de estas figuras ante los primeros signos de agresividad –bloqueándoles o dejándoles de seguir…–.

«El antagonismo ha sido alentado, no causado, por las Redes Sociales. De alguna manera es como si tuvieras que estar de acuerdo con alguien u odiarle. Si en Redes Sociales planteas que algo es suficientemente complejo como para dedicarle tiempo no vas a tener casi alcance. Es como si tuvieras que estar a favor o en contra de algo”. Mary Beard. Clasicista. Escritora. Catedrática de Historia del Mundo Antiguo en la Universidad de Cambridge.

¿En qué podemos contribuir a tu bienestar?

Tal vez al revisar este contenido, te hayan surgido preguntas sobre dificultades que están afectando a tu bienestar.

¡Podemos asesorarte! Contar con la orientación de un psicólogo o psicóloga puede ser un primer paso efectivo para abordar esos desafíos y promover cambios positivos en tu día a día.

Te invitamos a solicitar una primera entrevista para iniciar ese proceso.

Consejos para un uso saludable de las Redes Sociales

Consejos para un uso saludable de la Redes Sociales

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Estos son algunos consejos para tener una relación más saludable a nivel emocional con las Redes Sociales:

  1. Limita tu tiempo en las Redes Sociales. Establece límites, planifica un tiempo específico durante el día para dedicarlo a las Redes Sociales. Y evita revisarlas antes de ir a dormir.
  2. Sé selectivo o selectiva en las Redes Sociales. Del mismo modo que haces elecciones de amistades y contactos en la vida real, elige a quién sigues en la Red. Evita conectar con aquellas personas que te generen ansiedad, estrés o tristeza.
  3. Desconéctate de vez en cuando. Desconectarse de las Redes Sociales por un tiempo puede contribuir a tu bienestar emocional. Trata de tomarte un descanso de las redes sociales durante un día o un fin de semana.
  4. Accede a la información también a través de fuentes no digitales. Utiliza alternativas que no sean la Red, como bibliotecas, librerías, museos, oficinas de información…
  5. No compares tu vida con la de los demás. Evita comparar tu vida con las de otras personas en línea. Recuerda que muchas personas comparten en Redes Sociales sólo una porción de sus vidas –la mejor y más llamativa–, incluso alteran y embellecen su verdadera realidad.
  6. Sé consciente de cómo te hacen sentir las Redes Sociales. Presta atención a cómo te sientes después de usar las redes sociales. Si te produce ansiedad, tristeza, estrés… Puede que sea el momento de valorar cómo estás usando las Redes Sociales.
  7. Cuida tu privacidad y confidencialidad. Sé consciente de la fragilidad que tiene la privacidad en línea. Infórmate de las opciones que están a tu alcance para tener un perfil más seguro y confidencial.
  8. Mantén una perspectiva equilibrada. Recuerda que las Redes Sociales no son la vida real y que no se puede confiar en todo lo que se ve y se lee en la Red. Ten una actitud crítica y adquiere el hábito de acudir a fuentes rigurosas y científicas en aquellos temas sensibles.
¿Cómo podemos establecer límites adecuados en el uso de las Redes Sociales para proteger nuestro bienestar emocional? ✅ 8 Consejos Básicos para un uso saludable Clic para tuitear

Conclusiones

Para muchas personas el uso de las Redes Sociales es parte integral de su vida cotidiana, incluso, para muchas personas es lo que constituye su esfera laboral. Es indudable que estas tecnologías han aportado notables beneficios a la comunicación interpersonal, facilitando la proximidad, la interacción entre personas que de otro modo no estarían en un contacto tan estrecho e inmediato.

Pero también es cierto que la propia naturaleza de este medio de socialización hace que se pueda generar malestar en muchas personas o disminuir su bienestar emocional.

La clave, como en tantas otras tecnologías o sistemas que tenemos a nuestra disposición, es el modo en el que hacemos uso de ellas.

Es muy importante, una vez más, reflexionar sobre nuestra personalidad, conocer mejor nuestras emociones, saber identificarlas, comprenderlas y regularlas, de este modo entenderemos cómo nos afectan las Redes Sociales, por qué nos generan unos sentimientos u otros, y podremos decidir qué espacio ocupan en nuestra vida, aquel que sea más conveniente y esté mejor adaptado a nuestras necesidades y nuestros objetivos vitales.

Si las Redes Sociales han creado una situación de la que no nos resulta fácil salir, que nos provoca malestar, limita nuestra vida, afecta a nuestra cotidianidad, y se mantiene así durante mucho tiempo, es muy conveniente contar con un asesoramiento de una psicóloga o un psicólogo, que revise nuestras tendencias de personalidad, nuestras dificultades y también nuestros recursos, y nos ayude a ser más resilientes en nuestra vida emocional en las redes, y a adquirir una actitud más crítica y más constructiva sobre el uso de esta extraordinaria herramienta de interacción social.

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Un artículo del Equipo de Psicología Área Humana

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