(Tiempo de lectura 14 minutos)¿Imagina escuchar un pitido constante en tus oídos? Trata de leer este párrafo mientras lo imaginas. Ahora, supón que lo oyes mientras desayunas, cuando trabajas, cuando comes, cuando haces deporte. Imagina que a veces lo oyes más alto al estar en un ambiente con ruido, o te resulta más molesto cuando sientes estrés o preocupación. Piensa ahora en que no pudieras evitar escucharlo cuando tratas de dormir… ¿Se hace duro verdad? Pues hay personas que escuchan un sonido similar, de forma intermitente, o permanente. Son personas que padecen de acúfenos o tinnitus.
Si estás leyendo este post, tal vez seas una de esas personas. Y estoy convencido que podrías contarnos una difícil, –muy difícil seguramente– convivencia con tu particular sonido. Y lo que es más importante, podrías hablarnos de la intensa y compleja vivencia emocional que te provocan estos acúfenos.
Por eso me parece importante dedicar este artículo a las personas que experimentan este problema. Y responder a muchas de las preguntas que, con mucha frecuencia, me hacen los pacientes que han acudido a nuestro centro para afrontar la difícil gestión emocional que exige este agotador problema.